-¿Viste que todo el mundo lo pide con el dedo?- me dijo un día Enrique-¿Qué te parece si le cambiamos el titulo? Él le había puesto Si Yo Tuviera el Corazón. -Es cierto- le digo. Pongámosle Uno. Le hicimos caso a la gente, lo bautizamos de nuevo.
Cada momento histórico y las tradiciones o la falta de ellas en cada pueblo, fijaron los patrones de conducta que luego se transformaron en costumbres. Lo que ayer fue bueno, hoy en muchos casos devino en su negación.
Durante un extenso período, los linyeras fueron parte del paisaje urbano y en mayor medida, rural. Era habitual, ver a aquellos hombres muy pobremente vestidos y en situación de abandono, caminar por las vías férreas sin rumbo fijo.
Pero sobre ‘Balada para un loco’ me dijo: ‘Ustedes dos han vuelto a componer ‘La cumparsita’ ¡Qué nobleza! Era grande de alma, dice sobre Aníbal Troilo para el que escribió ‘Tu penúltimo tango’.
Nunca podremos tener un corazón sano, un espíritu alegre si en nosotros domina el rencor, el resentimiento. También está en nosotros el poder de perdonar. Por eso, si tenemos conciencia de rencor, debemos dejar ir todo eso oscuro.