La Nostalgia está de Moda
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Agarro un Fierro y le Empiezo a Dar
Schmucler, ha incursionado en el relato breve, anecdótico, impresionista. Sus crónicas fueron recogidas en “La Escuela de mi Tiempo”
Agarro un Fierro y le Empiezo a Dar

¡Detente un instante! ¡Para un cachito, pará!

¿A usted no le sugiere nada? ¿No le habla de una colisión, de un choque…? ¿No le explicaba exhaustiva, inequívocamente el desencuentro existencial entre el “modus operandi” de la escuela y nuestro “modus vivendi”? ¿No le plantea, como única alternativa, el cenáculo académico de imperturbables esfinges estereotipadas o la hinchada dominguera, apasionada, bulliciosa…?

A través de nuestras expresiones iniciales, aséptica y áulica la primera, y significativamente callejera, la segunda… ¿usted no cree encontrarse en el antípoda?, ¿no le parece estar en un lugar fuera del mundo, por un lado, y – por el otro- dentro del vecindario; del boliche de la esquina, el picado en el potrero, el colectivo…?

Admonitoriamente, nuestra maestra preguntaba: ¡¿Qué palabras son esas…?!

Porque había términos impronunciables, giros idiomáticos del habla coloquial, con patente de indecencia: malas palabras y… ¡palabrotas! Y, sin llegar a esos extremos, existían formas de construcción propias de gente iletrada, de gente “inculta”, de ignorante, tales como algunas voces arcaicas y vulgarismos que empleaban nuestros padres a quienes la escuela calificaba despectivamente, descalificaba.

Es posible afirmar que en la misma medida en que complicábamos cuanto queríamos decir, la escuela de mi tiempo lo legitimaba llamándolo cultura. (De ahí, procede, seguramente, el consabido refrán: “es tan culto que cuando habla no se le entiende nada”)

Nada de “metió la para hasta el caracú” sino “se equivocó medularmente”, “voy y vuelvo a todo raje” debía convertirse en “parto a toda prisa y regreso  e un periquete” y “un soberano patadón” era “un violento puntapié…”

Este conflicto tuvo su punto culminante cuando “Pan con Manteca”, sin haberse percatado de la proximidad de la maestra, nos contó un hecho que había presenciado por casualidad.

El tipo aullaba porque le habían enchufado ¡flor de fierrazo en el mate!

-¡El señor gemía porque le habían propinado un fuerte golpe, con un hierro, en la cabeza!

-Mire, señorita  por la forma como gemía, según dice usted, yo puedo asegurarle que le habían enchufado ¡flor de fierrazo en el mate!

¡Detente un instante! ¡Para un cachito, pará…!

¿De veras no le dice nada?

Agarro un Fierro – Tincho Zabala en La Tuerca

La Tuerca
Uno de los sketches más esperados dentro del programa humorístico “La Tuerca” era el de los jubilados. Cuatro ó cinco viejos (variaban según el ciclo) se sentaban en un banco de plaza y compartían comentarios sobre cuestiones personales y sobre la realidad política argentina, a los que sazonaban con muletillas que estaban dispuestas allí por el director y guionista Héctor Maselli, justamente, para causar gracia.

Por ejemplo, cuando el personaje interpretado por el actor Guido Gorgatti quería meter un bocadillo jugoso sobre alguna medida de gobierno, citaba a sus fuentes de una manera indirecta: “A mí me lo dijo un muchacho que sabe”. La frase se popularizó tanto como la que solía emplear Tincho Zabala, de manera premonitoria, para hacer valer sus derechos de ferroviario con métodos poco ortodoxos. “Yo agarro un fierro y le empiezo a dar y dar y dar”, explicaba el anciano en su apología de la violencia.

“indifrundidischeguen”.
FacebookTwitterWhatsAppPrint – 23 julio, 2013
Por J.C. Maraddón – jcmaraddon@diarioalfil.com.ar

Natalio Isaias Schmucler 
Nació en Stroeder, provincia de Buenos  Aires, en 1933. Es Sociólogo y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires. Entre otras actividades académicas fue durante más de 20 años  Profesor Titular de “Historia Social de la Educación”,  “Historia de las Instituciones e Ideas Politicas” e “Historia de los Hechos y las Ideas Económicas” en el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González” de la Ciudad de Buenos Aires y acredita, además,  desempeño profesional en las Universidades de Morón y Belgrano, entre otras. Artículos suyos vinculados al tema educativo se publicaron en revistas y diarios nacionales y extranjeros.

La poesía lunfarda también fue un  ámbito en que se desenvolvió. Dos sonetos de Schmucler fueron seleccionados por José Barcia para el  “Florilegio de la Poesía Lunfarda” (Buenos Aires 1984).

Noticia en Internet
La obra «Pájaro en el espacio», del sociólogo y profesor Natalio Isaías Schmucler, ganó el primer premio del concurso para escritores inéditos 2006 sobre «Cuentos de la Escuela», que auspició la empresa Edenor. Se trata de la decimotercera edición consecutiva del concurso literario.

Schmucler, ha incursionado en el relato breve, anecdótico, impresionista. Sus crónicas sencillas, cálidas y amenas fueron recogidas en “La Escuela de mi Tiempo”, algunas de las cuales seguiremos presentando en “Testimoniosba”.

Por Carlos Suarez

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