Frente a la tiranía del algoritmo y la prisa, la humanidad aún se detiene a escuchar a sus contadores de historias. Mientras un ser humano intente descifrar su dolor y su asombro a través de una página, el futuro permanecerá abierto, fértil y profundamente esperanzador.
Que nuestros corazones dejen de estar petrificados, que nuestras vidas espirituales dejen de estar petrificadas; que nuestra vida no se torne triste… Que nos sea posible regocijarnos de felicidad y así impartir todo lo maravilloso que hemos recibido de la vida.
Es Alfredo Bevilacqua, que da a conocer así uno de sus tangos memorables: “Independencia” –(Instrumental). Este hecho puede considerarse como símbolo de una época en que el tango iba dejando de ser la música proscripta del 900.
El análisis no busca adivinar el futuro, sino construir un mapa de riesgos que permita mitigar impactos y diseñar planes de contingencia. En definitiva, es un escudo proactivo que evita que las corporaciones sean tomadas por sorpresa.
Tal vez, mi mecanismo de defensa ante el dolor sea minimizarlo (lo que se pueda), ocultarlo, guardarlo, pero sin olvidarlo porque tenerlo presente me causa mucho dolor y tristeza, reflotarlo me ayuda a valorar el presente y aprender de esa situación triste.