Los poetas son útiles, sirven para decir lo que otros no se animan. Sirven para hablar del amor, como si sólo ellos fuesen los únicos que saben amar; sirven para hablar del dolor… Del de ellos; al que hacen aparecer como dolor universal.
Nos obliga a replantearnos cómo accedemos a la información, cuanto poder le queremos otorgar a las cabezas parlantes en la televisión o en las redes sociales. Hasta qué punto estamos dispuestos a llegar para satisfacer nuestra necesidad de morbo.
Allí terminó la broma y se disponían a comer cuando se escucharon fuertes golpes en la puerta. Sin necesidad de que le abriera, la estatua del comendador irrumpió en su casa y se sentó a la mesa, aterrorizando a todos.
En este sentido, la judicialización se convierte en una barrera adicional, consolidando un sistema en el cual solo accede a la salud quien puede pagar abogados, soportar plazos y enfrentarse al poder económico de las corporaciones sanitarias.
Hacia 1880 la actividad de los laboratorios y médicos extranjeros consiguieron, vía publicidad, ponernos en guardia contra una serie de peligros de moda. Médicos eléctricos, doncellas constipadas, gonococos letales, desfilan cómicamente en los diarios de la época...