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Hipnosis
La Hipnosis es Útil para Recuperar el Recuerdo de Cosas que Habíamos Olvidado
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La Hipnosis es Útil para Recuperar el Recuerdo de Cosas que Habíamos Olvidado

En 1990, George Franklin fue condenado por el asesinato, perpetrado en 1969, de Susan Nason. La base de la condena fue el recuerdo que tenía su hija Eileen de haberle visto asesinando brutalmente a Susan, su amiga de la infancia, unos 20 años antes. En 1996, la acusación retiró todos los cargos y Franklin pudo salir de la cárcel. Fue el primer caso publicitado de un «recuerdo traumático recuperado». En 1994, Steven Cook retiró una demanda de 10 millones de dólares contra el respetado cardenal Joseph Bemardin, de Chicago.

En la demanda se alegaba que 17 años antes Bemardin había abusado sexualmente de Cook. En 2001, Larry Mayes fue la persona número 100 que salía de la cárcel gracias a las pruebas obtenidas con un análisis (genético) de ADN. Lamentablemente se había pasado 21 años en la condenado por robo y violación antes de que se encontrara una muestra de su ADN. Finalmente fue declarado inocente. Consideremos ahora los siguientes hechos:

• La hija de George Franklin, Janice, testificó que su hermana Eileen le había dicho que el recuerdo del supuesto asesinato lo había tenido en una sesión de terapia con ayuda de la hipnosis.

• El caso contra el cardenal Bemardin se aclaró cuando una investigación determinó que los recuerdos de Cook habían emergido solamente después de que le sometiese a hipnosis un terapeuta que solamente había completado tres de las 20 horas de un cursillo para aprender a hipnotizar. El terapeuta había obtenido el título en una escuela no homologada dirigida por un gurú New Age llamado Iohn Rodger, que afirma ser la encamación de un espíritu divino (Time, 14 de marzo de 1994).

• Mayes había participado en dos ruedas de reconocimiento y no había sido reconocido por la víctima. Pero cuando esta fue hipnotizada, identificó a Mayes en otra rueda y durante el juicio manifestó estar segura de que había sido Mayes quien la había violado.

Estos casos ponen en entredicho la extendida idea de que la hipnosis abre la puerta del enorme depósito de recuerdos que hay en el interior de nuestras mentes y permite acceder de este modo de una forma fiel a hechos que sucedieron en el pasado. En todos esos casos, hay buenos motivos para creer que la hipnosis creó falsos recuerdos y produjo en los sujetos una convicción prácticamente inquebrantable.

Sin embargo, la creencia en que la hipnosis tiene un poder especial para hacemos recuperar recuerdos olvidados sigue vigente. En un estudio realizado con 92 estudiantes de un curso introductorio de psicología, el 70% manifestó estar de acuerdo en que «la hipnosis es sumamente útil para ayudar a los testigos presenciales de un crimen a recordar los detalles del mismo» (Taylor & Kowalski, 2003, p. 5). En otros estudios, un 90% (Green & Lynn, en prensa) o más (McConkey & [upp, 1986; Whitehouse, Ome, Ome & Dinges, 1991) de estudiantes universitarios afirmaban que la hipnosis mejora la recuperación de los recuerdos, y un 64% sostenía que la hipnosis es «una buena técnica que la policía puede utilizar para refrescar la memoria de los testigos» (Green & Lynn, en prensa).

Tales creencias son también predominantes entre los académicos y los profesionales de la salud mental.

Elizabeth Loftus y Geoffrey Loftus (1980) encontraron que el 84% de los psicólogos y el 69% de los no-psicólogos manifestaban estar totalmente de acuerdo con la afirmación según la cual «la memoria se almacena en la mente de un modo permanente» y que «… con la hipnosis, u otras técnicas especializadas, detalles de otro modo inaccesibles pueden ser finalmente recuperados». En una muestra de más de 850 psicoterapeutas, Mark Yapko (1994) encontró que una elevada proporción de ellos respaldaba las siguientes afirmaciones con una frecuencia de alta a moderada: (1) 75%: «La hipnosis permite a la gente recordar con precisión cosas que de otro modo no pueden recordar»; (2) 47%: «Los terapeutas pueden confiar mucho más en los detalles de un hecho traumático cuando los obtienen por medio de la hipnosis que cuando lo hacen de otro modo»; (3) 31%: «Cuando alguien que ha sido hipnotizado recupera un recuerdo traumático, este tiene que haberse producido objetivamente»; (4) 54%: «La hipnosis puede utilizarse para recuperar recuerdos de hechos reales hasta el momento mismo del nacimiento». En otros estudios (Poole, Lindsay, Memon & Bull, 1995), entre una tercera (29% y 34%) Y una quinta parte (20%; Polusny & Follette, 1996) de psicoterapeutas reconocían utilizar la hipnosis para ayudar a sus clientes a recuperar recuerdos de supuestos abusos sexuales.

