“De inmediato, al propagarse la noticia de la toma, los trabajadores de las fábricas y los comercios de la zona -en particular en los barrios de Mataderos, Lugano, Villa Luro y Liniers- se solidarizaron con los huelguistas...
Que el deseo de paz sea, de ahora en adelante, nuestro único norte, nuestra más alta ambición y nuestro refugio más sagrado. La paz comienza en el momento en que permitimos que el corazón del otro habite en el nuestro sin discordias.
Se me ocurre pensar que hay convicciones que no envejecen nunca: la libertad, la igualdad, el estado de derecho, la educación gratuita, etc. Los ideales navegan en la misma barca que las acciones, aunque no siempre es fácil llevarlas a cabo.
Lamentablemente son muchas veces dejamos de comprar un vino y darnos un gusto porque generalmente es lo más costoso de la compra, aunque si nos detenemos a pensar en lo que es el proceso de elaboración, termina siendo un producto con su precio justo.
Esa fecha la fijó la Segunda Internacional con sede en París, en 1889 para recordar a los Mártires de Chicago, un grupo de trabajadores que protagonizaron una huelga y fueron ejecutados por la justicia norteamericana en 1886.