La oligarquía argentina del Centenario dejó profusas huellas sobre el carácter de sus vidas en forma de cartas y diarios. Este texto habla de la educación epistolar que imparte un argentino a su hijo que se fue a estudiar a Nueva York.
En su Diócesis impulsó la creación de las Pastorales Aborígen, Carcelaria, Migraciones, Social y la Casa del Soldado, que cobijaba a los “colimbas” de otras provincias que estaban en tránsito; también instaló la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
Podemos decir entonces que Educar para la Paz es cambiar nuestras actitudes. Es buscar métodos pacíficos para resolver conflictos. Es aprender a vivir empáticamente. En definitiva Educar para la Paz es tratar de eliminar la violencia que nos rodea.
Como en el torneo se debía ir arrojando el objeto en una hilera de clavos es evidente que también este juego dio como origen al conocido dicho de hito en hito, como algo que se hace metódicamente y con certeza.
El dolor crónico genera barreras concretas: dificultad para movilizarse, concentrarse, sostener jornadas laborales, dormir, vincularse, tomar decisiones. Negar su carácter discapacitante es desconocer la realidad cotidiana de quienes lo padecen.