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Cierta prensa afirmó irónicamente, que en el choque armado triunfó la línea “violeta”; ya que militar y políticamente ganaron los azules pero aplicaron la principal demanda colorada: mantener al peronismo en la ilegalidad.

Efectivos de Campo de Mayo Abandonan los Camiones
Hasta la Planta Transmisora de Pacheco, que Ocuparan Inmediatamente
Los Antecedentes
La denominación azul o colorado, se utiliza en las maniobras militares y en la “mesa de arena” (observación en el papel), para identificar a las fuerzas enfrentadas: la propia tropa y la enemiga.
Pero dos veces aquel rutinario juego de guerra alcanzó un dramático realismo, cuando en septiembre de 1962 y abril de 1963 las fuerzas armadas argentinas pretendieron saldar sus disputas internas armas en mano, manteniendo en vilo a toda la población. El saldo oscila entre 15 y 27 fallecidos (según las distintas fuentes), decenas de heridos e importantes daños a bienes particulares y públicos. Y una fuerte sensación en la sociedad de vacío de poder.
Al ser derrocado el gobierno constitucional de Juan D. Perón en septiembre de 1955 y establecerse la dictadura autotitulada Revolución Libertadora, el Ejército Argentino ingresó en un profundo estado deliberativo. La Armada en bloque era antiperonista y la Fuerza Aérea acompañó los hechos consumados.
La primera señal de aquella situación, fue el desplazamiento del presidente de facto Eduardo Lonardi (noviembre 1955), quien apenas gobernó 51 días. El golpe palaciego lo encabezaron el vicepresidente almirante Isaac Rojas y el general Pedro E. Aramburu, quien reemplazó a Lonardi en el cargo. Éste último había predicado una suerte de conciliación con el peronismo: “Ni vencedores ni vencidos”. Sus oponentes internos pensaban que había que ser implacables con los seguidores del general exiliado y actuaron en consecuencia. Con la dupla Aramburu – Rojas en el gobierno la represión se desencadenó con todo el poder del Estado. El debate que atravesó a las Fuerzas Armadas y al Ejército en particular, consistía en qué hacer con el peronismo. El flamante poder cívico – militar intentó todo para extirpar al justicialismo de la vida política y sindical argentina: proscripción, detenciones masivas, confiscación de bienes (prohibida en causas políticas por la Constitución Nacional desde 1853), sindicatos intervenidos, cientos de presos políticos, torturas y fusilamientos.
En ese contexto Aramburu convocó en 1957 a una Asamblea Constituyente para legalizar la restauración de la Carta Magna de 1853, que se aplicaba por decreto desde 1955 y se obvió la Constitución reformada de 1949 que contenía profundas transformaciones sociales.
La Asamblea fracasó, ya que el peronismo estaba proscripto y la UCRI (frondizista) se retiró denunciando la falta de legitimidad de la misma. Sólo pudo incorporar unos pocos ítems, siendo el Artículo 14 bis (Derechos del Trabajador) el más importante; luego se disolvió por falta de quórum.

Tropas Custodian el Puente de la Noria, Entre la Capital y la Provincia de Buenos Aires
Frondizi: Gobierno y Caída
En febrero de 1958 Arturo Frondizi, previo acuerdo con Juan Perón que le facilita los votos del justicialismo proscripto, gana la presidencia de la Nación, gobernaciones y mayoría en el Congreso Nacional. El líder exiliado le brindó su apoyo a cambio de una serie de concesiones que luego Frondizi desconoció en su mayor parte. La difusión del acuerdo Perón – Frondizi, alarmó a los militares cuyas cúpulas antiperonistas, pretendían ejercer un abierto tutelaje sobre el presidente.
El contexto internacional enmarcado en la Guerra Fría agrega otra tensión extra, ya que muchos uniformados consideraban al peronismo “antesala del comunismo” y a Frondizi, un facilitador de aquellas tendencias. Lo que no veían los críticos del gobierno, fue su política económica. Ésta quedó en manos del economista ultraliberal
Álvaro Alsogaray. Su Plan de Estabilización aplicó las tradicionales recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI): severos ajustes, miles de despidos en el Estado, achique ferroviario y otras medidas antipopulares. “Hay que pasar el invierno”, sugería el capitán – ingeniero, mientras los trabajadores estatales cobran parte del sueldo con bonos que se devalúan rápidamente. El invierno pasó, pero el plan ajustador terminó fracasando.
