Lunfardo
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Réquiem para una Luca
El fin de la década marcó el fin de la denominación de la moneda que había acompañado a los argentinos por un siglo
Réquiem para una Luca

El plan de estabilización por el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, en el corto plazo logró éxito, pero existen dudas sobre el resultado final, como lo refleja la tapa de la revista Confirmado.

Decía el ministro, nada menos que un día 13 de marzo, en 1967: “La medida trascendental de fijar una nueva paridad del peso argentino igual  a 350 pesos por dólar, o su equivalente en otras monedas aseguran por su  magnitud, que no habrá más devaluaciones. A medida que se vayan cumpliendo estos propósitos, es decir, que se logre la estabilización monetaria y la expansión de la producción nacional, se reducirán paulatinamente las presiones especulativas contra nuestra moneda, retornarán los capitales que habían emigrado al exterior, se promoverán las inversiones foráneas y disminuirán las altas tasas de interés  que tanto contribuyen al encarecimiento de la vida”.

Se decretaba de esta manera, la sentencia de muerte del peso moneda nacional, que durante años había resistido los sucesivos aciertos y desatinos de varias generaciones de economistas y políticos.

El fin de la década marcó el fin de la denominación de la moneda que había acompañado a los argentinos durante el siglo. El enésimo plan de estabilización puesto en marcha y que no sería el último, transformó a los  “nacionales” en “pesos Ley 18.188”. Estos más tarde transformarían a “pesos argentinos” y “nuevos pesos argentinos”. El vértigo inflacionario obligó nuevamente a cambiar la denominación y por primera vez en el siglo la moneda dejó de llamarse “peso”, para pasar al nunca del todo aceptado nombre de “austral”.

Finalmente, los años noventa nos devolvieron el viejo apellido, pero esta vez, con la simple denominación de “peso” a secas.- Los distales económicos, producto de las más diversas causas, hicieron que en la segunda mitad de este siglo, para equiparar un “peso” de los años cincuenta con uno de los años noventa, hubiera que correr la coma trece lugares a la izquierda.- Cada cambio implicaba una nueva emisión de billetes, con las consecuentes diferencias de diseños y colores que a su vez determinaba un nuevo bautismo por parte del ingeniero popular.

Así de los “patacones” y “cobres” del siglo pasado llegamos a los billetes y monedas del actual, donde un centavo se llamaba “gay”, cincuenta de os mismos “un radical”, un peso moneda nacional “ferro”, “sopardo”, “gruyo”, “cuerito” o “guanaco” ; el de diez pesos “repollo”; el de cincuenta pesos “lechuga” o “cotorra”, el de cien “gamba” o “canario”; el de mil “pecho colorado”, “luca”, “lucrecia” , y después del año 44 “fragata”. “Langostino” se llamaba al de diez mil, e hiperinflaciones mediante, llegamos al billete de más alta denominación en todo el mundo, en su momento: “el palo”, que representaba la increíble cifra de un millón de unidades.

Muchos de estos ingeniosos apodos sobrevivieron al tiempo y quedaron definitivamente incorporados al lenguaje coloquial.- Hoy, como antaño, podemos escuchar: “hermano, tírame una gamba que no llego a fin de mes”.
Letras de Tangos – Selección – (1897-1981)

Réquiem para una Luca

Hasta ayer me amarraban las fragatas
en el puerto feliz de mi casimba
y, asomando compadre del pebete,
faroleaba un cocín su pretensión.
Hoy la anemia hizo presa de la shuca,
languidece la escuálida culata
y en los grilos se empachan de pelusa
las chirolitas de la conversión.

Por Corrientes y Florida
anda Gómez, solitario,
rajando los mocasines
pa buscar un nuevo mango.

Ayer diqueaba las lucas
para pagar un cortado
y pelaba langostinos
para escabiar un moscato.
Hoy, cencerros en los grilos
le están tocando a finao.

¿En qué mares navegaban las fragatas
que hasta ayer atracaban en mis muelles?
¿Para dónde piantaron las lucrecias
que sotala formaban un harén?
Acercá tu linterna, viejo Gómez,

porque ya me refaja la pelusa…
Quiero ver si encuentra algún morlaco
perdido por las calles del trocén.

Letra de José Gobello, música de Sebastián Piana.-  Fue escrito cuando, en el año 1967, durante la presidencia del general Juan Carlos Onganía, se cambió el valor de la unidad monetaria del país. Fue grabado por la orquesta de Juan D’Arienzo, con su cantor Armando Laborde, el 13 de agosto de 1970.

Glosario:

Fragata: Billete de mil pesos
Casimba: Billetera
Pebete: Pequeño bolsillo delantero del pantalón
Cocín: Billete de cinco pesos
Shuca: Bolsillo en general

Culata: Bolsillo trasero del pantalón
Grilos: Bolsillos laterales del pantalón

Diqueaba: Ostentaba
Luca: Billete de mil pesos
Langostinos: Billetes de diez mil pesos
Lucrecias: Billetes de mil pesos
Sotala: Bolsillo interior del saco

Morlaco: Peso

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