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Los sectores dueños del poder mediático, judicial y económico, apoyados por fondos financieros del exterior trajo aparejado lo peor, ganó Macri, ganó la derecha, comienzo de la victoria de Braden.

El Día que Ganó Braden
Hace 80 años, en 1946, nacía la leyenda «Braden o Perón».
Spruille Braden, fue embajador en ese momento en argentina, cursó sus estudios universitarios en Yale, una institución muy prestigiosa de EEUU, como curiosidad, cabe señalar que lleva el apellido de su benefactor Elihu Yale quien fuera comerciante de esclavos.
Spruille, llego a la argentina, para ese entonces tenía un largo camino por estas latitudes, manejo muchas sociedades mineras estadounidenses y fue embajador ante Colombia y Cuba, fue un hombre a cargo de los intereses de Washington en el sur de América. El enviado apuntalo sin tapujos a la Unión Democrática, como saben era una coalición de conservadores, radicales, socialistas y comunistas que enfrentó a Perón en los comicios de 1946.

Al final de 1945, dejaba Buenos Aires para ocupar la Subsecretaria de Asuntos de las Repúblicas Americanas de los Estados Unidos bajo la presidencia de Harry S. Truman, entre otras cosas, se ocupó de introducir informes tergiversados y alterados sobre Argentina.
El 24 de febrero de 1946, Perón fue electo presidente, unos meses antes el pueblo en la calle lo ungió líder genuino, legítimo e imprescindible, nacía el Peronismo, defensora de la clase trabajadora, la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.
La construcción simbólica del eslogan, era soberanía o dependencia tanto en lo político como en lo económico, Perón creó una doctrina que marcaría el horizonte de un pueblo que anhelaba elegir su propio destino, pero enemigos externos e internos, se dedicaron a desgastar la figura del líder y del movimiento, con acciones terroristas y con complicidad de la prensa fraguando circunstancias y estableciendo contextos inexistentes, sumado al poder económico locales y foráneos que veían con malos ojos el advenimiento del pueblo en las decisiones del destino de la patria.
Los sectores oligárquicos de la argentina, se presentaron inmediatamente, acompañados por un sector grande de la iglesia que respondía a la clase social más alta, se articularon bajo el emblema Comandos Civiles trabajaban clandestinamente en grupos con un responsable cada diez o veinte militantes, usaban nombres falsos, sistemas de convocatorias, imprentas furtivas, recibían adiestramiento de armas, explosivos e interrupción de comunicaciones. Conformado por la clase alta y por estudiantes secundarios y universitarios.

Estaban blindados por militares antiperonistas, que les suministraban armas, explosivos e instrucción táctica y operativa. Lo financiaba el poder económico, como la Sociedad Rural y los grandes empresarios de la época que les iba muy bien en sus negocios, pero odiaban que los trabajadores se hubiesen empoderado a través de los derechos laborales obtenidos.
Un ejemplo, que pinta la época, está dada por una frase de un empresario tabacalero que ocupo distintos puestos de gobierno, pretendido candidato a presidente, excelso representante de la clase alta argentina, Robustiano Patrón Costa, dijo: «Lo que yo nunca le voy a perdonar a Perón es que durante su gobierno y luego también, el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía.Discutía!».

