Personajes en el Tango
Fecha de Publicación:
Pituco
Del Libro Personajes en el Tango – Roberto Bongiorno – Editorial Unilat – 2010
Pituco

Así se Baila el Tango

Qué saben los pitucos, lamidos y shushetas;
qué saben lo que es tango, qué saben de compás.
Aquí está la elegancia, ¡qué pinta, qué silueta!
¡qué porte, qué arrogancia, qué clase pa’ bailar!
Así se corta el césped mientras dibujo el ocho,
para estas filigranas yo soy como un pintor.

Ahora una corrida, una vuelta, una sentada;
así se baila el tango… ¡un tango de mi flor!

Tango –  1942
Letra: Marvil (Elizardo Martínez Vilas)
Música: Elías Randal

Pituco/ca: Lunfardo – Adjetivo – 1) Fifi – Que afecta comportamientos de moda – https://www.testimoniosba.com/2023/03/15/fifi/  – 2) Elegantemente vestido.

Lamido: Lunfardo – Adjetivo – Peinado a la gomina, fijador o  brillantina como si el pelo hubiera sido “lamido” por un animal.

Shusheta: Lunfardo – Adjetivo – 1) Soplón – 2) Petrimetre Individuo muy afecto al vestir

Eran tiempos en que la elegancia y la formalidad en la vestimenta tenían un valor agregado en la presencia de hombres y mujeres de Buenos Aires.

Son los años de la moda Di Vito: vestidos muy ajustados en el busto y la cintura, cayendo muy sueltos y acampanados o con la falda pegada al cuerpo destacando las formas, en el caso se ellas. En los varones, en cambio, se estilaba trajes de corte impecable, saco cruzado con amplias solapas; completaba la indumentaria una corbata al tono y pañuelo en el bolsillo superior del saco. Una abundante “biaba” de fijador en el cabello, que bien podía ser Gomina Brancatto o Palmolive, una buena dosis de perfume, afeitada al ras y el infaltable bigote “anchoa”, llamado así por lo delgado que primorosamente recortado, cerraba el inventario.

Estos elegantes y trabajosos modelos fueron popularizados por el dibujante Di Vito, mediante su revista Rico Tipo y una extensa galería de personajes y caricaturas. A las estilizadas  siluetas la copiaron chicas y muchachos predominantemente de clase media, e instalaron una moda que tiranizó el mercado durante años.

En los arrabales, al personaje tan bien acicalado, se lo comenzó a llamar “pituca” o “pituco” según el sexo. Pero si bien el primer signo revelador de la condición del pituco era la ropa, el estereotipo no se agotaba en la indumentaria. El cuidado del cuerpo, el lenguaje, la calidad en el trato, las costumbres y aficiones, revelaban la estirpe pituca.

Su contracara era el “grasa”; aquel individuo que a juicio del pituco, carecía de sus cualidades y que por lo contrario, hasta se jactaba de sus “grasadas”.

Por extensión también se llamó  pituco al engreído, al infatuado y hasta al simple mortal de gustos más o menos refinados.

Los lugares de encuentro y confrontación entre pitucos y grasas, solían ser los bailes, en particular los de carnaval, que movilizaban multitudes en torno a las grandes orquestas de tango que contaban con “hinchada” propia y hasta barras bravas. Ejemplo de ello son las memorables presentaciones de Alberto Castillo, que era la antítesis de un pituco a pesar de su reconocida elegancia. Castillo solía arremeter burlonamente contra los pitucos, enancado en un popular tango de letra alusiva.

Con los cambios de moda el pituco se transformó en “petitero”, “caquero”, “gente como uno” y otros calificativos, autodenominados o por cuenta de otros; pero siempre hubo sectores proclives a diferenciarse del resto de la sociedad.

Pituca

Niña bien de apellido con ritornello
que tenés «zenza grupo» figuración
que parecés por todo tu «ventichelo»
la sucursal del banco de la Nación
Que estás comprometida con Albertito
un elegante yactman del Tigre Club
que tiene un par de anchoas por bigotito
y pa’ batir «araca», duce «mondiú».

Che, Pituca…
Quien tuviera la alegría
de tener una alcancía
como la de tu papá.
Y un anillo
con la piedra incandescente
de esos que usa indiferente
pa’ entre casa tu mamá.
Che, Pituca…
No derroches los canarios
que a tu viejo millonario
lo voy a ver al final
con la bandera a media hasta
cuidando coches a «nasta»
en alguna diagonal.

Tenés un galgo ruso que no es pa’ liebre
y se pasa una vida fenomenal
te juro que al pensarlo me cacha fiebre
¡y qué lindo sería ser animal!
Así de gusto en gusto llena de plata
vos encontrás la vida color salmón
pero yo que soy pobre como una rata
la campaneo sin grupo color carbón.

Tango – 1930
Letra: Enrique Cadícamo

Música: Rogelio Ferretra

Revista Humor Tanguero – 1962
Temas
Comentarios
Ya fué
Jabón Federal

Jabón Federal

La asombrosa danza de marcas que desde el último cuarto del siglo XX incursionaron sobre empresas de largo arraigo en la industria argentina, no afectaron la memoria colectiva que las sigue recordando tal cual eran hace muchos años.
- Central -
Proyecto Huemul: 1 de 2

Proyecto Huemul: 1 de 2

Para emplazar las instalaciones se eligió la isla Huemul en el lago Nahuel Huapi; Río Negro. El físico con un equipo de colaboradores comenzó en 1949 la construcción de un laboratorio y un enorme reactor que debería convertir la teoría en realidad.
Al Pie de la Letra
Veredictos del Tribunal Sonriente

Veredictos del Tribunal Sonriente

Como solía suceder, Rafca era el encarador en medio de la selva autóctona palermitana, y tanto Lems como yo, si bien no esperábamos nada como sugerencia de su ímpetu, casi de manera inmediata percibiríamos algún timbre de su parte para salvaguardar su aviso cómplice.
Fuera de Serie
Sé Dócil: Oración y Obediencia

Sé Dócil: Oración y Obediencia

Mini serie documental que cuenta con numerosos testimonios y detalles escalofriantes sobre como el monstruo Warren Jeffs moldeó su secta acorde a sus apetitos sexuales, llegando a tener casi ochenta esposas, entre ellas, una niña de tan solo catorce años.
Semblanzas
Diseños del Alma

Diseños del Alma

No dejan de sorprenderme las almas que pulsan, entre sus manos, el sudor, el desamor y hasta las pesadillas de la existencia misma. Pero aún es peor llenarse de odio por el odio mismo. Salir de ese sentimiento es una ardua tarea individual.
Columnistas
Más Artículos