Andan por lo común desnudos, aunque se cubren a veces con una capa de piel de zorro. Hablan bajo y con muchas señas. Se esconden en las cavernas y las quebradas montañosas, aunque para vivir prefieren la espesura del bosque.
El Rey Francés de la Patagonia se dedicó a una paciente tarea de persuasión de los distintos caciques de la zona, planteándose como un monarca que organizaría las distintas tribus bajo su liderazgo y sería secundado por los caciques.
El lunfardo, como hoy llamamos al lenguaje popular de Buenos Aires, responde a necesidades sociales, ecológicas y ambientales de una ciudad cambiante. Un invento y reinvento de los sectores más marginales, para comunicarse entre ellos.
La cabeza que se parte y se fragmenta y del paladar que arrastra la sequedad de haber rumiado por días estribos de bronce. La victima del insomnio deviene en un zaparrastro, un botarate aletargado incapaz del descanso del sueño.
En casa lo recordamos siempre. Una canción en ritmo candombe: Crece desde el pie, nos dice con su letra de una gran profundidad que no hay revoluciones tempranas porque ellas crecen desde el pie, o sea, desde el pueblo.