Además de los episodios que convocan a la mala suerte, existen también los portadores y agentes de contagio de esas calamidades. El ingenio popular los bautizó con distintos nombres: Yettatore, Fúlmine, Mufa, Mufoso.
Con la muerte rondando, Fierro recupera algo de lucidez: “No hay cosa como el peligro / Pa refrescar un mamao”. El desenlace es rápido. Fierro es más diestro que su adversario y el final es tan drástico como absurdo el motivo de la pelea.
Escindido en dos a causa de la esquizofrenia, el poeta Jacobo Fijman adquirió también una tercera dimensión; la literaria. El escritor Leopoldo Marechal lo transformó en Samuel Tesler, uno de los personajes de su novela Adán de Buenosayres.
Así las cosas, entre cánticos, gritos y mucha impaciencia, la nueva Junta presidida por el Jefe de los Patricios quedó constituida y en horas de la tarde se dirigió al Fuerte a prestar el juramento de rigor entre la algarabía del pueblo.
Su nombre de origen francés, se remontaría al siglo XI y está relacionado con la ciudad gala Roquefort - Sur –Soulzon. Región con determinadas condiciones ambientales, que favorecen el desarrollo del hongo Penicillium Roqueforti.