La creencia en el poder recuperador de recuerdos de la hipnosis tiene una historia larga y a veces accidentada. La hipnosis fue promocionada por algunas de las primeras lumbreras de la psicología y la psiquiatría, incluidos Pierre Janet, Ioseph Breuer y Sigmund Freud. Janet fue uno de los primeros terapeutas que utilizó la hipnosis para ayudar a sus pacientes a recuperar el recuerdo de hechos traumáticos que él suponía eran los causantes de las dificultades psicológicas de estos. En un caso famoso, Janet (1889) utilizó la hipnosis para «provocar una regresión» (hacer revivir un período temporal anterior) a su paciente Marie y hacerla volver a su infancia, momento en que había sido traumatizada al ver a una niña con deformación facial. Haciéndole revivir conscientemente el recuerdo de la cara de la niña, Marie había podido librarse supuestamente de los síntomas de la ceguera.

La creencia de que la hipnosis puede ayudar a los pacientes a desenterrar recuerdos de acontecimientos traumáticos fue también la base del «hipnoanálisis» que muchos profesionales médicos utilizaron después de la Primera Guerra Mundial para ayudar a soldados y veteranos a recordar hechos que presumiblemente habían desencadenado los trastornos psicológicos que padecían. Algunos terapeutas creían que la probabilidad de una completa recuperación se veía optimizada cuando las emociones asociadas con los hechos recordados se exteriorizaban completamente con la abreacción (una poderosa descarga de sentimientos dolorosos) y la culpa y la ira que ello producía eran procesadas en posteriores sesiones de hipnosis.

La confianza en los poderes de la hipnosis se extiende al público en general, inundado con imágenes de la hipnosis como un sobrealimentador de la memoria capaz de rivalizar con el mágico suero de la verdad. En películas como In LíkeFlint[F de Flint], Kiss theGirls [Besos que matan], Dead on Sight [Muerte a la vista] y The Resurrection Syndrome, los testigos recordaban, con ayuda de la hipnosis, detalles exactos de crímenes o acontecimientos olvidados desde la infancia.

Algunos investigadores y médicos de hoy en día sostienen que la hipnosis puede sacar a la luz datos muy valiosos enterrados mucho tiempo atrás (Scheflin, Brown & Harnmond, 1997). Sin embargo, en general, la mayoría de la opinión entre los expertos (Kassin, Tubb, Hosch & Memon, 2001) se ha desplazado hasta el punto de que los psicólogos forenses reconocen ampliamente que la hipnosis no tiene ningún efecto en la memoria (Erdelyi, 1994) o que puede afectar y distorsionar los recuerdos (Lynn, Meuschatz, Fite & Rhue, 2001). En aquellos casos en los que la hipnosis estimula la memoria -a menudo porque la gente conjetura y describe recuerdos de los que no está segura-, este incremento se ve compensado o incluso contrarrestado por un incremento en la imprecisión de los recuerdos (Erdelyi, 1994; Steblay & Bothwell, 1994).

Para empeorar más las cosas, la hipnosis puede generar más recuerdos erróneos o falsos que la memoria ordinaria, y aumentar la confianza de los testigos oculares en los recuerdos tanto imprecisos como precisos (este aumento de confianza se conoce como «consolidación de la memoria»). Al fin y al cabo, si uno espera que lo que va a recordar durante una sesión de hipnosis sea exacto en todos los detalles, es poco probable que minimice el riesgo de considerar todo lo que recuerde como verdadero. De hecho, muchos investigadores consideran que la hipnosis exagera de un modo hasta cierto punto injustificado la confianza en los recuerdos (Creen & Lynn, en prensa). Aunque las personas más sugestionables se ven más afectadas por la hipnosis, también los recuerdos de los individuos menos sugestionables pueden verse afectados. La preocupación por el hecho de que los testigos oculares puedan resistir un contrainterrogatorio y tener problemas para distinguir los hechos del mundo real de las ficciones mentales ha llevado a varios estados a prohibir los testimonios en los tribunales de testigos hipnotizados.