Crecían el malestar social y los reclamos por una democracia sin proscripciones, a lo que se suma el conflicto estudiantil por la ley que permite a las universidades privadas expedir títulos oficiales.
Son los días de “Laica o libre”. La ley se aprueba.
El incumplimiento de muchas de sus promesas de campaña (al margen del pacto con Perón), le restaron al jefe de la UCRI el apoyo de sectores de izquierda y peronistas. Se profundizaron las luchas sindicales, acciones violentas, rumores de golpe de Estado impulsados por el ala más “gorila” del Ejército y una sublevación militar (noviembre 1960) con participación civil en Rosario, Tartagal y otras localidades encabezadas por el general peronista (RE) Miguel A. Iñíguez, exigiendo una democracia sin proscripciones. Éste intento fracasó.
El gobierno compra el portaaviones Independencia y pone la Policía Federal bajo mando naval; medidas que no alcanzan para evitar las críticas de los marinos. En la Fuerza Aérea se produce otra crisis debido a la llamada al servicio activo de aviadores retirados; lo que afecta el escalafón profesional en actividad.
En 1961 se normalizan varios sindicatos, se suspendió el Plan Conintes y fueron amnistiados decenas de presos políticos. Pero la política gubernamental ambigua no conforma a nadie y debido a la presión militar, debe alejarse del gobierno el hombre clave de Frondizi: Rogelio Frigerio.
El frente externo se complica debido al alineamiento de Cuba con la Unión Soviética y la posición errática argentina encrespa a los militares por un lado y a los simpatizantes de la revolución cubana por otro. Ernesto Che Guevara en su rol de ministro cubano, luego de participar en Punta del Este en la conferencia de la Alianza para el Progreso viaja de incógnito a Buenos Aires para entrevistarse con Frondizi. El breve encuentro habría girado en un intento de evitar la ruptura definitiva entre Estados Unidos y el país caribeño. Pero fue suficiente para que el Primer Mandatario estuviera a punto de perder el gobierno. La histeria de los hombres de armas apenas fue contenida por parte de los mandos, ya que para la mayoría era una prueba del “comunismo” profesado por Frondizi y elenco.

Columna de Camiones Transporta por el Camino que Conduce al Aeropuerto de Ezeiza
Meses después (enero 1962) en la reunión de cancilleres se discute la cuestión cubana. Argentina repudia la postura política de ese país, pero junto a Brasil y algunos más, se opone a su expulsión del sistema americano. Un nuevo planteo militar obliga al gobierno a revisar esa postura; y nuestro país rompe relaciones con Cuba acompañando a Estados Unidos y a la mayoría de América Latina.
En marzo el país debe afrontar elecciones eligiendo gobernadores y renovando parte de la Cámara de Diputados. Una vez más, gobierno y militares se preguntan qué hacer con el peronismo. El Ejército ya dividido entre quienes se identificarían como azules (legalistas) partidarios de una participación muy limitada del justicialismo pero sin Perón ni otras figuras destacadas, y colorados (ultra “libertadores”) que se oponen a incorporar al peronismo al sistema democrático y no descartan instalar otra dictadura. En la Armada, Fuerza Aérea y parte del Ejército, domina la idea de mantener la proscripción de esa fuerza política. Ante la ausencia de liderazgo castrense, además de las diferencias de opinión pesan fuerte las disputas de poder interno. Pero Frondizi apuesta a derrotar al peronismo en las urnas y así fortalecer su endeble posición gubernamental.
Bajo el nombre de fantasía Unión Popular, el peronismo se presenta en la provincia de Buenos Aires con la fórmula Framini – Anglada y otras nominaciones en el Interior.
