La felicidad se refleja en disfrutar, en gozar de una tarde soleada en la Costanera de la ciudad de Campana… La felicidad no es una meta lejana, sino que es el reflejo de poder soltar las preocupaciones y valorar el verdadero sentido de estar vivos.
La respuesta no se encuentra en crear palabras nuevas, la respuesta está en que exista una concordancia y/o coherencia entre nuestras palabras, nuestras acciones, nuestros deseos y nuestras necesidades.
Además de los episodios que convocan a la mala suerte, existen también los portadores y agentes de contagio de esas calamidades. El ingenio popular los bautizó con distintos nombres: Yettatore, Fúlmine, Mufa, Mufoso.
Con la muerte rondando, Fierro recupera algo de lucidez: “No hay cosa como el peligro / Pa refrescar un mamao”. El desenlace es rápido. Fierro es más diestro que su adversario y el final es tan drástico como absurdo el motivo de la pelea.
Escindido en dos a causa de la esquizofrenia, el poeta Jacobo Fijman adquirió también una tercera dimensión; la literaria. El escritor Leopoldo Marechal lo transformó en Samuel Tesler, uno de los personajes de su novela Adán de Buenosayres.