Testimonio, Conciencia y Reflexión
Cuando decimos que alguien “se hace el distraído como el mono”, aludimos a esa inteligencia pícara que finge ignorancia para evitar la responsabilidad o el peligro. Es la astucia del que sabe pero prefiere no ser visto sabiendo.

Por Ada Noemi Zagaglia
El Simio en el Espejo: Por qué Somos el Borrador que Olvidó las Ramas.
No es solo un pariente biológico; es un reflejo simbólico, una caricatura de nuestras virtudes y, sobre todo, de nuestras más hilarantes torpezas. Desde los templos de Copán hasta los proverbios del Río de la Plata, el primate es el recordatorio constante de que la sabiduría y la tontería suelen dormir en la misma jaula.

El Escriba de la Selva: El Honor Maya
Para los mayas, el mono no era un simple habitante de la canopia, sino una deidad de las artes. En la mitología del Popol Vuh, Hun Batz y Hun Chouén, los hermanos mayores de los Gemelos Fantásticos, fueron transformados en monos debido a su envidia. Sin embargo, su castigo se convirtió en un mito de patronazgo cultural.
La Sabiduría del Silencio y el Truco de la Distracción
Nuestra lengua cotidiana está plagada de “monerías” que revelan más sobre nosotros que sobre ellos.
Cuando decimos que alguien “se hace el distraído como el mono”, aludimos a esa inteligencia pícara que finge ignorancia para evitar la responsabilidad o el peligro. Es la astucia del que sabe pero prefiere no ser visto sabiendo.

Tailandia, Chiang Mai, Tres Monos Sanzaru
En Oriente, la simbología toma un giro moral con los Sanzaru o los “Tres Monos Sabios” del Santuario de Toshogu en Japón. Mizaru (no ve), Kikazaru (no oye) y Iwazaru (no habla) no invitan a la ignorancia, sino a la protección de la mente contra la malicia. Como bien señaló el escritor Jorge Luis Borges en su “Libro de los seres imaginarios”, el animal suele ser un mediador entre lo humano y lo divino, un espejo que nos devuelve una imagen distorsionada pero honesta.

Hánuman
De Dioses Guerreros a Proverbios Populares
La geografía del mono es vasta y contradictoria:

Baubino
El Mensaje en la Rama: Entre la Pluma y el Plátano
“El hombre es el único animal que ríe, porque es el único que se da cuenta de lo ridículo que es”, sugeriría indirectamente cualquier filósofo al observar a un chimpancé imitándonos. El mono nos enseña que la alta cultura —la de los escritores y artistas que tanto respetaban los mayas— no debe estar reñida con la capacidad de jugar.
No somos seres terminados; somos, en esencia, monos con mejores herramientas y peores excusas. Si el mono representa al artista, es porque el arte es, en última instancia, un acto de libertad y curiosidad pura, un salto al vacío entre rama y rama sin la certeza de la llegada, pero con la alegría del vuelo.
Una Reflexión Final
Quizás el secreto de una vida plena no sea dejar de ser monos, sino elegir mejor nuestras acrobacias. En un mundo que a veces parece una “jaula de grillos” (o de primates), la esperanza reside en nuestra capacidad de seguir creando, escribiendo y pintando, manteniendo esa chispa de sagacidad que nos permite hacernos los distraídos ante la amargura y saltar, con elegancia y un poco de humor, hacia la próxima rama del conocimiento.
Ada Noemí Zagaglia. Derechos reservados de autora por el Tratado de Berna
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