Los comicios se realizaron el 18 de marzo de 1962 y el justicialismo se impuso ampliamente. Pero como estaba previsto, el gobierno intervino las siete provincias donde aquel triunfó. Pese al enorme costo político pagado, el 29 de marzo el presidente es desalojado por las tres fuerzas armadas. Dado que ya no había gobierno, el senador José M. Guido (primero en la línea sucesoria porque el vicepresidente Alejandro Gómez renunció a poco de asumir), se negaba a hacerse cargo.
Finalmente aceptó, tutelado por los militares. Otra medida que define la orientación de ese gobierno provisional, fue sumar a Álvaro Alsogaray como ministro de Economía; quien volvió con sus ajustes en medio de una profunda recesión. Frondizi marchó detenido a la isla Martín García y una de las primeras medidas adoptadas por Guido, fue anular las elecciones del 18 de marzo. Otra vez se burló la voluntad popular y el país se encontró frente a un peligroso abismo institucional.

Nido de Ametralladoras Instalado en la Zona de Florencio Varela
La Hora de las Armas
El comando del Ejército siguió en manos del general Raúl Poggi (colorado) hasta el mes de abril. Luego lo reemplazó el general Juan Carlos Lorio. Ambos bajo el interinato de Guido aprovecharon para profundizar traslados y cambios en la fuerza, afectando a sus rivales azules. El detonante en septiembre de 1962, fue el relevo del comandante del Cuerpo de Caballería (Campo de Mayo) general Pascual Pistarini y el comandante de la 1ra. División de Caballería Blindada y jefe de la Guarnición Campo de Mayo, general Julio Alsogaray. Todos alineados en la tendencia azul. El poderoso acantonamiento el día 20 resistió la orden y entró de hecho en situación de rebeldía.
El gobierno organiza un comando de represión y aplicación del Plan Conintes. La Fuerza Aérea se niega a reprimir declarándose “prescindente” y Paralelamente, el general Juan Carlos Onganía asume de hecho el comando del Cuerpo de Caballería y de toda la guarnición. Éste general convertido en líder azul, se entrevistó en Olivos con el presidente y otros jefes militares, desconociéndose el resultado del encuentro.
Campo de Mayo prepara su defensa fortificando el perímetro mientras sus tropas toman la planta transmisora de Radio Pacheco y puntos estratégicos sobre ruta 202 y Panamericana. A su vez, en Olmos (cerca de La Plata) artillería colorada arma barricadas aguardando el ataque adversario. Lo mismo hace el Regimiento 3 de Infantería Motorizada (Tablada) que responde al mando colorado, ocupando la avenida Crovara.
En Campo de Mayo, las Escuelas de Suboficiales Sargento Cabral y de Comunicaciones proclaman su neutralidad. Ésta última luego adhiere a la causa colorada. A su vez, Onganía informa a la prensa: “Soy optimista con respecto a la posición tomada por Campo de Mayo. El enfrentamiento puede ser superado en las próximas horas”. Y agrega: “Campo de Mayo mantiene firme su posición. Para nosotros la solución es el alejamiento del comandante en jefe, general Lorio, y del jefe del Estado Mayor, general Labayru”(1). Estos dos generales retirados, fervorosos antiperonistas y veteranos de la Revolución Libertadora, fueron convocados al servicio activo por el gobierno de Guido con los resultados ya vistos. La madrugada del día 21 presenció frenéticas reuniones entre los secretarios de las tres armas, Onganía y el presidente. Pese a que Lorio y Labayru ofrecieron sus renuncias, en la tarde de ese día los tanques del Regimiento 8 (Magdalena) al mando del coronel Alcides López Aufranc que responde a Campo de Mayo, atacan tres barricadas artilladas en el cruce de Etcheverry cerca de La Plata, imponiéndose el bando azul sin que se registren muertos.

Tanques del Regimiento de Magdalena -Coronel López Aufranc-
en Posisción de Combate en Florencio Varela
Salta se pliega a Campo de Mayo y también se combate en Entre Ríos, con el triunfo azul. Se producen enfrentamientos en los parques Lezama, Chacabuco, Avellaneda y Plaza Constitución, en Capital Federal. La Armada critica duramente al gobierno y llama a los sectores militares involucrados a reunirse en la Secretaría de Marina para lograr un acuerdo y condicionar aún más o directamente, desalojarlo a Guido. Quienes responden a Onganía no participan. La situación militar se define cuando la Fuerza Aérea se pronuncia por el sector azul y Onganía emerge como líder indiscutido. El comunicado 150 atribuido al periodista Mariano Grondona define la línea legalista, que pone énfasis en el retorno a la democracia “sin distinción de clases ni de partidismos”; pero las fuerzas armadas siguen sin definir si permitirán o no, la participación peronista en las próximas elecciones, en medio de una profunda crisis económica.
