Bitácora Humana
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Por qué Minimizamos Nuestros Logros
En nuestra mente se van formando enemigos, se llaman pensamientos distorsionados que son propios del síndrome del impostor
Por qué Minimizamos Nuestros Logros

Nos olvidamos con el Síndrome del Impostor cómo empezamos a caminar y obviamos que el éxito y fracaso es la cara de la misma moneda, así como lo bueno y malo, lo feo y lo bonito, la paz y el tormento. SÓLO NOSOTROS PODEMOS ESCOGER CUÁL LADO ALIMENTAR…

Por qué Minimizamos Nuestros Logros
¿Por qué minimizamos nuestros logros? En algún momento de nuestras vidas hemos pensado que nuestros logros fueron por suerte y no así por nuestras verdaderas habilidades o por el esfuerzo que hemos depositado en ellos, estas podían haber sido por tiempos largos, o a veces circunstanciales por sucesos que nos hicieron sentir menos. El nombre exacto de este fenómeno psicológico se llama el “Síndrome del impostor”.

El “Síndrome del impostor”, es una experiencia subjetiva de duda percibida sobre las propias capacidades y logros en comparación con los demás, a pesar de la evidencia que sugiera lo contrario, no es una patología, ni una enfermedad y mucho menos anomalías en la función mental, son netamente ambientales y del entorno.

Las causas son muchas, pero yo lo resumiría en dos partes; 1) familiar y 2) social. Muchas veces de niños hemos recibido críticas porque no nos pudimos desenvolver bien en alguna tarea o nos equivocamos al hablar, también recibimos comparaciones con nuestros hermanos u otros niños, o caso contrario nuestros tutores fueron exigentes al punto que el un error era sobredimensionado, pues bien todas estas conductas se posesionaron en nosotros también como conductas, absorbidas por nuestra mente y ahora tenemos baja autoestima, miedo al fracaso, somos perfeccionistas, autocríticos severos, entre otros.

Por otro lado, la parte social juega e influye con características que también nos apropiamos porque somos parte de esa cultura y educación, algunos sinónimos que influyen para que en algún momento suframos del impostor es tener dinero significado de éxito, ser competente y seguro es otro de los factores sin olvidar estereotipos de género, donde las féminas en su condición de mujer deben esforzarse más, pero tampoco los varones quedan excepto de este comportamiento.

En nuestra mente se van formando nuestros temibles enemigos, se llaman pensamientos distorsionados que son propios del síndrome del impostor, estos son:

  • Pensamiento polarizado o «Blanco y Negro»: Ver las situaciones solo en términos extremos: todo o nada, éxito o fracaso, perfecto o desastroso. No hay término medio. Cualquier resultado que no sea perfecto se interpreta como un fracaso total.
  • Generalización excesiva: Tomar un solo evento negativo o un error aislado como una prueba definitiva y eterna de incapacidad. En lugar de verlo como un error de aprendizaje, piensa: «Ves, esto demuestra que no estoy hecho para esto».
  • Descalificar lo positivo: Rechazar o minimizar rotundamente las experiencias positivas, los logros y los elogios. Su pensamiento automático es: «Me lo dice por educación”. “No sabe que solo seguí el protocolo, cualquier otro lo habría hecho igual”.
  • Personalización: Asumir una responsabilidad personal excesiva por eventos negativos que no están totalmente bajo su control.  Estas personas piensan: “Debí haber hecho algo más, es mi responsabilidad», ignorando los factores biológicos y la naturaleza del hecho.
  • Afirmaciones con «debería»: Mantener una lista rígida de lo que «se debería» o «no se debería» hacer, y castigarse a uno mismo por no cumplirla. Estos «deberías» crean expectativas imposibles de alcanzar.
  • Razonamiento emocional: Creer que lo que uno siente emocionalmente es necesariamente la realidad. Confunden la ansiedad o la inseguridad (emociones universales en entornos de alta presión) con una evidencia de su incompetencia.
  • Filtraje mental: Enfocarse exclusivamente en un detalle negativo, filtrando todos los aspectos positivos de una situación.

Desde una perspectiva evolutiva, se señala que el cerebro reaccionaba en estado de hiperalerta a los errores para evitarlos en el futuro en situaciones de peligro. Sin embargo, en el contexto moderno, este «alarma» falla y se activa constantemente sin una amenaza real, causando un enorme desgaste psicológico.

Expertos como Clance e Imes (1978), Carol Dweck (2006), Kristin Neff (2003), Xiao y Porto (2017), nos dictan sugerencias para tomarlos en cuenta:

  1. Hablar estos sentimientos es el primer paso ya que se descubre que son universales.
  2. Se debe concentrar en la solución no en el fracaso ni el problema. Ejemplo: En lugar de pensar «no sirvo para esto»,  se debe crear un plan concreto: Voy a pedirle al jefe que me aclare esta duda, voy a estudiar con mi grupo o consultar con la Inteligencia Artificial.
  3. Practicar la autocompasión, reduce la ansiedad, la depresión y el miedo al fracaso, al romper el ciclo de comparación y autocrítica brutal que alimenta el Síndrome del Impostor. Ejemplo;  Cuando se sientan impostores, preguntarse: «Si mi mejor amigo viniera con este mismo problema, ¿qué le diría?
  4. La presión externa cuando existe incertidumbre económica consume recursos cognitivos. Al crear soluciones prácticas en comunidad, se reduce la carga mental. Se puede trabajar de manera grupal (Organizar una feria de intercambio de textos: donde se canjeen libros usados por los que necesiten en el siguiente ciclo.) o individual (No comas en restaurantes, cocina en casa alimentos económicos pero nutritivos).

Si nada nos resulta bien, se debe acudir donde un profesional.

Nuestra mente puede ser nuestro aliado, pero en otras ocasiones nos puede jugar una mala pasada, pero podemos controlarlo. Un niño para caminar se cae miles de veces y al final no solo camina, corre; el hombre o mujer que admiramos también ha fracasado miles de veces, pero no solo obtuvo éxito también fama y tu admiración. Nos olvidamos con el Síndrome del Impostor cómo empezamos a caminar y obviamos que el éxito y fracaso es la cara de la misma moneda, así como lo bueno y malo, lo feo y lo bonito, la paz y el tormento. SÓLO NOSOTROS PODEMOS ESCOGER CUÁL LADO ALIMENTAR…

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