El 15 de abril de 1953 tuvo lugar el primer atentado terrorista contra población civil un grupo de activistas de la FUBA integrado por Arturo Mathov, Roque Carranza, Mariano Grondona, Carlos Alberto González Dogliotti y los hermanos Alberto y Ernesto Lanusse, apoyados por el capitán Eduardo Thölke (quien proveyó explosivos), hicieron estallar dos bombas en medio de una concentración de trabajadores que apoyaban a Perón en Plaza de Mayo, que provocaron seis muertos y 90 heridos, entre ellos 19 mutilados.
El odio a Perón era de tal magnitud que el día 16 de junio de 1955, un grupo de la Armada Argentina, junto con otro de la Fuerza Aérea, comenzó un ataque para asesinar a Perón y dar un golpe de Estado con la complicidad de sectores civiles y de la iglesia, no les importo bombardear la plaza de mayo matando a cientos de hombres, mujeres y niños que deambulaban por el lugar. Jamás visto en la historia mundial de la época en que las propias Fuerzas Armadas de un país, agredieran a su pueblo inocente a mansalva, lanzando sus bombas y ametrallando a la población civil para imponer el terror con la pretensión de tomar el poder. Décadas anteriores lo había padecido Hipólito Irigoyen hasta que lo despojaron del gobierno por un golpe de estado, la misma suerte corrió el peronismo, la misma metodología utilizaron en gobiernos de corte popular en la región. Por el Decreto-ley 4161, del 5 de marzo de 1956 prohibieron al partido peronista y a todos sus retratos, simbología y todo aquello que pudiera recordar al peronismo, dejaron trunca sus obras, quemaron su bibliografía, agregaron en los libros de estudio mentiras sobre el gobierno de Perón utilizando la frase el tirano depuesto. No tuvieron miramiento, ni tregua para todo aquel que defendiera los intereses nacionales y soberanos, había que eliminarlos.
Pero, simultáneamente en otra parte en la entraña de la patria, nacía la resistencia peronista, como anécdota me acuerdo que en la bajada del puente de Gerli, lado este, un Kiosko de un amigo de mi padre, le puso de nombre en un cartel luminoso vertical que se podía leer de cualquier parte de la avenida EL LIDER, lindo nombre de fantasía para un negocio e inconfundible palabra para el pueblo argentino que no podían nombrarlo.

La ahora conocida cultura de la cancelación, no es nueva, el peronismo no pudo participar de los comicios efectuados en 1957, 1958, 1960 y 1961, pero sí en los del 18 de marzo de 1962, que tenían por objeto elegir legisladores nacionales y provinciales y gobernadores y vicegobernadores. Perón le ofrece a un leal dirigente textil Andres Framini, la candidatura a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Contaba Framini que el General le había dicho: “A usted siempre le tocó ser caballo pero ahora, le toca ser jinete” con el partido Unión Popular. O sea, el peronismo, con distintos sellos Unión Popular, Tres Banderas, Partido Populista, etc., según el distrito ganó las gobernaciones de Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Río Negro y la de la poderosa Provincia de Buenos Aires, con la leyenda partidario del regreso de Perón al poder, incluso mediante un frente con los comunistas. Obviamente, triunfo no reconocido a pesar de más de un millón de votos de diferencia, podemos decir que el peronismo tiene un gran crédito a favor respecto a los golpes de estado.
En 1973, vuelve el Peronismo al poder, con gran apoyo popular y con grandes contradicciones internas referente al camino que debía tomar en la historia. La muerte del general profundizo la crisis y la falta de un liderazgo, produjo que los sectores más reaccionarios del sector militar y con el apoyo de civil de empresarios y partidos políticos derrocaran a Isabel Perón.
Con el golpe de estado de marzo de 1976, se inauguró una de sus periodos más oscuros con el golpe de Estado que implanto la dictadura cívico-militar, autodefinida como el Proceso de Reorganización Nacional, determinada por una represión sistemática que sostuvo la desaparición forzada de miles de personas, a través de centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, como la ESMA, La Perla, Automotores Orletti, La Cacha, Club Atlético, etc., implementando el terrorismo de Estado bajo la doctrina de la seguridad nacional y el Plan Cóndor, buscando aniquilar a opositores políticos y sociales, comienza una etapa tan funesta como los 18 años de proscripción, sumado a los asesinatos, con un cambio de modelo de destrucción de la industria y la economía en general a través de su ministro de economía José Alfredo Martinez de Hoz, representante del patriciado argentino.