 ¿Es acaso mejor la hipnosis por lo que respecta al recuerdo de experiencias muy tempranas de la vida? Un documental televisivo (Frontline, 1995) mostraba una sesión de terapia de grupo en la que una mujer era sometida a una regresión temporal a su infancia, a su estancia en el útero materno y finalmente al momento de quedar atrapada en la trompa de Falopio de su madre. La mujer daba una demostración realmente convincente del malestar físico y emocional. En busca del tiempo perdido que uno ha de experimentar encontrándose en una posición tan incómoda. Aunque es posible que esa mujer creyera en la realidad de su experiencia, podemos estar seguros de que no se basaba en un recuerdo real. En realidad, los sujetos sometidos a una regresión temporal se comportan de acuerdo con su conocimiento, creencias y suposiciones respecto a las conductas propias de las edades en cuestión. Como demostró Michael Nash (1987), los adultos que experimentan una regresión a la infancia no muestran las pautas previsibles en muchos índices de desarrollo temprano, incluidos el vocabulario, las tareas cognitivas, las ondas cerebrales (EEG) y las ilusiones visuales. Por muy persuasivas que puedan ser, las «experiencias de una regresión temporal» no son restituciones literales de experiencias, conductas o sentimientos propios de la infancia.

Algunos terapeutas van todavía más lejos y afirman que algunos problemas actuales son atribuibles a vidas anteriores, y que el tratamiento requerido en estos casos es una «terapia de regresión a una vida anterior» por medio de la hipnosis. Por ejemplo, el psiquiatra Brian Weiss (1988), que intervino en el programa de televisión El show de Oprah Winfrey en el año 2008, ha publicado una serie de casos muy publicitados centrados en pacientes a los que él ha hipnotizado y sometido a regresión temporal para hacerles «retroceder» hasta la fuente de sus problemas actuales. Los pacientes de Weiss sometidos a este tipo de regresión temporal describieron hechos que él interpretó como originados en vidas anteriores, a menudo de varios siglos antes.

Aunque las experiencias descritas durante una regresión temporal pueden parecer muy convincentes tanto al paciente como al terapeuta, las descripciones de vidas pasadas son productos de la imaginación, la fantasía y lo que el paciente sabe acerca de un período histórico determinado. De hecho, las descripciones que hacen los sujetos de las circunstancias históricas de sus supuestas vidas anteriores, al ser contrastadas con hechos conocidos (como, por ejemplo, si el país estaba en guerra o en paz, cómo eran las monedas de la época, etc.) son pocas veces precisas. Un participante en un estudio (Spanos, Menary, Gabora, DuBreuil & Dewhirst, 1991) que fue sometido a regresión, afirmaba haber sido Julio César, el emperador de Roma, el año 50 antes de Cristo, pese a que esa forma de referirse a los años (antes de Cristo y después de Cristo) no fue adoptada hasta siglos más tarde, y pese a que Julio César murió varias décadas antes del primer emperador romano, Augusto. Cuando la información dada acerca de una «vida anterior» resulta ser más precisa, podemos fácilmente explicarlo como una «conjetura acertada» a menudo basada en un buen conocimiento de los hechos históricos.

Sin embargo, no todos los usos de la hipnosis son científicamente problemáticos. La evidencia procedente de investigaciones controladas sugiere que la hipnosis puede ser útil para tratar el dolor, ciertas afecciones médicas y hábitos de conducta (como la adicción al tabaco), y como un complemento a las terapias conductual-cognitivas para tratar la ansiedad, la obesidad y otros trastornos. Con todo, la medida en que la hipnosis aporta beneficios más allá de la relajación que produce en estos casos no está muy clara (Lynn, Kirsch. Barabasz, Cardena & Patterson, 2000).

En resumidas cuentas, la conclusión de que la hipnosis puede generar falsos recuerdos en algunas personas es indiscutible. Por tentador que pueda ser ponerse en contacto con un hipnotizador para que nos ayude a encontrar esa sortija sentimentalmente tan valiosa que no sabemos dónde guardamos años atrás, el mejor consejo que podemos darle al lector es que la siga buscando él mismo.

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