Literatura Iberoamericana
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Felicidad Efímera pero Valiosa
La felicidad consiste en apreciar lo simple y en regalarse instantes de calma a uno mismo y a los demás
Felicidad Efímera pero Valiosa

La felicidad se refleja en disfrutar, en gozar de una tarde soleada en la Costanera de la ciudad de Campana… La felicidad no es una meta lejana, sino que es el reflejo de poder soltar las preocupaciones y valorar el verdadero sentido de estar vivos.

Por Claudio Valerio

La Felicidad Puede ser Efímera, pero Seguirá Siendo Valiosa
Nos decepcionamos cuando nuestras expectativas sobre las personas, la realidad del día a día, o sobre nosotros mismos no coinciden con lo que nos sucede finalmente… Sí; las decepciones aparecen a partir de la brecha entre nuestras expectativas y los hechos; cuanto más rígidos son nuestros ideales, mayor será el impacto emocional cuando chocamos con la realidad.

Cuando nos imponemos seguir estándares externos, cuando constantemente tratamos de llegar a metas inalcanzables que, frecuentemente suceden por influencia de las redes sociales, en nuestro interior se activa un mecanismo de autodestrucción; por eso hay que evitarlo.

Nos desilusionamos cuando aparecen imprevistos en nuestra rutina, y los tomamos como fracasos… La realidad del día a día nos presenta dificultades cotidianas las que, lamentablemente, genera un malestar innecesario. Dejemos de fantasear con una vida bajo control y lineal; la vida siempre tendrá un margen de incertidumbre, al que debemos de acepta.

La frustración y el resentimiento se nos presentan cuando, a esperar que las personas actúen según nuestro propio de valores, ellas total o parcialmente no lo hacen. Dejemos de obviar el hecho de que cada individuo tiene sus propias motivaciones y tiempos de realización; no pretendamos que los demás cumplan un rol por nosotros idealizado, o bien adivinen nuestras necesidades.

Pero; ¿alguna vez nos hemos preguntado por qué acumulamos más y más decepciones? ¿Dónde está nuestro error? ¿Dónde están nuestras fallas? Tal vez sea por el hecho de que buscamos descubrir dónde está la felicidad y, muy posiblemente, jamás la encontremos. Nos hemos esforzado en buscarla y comprobamos que no llegamos a lugar alguno.

La felicidad está en valorar las cosas simples de nuestra rutina diaria, en valorar el tiempo compartido, en los pequeños detalles, en la paz mental; todas estas piezas clave para un mayor bienestar emocional. 

La felicidad se refleja en disfrutar de un día al aire libre y soleado, en poder compartir tiempo con los amigos y, desde luego, con la familia, en disfrutar de una charla tranquila disfrutando de un buen café, mate o té y así pausar la mente; en gozar de una tarde soleada en la Costanera de la ciudad de Campana… La felicidad no es una meta lejana, sino que es el reflejo de poder soltar las preocupaciones y valorar el verdadero sentido de estar vivos.

Cada persona busca la felicidad de maneras diferentes construyendo su propio mapa, influenciado por sus valore, su historia y personalidad, hacia su estado de satisfacción, hacia su comodidad, hacia su bienestar.

A veces creemos que la alegría depende de grandes logros externos. Sin embargo, la felicidad consiste en apreciar lo simple y en regalarse instantes de calma a uno mismo y a los demás; porque la felicidad y el placer, si bien no son lo mismo, están conectados. El primero se trata de una recompensa biológica momentánea e inmediata y, la otra, se construye.

Esta es la historia, breve y ficticia de quien, persiguiendo un destello de alegría tan fugaz como precioso, tras la búsqueda de una alegría, tal vez efímera, pero que conserva todo su valor, alcanza la verdadera plenitud y lo refleja en cada uno de sus pasos. Es una breve ficción acerca de la búsqueda de una alegría fugaz pero invaluable y que culmina en una dicha evidente y, podría decirse, absoluta.

En un convento, la hermana Juana, una joven monja, cierta mañana se despierta sintiéndose muy bien; se levanta de la cama y se dirige hacia la cocina para desayunar… En el camino, se encuentra con la hermana Norma y la saluda: «¡Hola!, buen día hermana Norma», a lo que la hermana Norma responde: «Buen día hermana Juana; veo que esta mañana te levantaste del lado equivocado de la cama». 

La hermana Juana no entendió la respuesta de la hermana Norma, no entendió lo quería decir con eso y, si bien quedó un poco desconcertada, lo ignoró y continuó hacia la cocina. 

Pasando por el jardín, se cruza con la hermana Elena, con suma cortesía le dice: «¡Buenos días hermana Elena!, espero que hoy sea para usted un gran día!»…  La hermana Elena, con calma, responde: «Ten un buen día hermana Juana!, veo que hoy te levantaste del lado equivocado de la cama».  Muy ansiosa por saber el por qué le han estado diciendo sus hermanas, Juana decide ir a ver a la madre superiora que, en ese momento, se encontraba en su oficina… Sara entra decidida a decirle a la madre superiora lo que realmente sentía y le pregunta: «Madre superiora, yendo hacia la cocina muchas hermanas me han dicho que me levanté del lado equivocado de la cama; pero no entiendo el por qué me lo dicen»… La reverenda madre le indicó: «Hija mía, eso es porque traes puestos los zapatos del padre José»

 Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y que derrame sobre ti, muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, y Prosperidad.
Claudio Valerio
®. Valerius

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