En 1978, el plan del ministro fue catastrófico: la inflación alcanzó al 160% anual y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3.2 %. En 1979 la tasa de inflación llegó a 139.7, con una economía estancada. Se produjo una fuga del 25 % de los depósitos bancarios, los cuatro bancos más importantes del sistema fueron liquidados. La deuda externa ascendió de 7800 millones de dólares a más de 40 000 millones de dólares, se quintuplico.
Seguidamente, todos conocemos la historia de la guerra de Malvinas, el advenimiento de la democracia y el gobierno de Raúl Alfonsín, con mucho consenso popular, logro los juicios a la junta militar, lamentablemente tuvo que padecer sublevaciones militares como los carapintadas levantados en armas, que presionaron para generar una salida a la situación de los militares presos y procesados por esos hechos, que culminó con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Sumado a todo este clima el tema económico hizo agua, por lo cual anticipo de las elecciones.

El gobierno de Menem, se inició con un sesgo de corte popular, viro enseguida a los principios del Consenso de Washington, lo que se definió su ministro de relaciones exteriores argentino, como relaciones carnales, ocupando el gobierno en ese rol la pasividad. Produjo una serie de reformas netamente liberales, se desreguló la economía, reduciendo cupos, aranceles y prohibiciones de importaciones, se estableció la libertad de precios y se produjo la privatización de numerosas empresas estatales, lo conocido como “las joyas de la abuela”. En el mundo y simultáneamente en argentina una revolución de las telecomunicaciones, globalización de la economía y una liquidez a un nivel mundial lo que produjo que gran parte de la producción de la burguesía argentina mutara a la extranjerización, mantuvo a través de la convertibilidad la estabilización de la moneda, la pérdida de fuentes de trabajo, hizo que desapareciera la demanda que trajo aparejada la deflación.

La interna peronista entre Menem y Duhalde, la caída de los puestos de trabajo y otras razones, hizo que ganara las elecciones Fernando de la Rúa, su gobierno trato de mantener el sistema monetario de Cavallo de la Ley de Convertibilidad del Austral, que establecía una paridad entre el peso argentino y el dólar estadounidense, tuvo varias medidas económicas tratando de estabilización forzada, megacanje, el blindaje, nada funcionó, decidió traer a el creador del sistema Domingo Cavallo, perdió las elecciones de medio término e implanto el corralito, que restringía el acceso al dinero a la gente, eso trajo manifestaciones, cortes de calle y saqueos a supermercados en muchas lugares. El 19 de diciembre, se le ocurre declarar el Estado de sitio, trajo aparejado mas disturbios y marchas a la casa de gobierno pidiendo su renuncia, conocido como “Que se vayan todos”.

El peronismo nuevamente se hizo cargo del desastre, pero no fue fácil, en un par de semanas pasaron cinco presidentes, hasta que Eduardo Duhalde, con el apoyo de Raúl Alfonsín, trato de pacificar la situación interna, acordó con los distintos sectores de la política, la economía y el poder judicial.
Devaluó de la moneda, que dio final a la Convertibilidad, realizo la pesificación forzada de los depósitos bancarios en moneda extranjera, tomo medidas de apoyo a los sectores más golpeados por la pobreza.

A mediados de 2002, la represión policial a manifestaciones de piqueteros que habían cerrado el puente Pueyrredón, fueron perseguidos violentamente hasta la estación de Avellaneda, que estaba a trescientos metros del puente, causando la muerte de dos militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Lo que llevo a que Duhalde adelantara las elecciones.
Aparece en el escenario Néstor Kirchner, desde el comienzo genero una política de expansión. En su período 2003–2007, la industria argentina creció a un promedio anual por encima 10% anual. Con negociaciones, bajo la deuda externa hasta eliminarla casi en forma completa. La desocupación bajo notablemente, fue un gobierno de inclusión de todos los sectores, liberal en los derechos civiles, comprometidos en valoración de los Derechos Humanos, gran parte de la población volvió a confiar.