El Último Alzamiento Colorado
El 2 de abril de 1963 muy temprano, varias radios transmiten una proclama revolucionaria firmada por el general (RE) Benjamín Menéndez. Este militar fervoroso antiperonista, conspiró en 1951 contra el gobierno constitucional, siendo encarcelado. Durante la mañana, aviones navales sobrevuelan la ciudad de La Plata, la Infantería de Marina toma la Casa de Gobierno provincial y LS11 Radio Provincia. Al intimar rendición al Batallón de Comunicaciones 2 con base en City Bell, la Unidad resiste y rechaza el asalto de los marinos. También el Regimiento de Infantería 7 en el centro de la ciudad es atacado por la aviación naval. El castigo más duro lo recibe el Regimiento de Caballería Blindada 8 (Magdalena), que es bombardeado por aparatos de la base aeronaval de Punta Indio. La Fuerza Aérea en apoyo al Ejército leal, descarga sus bombas sobre la base atacante y el jefe del Regimiento 8, coronel Alcides López Aufranc con sus blindados y secundado por el Regimiento de Artillería Antiaérea 1, avanzó sobre la base Punta Indio y luego de intensa lucha, rindió a los marinos. Allí se alojaron los tanques de Magdalena hasta que fue reconstruido su cuartel. A su vez, en Bahía Blanca el segundo día de combates, la Marina abandona el Regimiento de Infantería 5 (Ejército) que había tomado 24 horas antes. Al otro día la importante Base Naval Mar del Plata es recuperada por fuerzas gubernamentales y en Jujuy, se enfrentan el Regimiento de Caballería 5 de Salta (azul) y el Grupo de Artillería de Montaña 2 (colorado). Los azules se van imponiendo en todo el país.
El día 5, el Ministerio de Defensa informa: “Cese de operaciones; previa entrada de las flotas a sus bases y presentación en calidad de detenidos, de los oficiales que habían intervenido en la rebelión. Los puntos alcanzados por las fuerzas del ejército leales al gobierno serán evacuados, con excepción de la Base Punta Indio, donde permanecerá el regimiento de tanques 8 hasta la reparación de sus cuarteles de Magdalena. Infantería de Marina: licenciamiento inmediato de ambas clases, menos 2.500 hombres. Justicia: enjuiciamiento del personal superior en actividad y en retiro, responsable de la rebelión” (2).-

Tropas Atrincheradas al Costado de un Camino, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza
Conclusiones
El alivio que provocó en la población el fin de la lucha, ya que la masa combatiente eran conscriptos, no alcanzó a ocultar la sorpresa por los acuerdos alcanzados por ambos bandos. Pese al triunfo azul y su proclamada fe legalista (Comunicado 150), no se respetó el compromiso de realizar comicios sin restricciones, ya que en julio de 1963 el peronismo fue proscripto una vez más igual que el ex presidente Arturo Frondizi (seguía detenido), facilitando el triunfo radical con la fórmula Arturo Illia – Humberto Perette; que obtuvo el 25,14% de los votos. Cierta prensa afirmó irónicamente, que en el choque armado triunfó la línea “violeta”; ya que militar y políticamente ganaron los azules pero aplicaron la principal demanda colorada: mantener al peronismo en la ilegalidad.
En el juego de poder militar, el Arma de Caballería impuso su control en el Ejército y la Armada perdió el protagonismo que alcanzara a partir del golpe de 1955.
El 28 de junio de 1966 Illia fue desalojado del gobierno por los mismos que tres años antes, sacaron los tanques a la calle en aras de una democracia que tardaría muchos años en alcanzar estabilidad.
1) Las Luchas de Posguerra – Editorial Codex – Buenos Aires, 1969.-
2) Ibídem.-
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