Me gusta pensarme como una pieza inacabada, un modo de no pactar con la inacción y de no dejar en el pantano a la niña que me habita, esa que no ceja en el empeño por aprender, en asombrarse o vibrar ante lo desconocido.
“Organolépticamente complejo”, “con taninos sedosos”, “buen balance, sin aristas”… Son algunos de los términos a los que frecuentemente nos enfrentamos en el mundo del vino.
No suele ser muy discreta, ya que hasta atraviesa poblaciones de noche, a la carrera y con toda su parafernalia. Deben quedar todavía en Atamisqui - Santiago del Estero, personas que la vieron por las calles, rebuznando en el viento.
Antes que nada, pala y pico. Y dos postes firmes, como montantes; cumbrero, roldana, piola y balde. Y será cavada y traída hacia lo alto la tierra hasta dar con el borboteo del agua en su escondida y tierna vibración que camina.
Escuchar: prestar atención a los sonidos, ya sean de origen humano (como la conversación) o de la naturaleza (como el viento). Oír: percibir sonidos con el oído. Es una acción involuntaria y refleja la capacidad sensorial de captar sonidos.