Testimonio, Conciencia y Reflexión
Ocurrió en 1983 un suceso que transformaría para siempre la fisonomía espiritual de Argentina. Esta es la crónica de María del Rosario de San Nicolás, un relato donde lo cotidiano se funde con lo sagrado. En donde para Dios no hay diagnósticos finales.

Por Ada Noemí Zagaglia
El Destello en la Penumbra
Todo comenzó con una señal física, casi imperceptible para el mundo, pero ensordecedora para la fe.
En varios hogares de San Nicolás, los rosarios colgados en las paredes empezaron a iluminarse sin causa aparente. Gladys Herminia Quiroga de Motta, una mujer sencilla, esposa de un operario metalúrgico y madre de dos hijas, observó este fenómeno con asombro silencioso.

El 25 de septiembre de 1983, mientras Gladys rezaba en su habitación, la penumbra se disipó. Ante ella apareció una figura radiante: una mujer de túnica blanca, manto azul y el Niño Jesús en brazos.
No hubo palabras en ese primer encuentro, solo un gesto maternal: la Virgen extendió su propio rosario hacia Gladys, como invitándola a un diálogo que duraría años.
El Hallazgo del Tesoro Olvidado
La historia dio un giro inmenso cuando la Virgen expresó su deseo: «Me tienen olvidada, pero he resurgido». Ella pidió un lugar a la ribera del Paraná y dio señales precisas sobre su imagen.
El padre Carlos Pérez, tras escuchar los relatos de Gladys, recordó algo. Subieron juntos al campanario de la catedral y, en un rincón cubierto por el polvo del olvido, encontraron una imagen de madera tallada de la Virgen del Rosario. Era idéntica a la de las visiones. Aquella estatua había sido donada por el Vaticano y bendecida por el Papa León XIII en 1884, permaneciendo oculta durante casi un siglo hasta ese preciso instante.

Detalles y Anécdotas de Fe
Un Mensaje de Esperanza
La Iglesia, a través de obispos como Domingo Salvador Castagna y más tarde Héctor Cardelli, estudió el caso con rigurosidad científica y teológica, reconociendo finalmente su carácter sobrenatural en 2016.
El mensaje central que la Virgen dejó a través de Gladys es un bálsamo para los tiempos actuales:
«No os dejéis abatir por las pruebas, recordad que el Señor es vuestra fuerza. Mi corazón es refugio para todos mis hijos. Quien confía en Dios y en Su Madre, jamás caminará en la oscuridad».
Hoy, cada 25 de septiembre, cientos de miles de peregrinos caminan hacia San Nicolás buscando esa paz que Gladys sintió por primera vez. La historia nos enseña que nada está perdido para siempre: aquello que fue olvidado —una imagen en un altillo o la esperanza en un corazón— siempre puede resurgir con más fuerza que nunca.
Pero, la historia de María del Rosario de San Nicolás no se sostiene únicamente en visiones, sino en la contundencia de cuerpos que sanaron cuando la ciencia ya no ofrecía respuestas. Aunque el Santuario recibe miles de testimonios anualmente, existen casos emblemáticos que han sido estudiados y documentados por su carácter inexplicable.

Aquí detallo los casos más impactantes y reconocidos:
El Caso de Gonzalo Miguel Godoy (El Tumor Cerebral)
Es quizás el milagro más documentado y citado en los anales del santuario.
Fundación Cari Filii
Fundación Cari Filii
El Caso de Cecilia (Coma y Esclerodermia)
Un testimonio de supervivencia doble que ha conmovido a la comunidad nicoleña por su persistencia en el tiempo.
Patrones de sanación en el Santuario
Más allá de los casos individuales, existen tres áreas donde los registros del santuario son especialmente abundantes:
Conclusión
Los milagros médicos de San Nicolás, como el de Gonzalo Godoy, sirven como pruebas materiales de que la fe opera donde la medicina encuentra sus límites, dejando un mensaje claro: «No busquéis descanso en la desesperación, porque para Dios no hay diagnósticos finales».
Ada Noemí Zagaglia, Derechos Reservados de Autora por el Tratado de Berna
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