Lo de la mano caliente es verdad. Fidel Castro tenía las manos calientes, Perón tenía las manos calientes, Sartre, Roland Barthes, García Márquez, Vargas Llosa, Torre Nilsson. Que sea peronista, que sea fidelista eso no importa, la realidad es la realidad.
El 8 de enero de 2010 se produjo una importante manifestación en la puerta principal que da a la calle Reconquista en plena “city” porteña. La Agrupación Martín Fierro – solidaria con la actitud gubernamental – expresó de viva voz su rechazo a Martín Redrado.
Vagamente ligado a la filosofía del “linyera” de los años Veinte, esa suerte de anárquico individualismo, fue una marca de muchos artistas porteños y que recordaba a los poetas “malditos” franceses.
Mandar es obligar. Gobernar es persuadir. Y al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle. Servir al Pueblo es un derecho pero cuando, como en nuestro caso, la felicidad del Pueblo está de por medio, servirlo es un deber.
El mundo se encuentra ante una oportunidad histórica: transformar la longevidad en un verdadero logro colectivo y aprobar un instrumento internacional que reconozca, de manera clara y exigible, que los derechos humanos no tienen fecha de vencimiento.