El jazmín del cielo o plumbago es una planta sencilla de cuidar y muy agradecida; su resistencia a las adversidades nos invita a fortaleces la adaptación a las nuevas condiciones del entorno, valorando nuestra tenacidad y perseverar en la belleza interior.
El cambio personal (interior) modifica nuestro derredor (exterior) mejorando los vínculos, hallando nuevas y mejores formas de comunicación y hasta modos de resolver los conflictos aplicando métodos pacíficos.
Esta simplificación del pensamiento aristotélico, no siempre es razonado antes de expresarlo; pero tiene su buena cuota de realidad. Un inventario de nuestras propias costumbres personales, parecen confirmar éste aserto.
En estas noches tan especiales, dejemos que el vino nos hable despacio, que nos invite a agradecer, a reír y a soñar. Porque brindar con vino es un ritual sibarita: un abrazo líquido que nos recuerda que vivir también es un arte.
El calendario gregoriano es un sistema imperfecto, pero ha sido ampliamente adoptado y ha permitido la coordinación y comunicación global. Sin embargo, es importante reconocer sus limitaciones y errores...