Kirchner fortaleció la alianza con países del Mercosur, Lula da Silva (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela) para el desarrollo de políticas soberanas y autónomas a las potencias hegemónicas.
Lo sucedió su esposa Cristina Fernández de Kirchner, durante dos mandatos, continuo con la política de su antecesor, impulso a los sectores productivos, ampliando el mercado interno, la capacidad instalada, y busco sustituir importaciones por la fabricación nacional. Desarrollo la ciencia y la tecnología, bajo el desempleo, aumentó del trabajo registrado a un récord histórico y el crecimiento del salario mínimo real que en diciembre de 2015, se situó como el más alto de América Latina. Durante ese periodo se estableció la Ley de Tierras que limitaba la venta a extranjeros al 15 % del territorio nacional, las provincias debían en un plazo de 60 días informar la cantidad de tierras de propiedad de extranjeros, ya sean personas o sociedades.
Los sectores dueños del poder mediático, judicial y económico, apoyados por fondos financieros del exterior asistidos por la consultora Cambridge Analytica la que usó datos de Facebook para ayudar a Trump para que ganara en las elecciones, trabajó también para los comicios de la Argentina, el objetivo fue ir desgastando la figura de la expresidenta, instalando la idea de corrupción, inclusive de asesinar a un fiscal.

Todo ello, trajo aparejado lo peor, ganó Macri, ganó la derecha, comienzo de la victoria de Braden, no solo administraba su partido la Nación, sino también la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.
La manera como siempre generar un escenario de crisis económica, la tormenta perfecta, comenzó a anular todos los programas de ayuda, pero manteniendo hasta duplicar los planes sociales para lograr todas las reformas y apertura económica, una puesta en escena para justificar el endeudamiento, sumado al ingreso y salida de capitales golondrinas, que no originan empleo, no invierten en industria de ningún tipo; es un capital especulativo temporal, hecha la diferencia económica se fugan, durante el gobierno de Macri, tras instalar la idea de perdida, logró un fuerte aumento de tarifas, más un violento endeudamiento del Estado en dólares que elevo la deuda externa en 107.525 millones de dólares, acompañado de represión a quienes protestaban y reclamaban sus derechos. Un hecho de color que pinta el perfil de la administración de Macri, relatado por el mismo, es que consulto a dos embajadas para formar su gabinete, la de EEUU que habría propuesto a Susana Malcorra para conducir el ministerio del exterior, y a la de Israel habría mencionado a Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad.
Macri fue derrotado en las urnas en forma amplia, con la asunción de Alberto Fernández. A quien podemos marcarle tres circunstancias: Apenas comienza su mandato se produjo la pandemia de COVID-19, fue una gestión que mediante cuarentenas tempranas freno el impacto, sumada a la ampliación de camas de terapia intensiva y campañas masivas de vacunación, Programas de asistencia económica durante la pandemia, como el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores no registrados y monotributistas) y el ATP (Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción” un programa argentino creado para apoyar a empresas y trabajadores afectados por la pandemia), destinados a sostener ingresos familiares y empleo, destacando que desde el comienzo fue con una oposición feroz decidida a arruinar el esfuerzo de la sociedad.
También heredo una abultada deuda externa generada por el gobierno anterior, sobre todo con el fondo monetario generando una crisis económica persistente a pesar de ello realizo importantes Obras públicas, políticas sociales y medidas de asistencia alimentaria, como la Tarjeta Alimentar, logrando recuperar la actividad económica luego del desplome producto de la pandemia. A la mitad de su mandato entre 2022 y 2023, se agregó una sequía que hizo que las exportaciones agropecuarias disminuyeron fuertemente, con una pérdida estimada de entre US$ 15.000 y más de US$ 20.000 millones. Por último, las fuertes tensiones internas del frente que lo llevo a la presidencia y con su vicepresidenta Cristina, todo ello, llevo a debilitar su imagen, sobre todo en la última parte de su mandato. Con las contradicciones del campo popular, sumado a medios de comunicación de todo tipo, financiado por grupos económicos internos y externos, lograron su objetivo.

¡Gano Braden!!! ganó la antipatria, en su cara más cruda, con un increíble apoyo masivo a la derecha antinacional.
Un sector de la población en la creencia que se vengaban de un gobierno que los ninguneo, terminaron votando a su mayor verdugo…
El resto de la historia se está contando y los de siempre en la resistencia.
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