Todas esas dimensiones de posibilidades y riquezas sonoras habrán pegado fuerte en Gustavo “Cuchi” Leguizamón cuando evaluó la posibilidad de montar un concierto sin par para campanas. Concretado finalmente en 1962.
No fue fácil para la élite criolla recibir a estos victoriosos competidores, que los desplazaban hasta de sus viviendas. Vastas mansiones, antes ocupadas por las primeras familias del país, están ahora en poder de comerciantes ingleses.
Cuando releo ambas letras, las de “Lunes otra vez” y “Anochece”, no dejo de preguntarme en las mil formas estratégicas que existen y han existido para dejarnos solos y a la intemperie de los sentimientos en medio de la sociedad que nos toque transitar y si es lunes...
Claudio Valerio ha plasmado esta investigación en la tetralogía “Asado de tira, clásico argento y legado campanense”. El objetivo de este trabajo no es solo documentar su descubrimiento, sino institucionalizar también a Campana como la cuna de este corte.