Semblanzas
Fecha de Publicación:
¡Dios Mío!, ¿Qué Hemos Hecho?
Al ver los estragos inmediatos de “Little boy” el copiloto Rober Lewis, exclamó: “¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho?”
¡Dios Mío!, ¿Qué Hemos Hecho?

A las 8:15 del 6 de agosto de 1945 (una bella mañana de verano) el avión de la Fuerza Aérea estadounidense se tiró en picada y abrió las compuertas: 43 segundos después “Little boy” estallaba sobre la población civil de Hiroshima.

¡Dios Mío!, ¿Qué Hemos Hecho?
La Caja de Pandora, mito griego, y el Conventillo, referencia mítica obligada del sainete nacional, son, por así decirlo, dos lugares comunes que, de tanto en tanto, pero, hay que reconocerlo, cada vez con mayor frecuencia, visitamos los argentinos para explicarnos nuestros difícil devenir.

El primero de los mitos citados cuenta que Pandora, la primera mujer creada por Hefesto (dios griego del fuego y el metal) fue dotada por Atenea (diosa griega de la sabiduría, de las artes, de las ciencias y de las ciencias y de la industria) de todas las gracias y todos los talentos.

Zeus, el dios principal del Olimpo griego, no fue menos obsequioso y la regaló a Pandora una, eso sí, enigmática caja donde estaban encerrados todos los males y todos los bienes del mundo, hecho lo cual, colocó a Pandora sobre la Tierra junto a Epitemeo, el primer hombre, según dicha mitología. Epimeteo, curioso, abrió la caja y los males y bienes se esparcieron a los cuatro vientos no quedando en ella más bien que el de la Esperanza.

¿A los argentinos de estos tiempos, todavía les queda alguna?

Vacarezza no fue un griego sino un prolífico autor teatral nacido en estas orillas que creo e inmortalizó el mito del Conventillo como expresión simbólica de la grotesca disputa permanente de los conventilleros.

En el Conventillo de la Paloma, su pieza emblemática, los inquilinos se enfrentan, una y otra vez, en cómicas rencillas domesticas en las que, el dialogo enredado, cargado de palabras que llevan la intención de zaherir al interlocutor de turno y confundir a los demás, en cuestión de todos los días.

¿No nos hace recordar esto a ciertos funcionarios y representantes de la política casera?

Finalmente, un ligar mítico del horror contemporáneo: el Enola Gay, nombre de la madre del coronel Paul Tibetts, piloto de ese avión desde donde se arrojó la bomba atómica, apodada “litle boy”, sobre la población civil de Hiroshima, calcinando en segundos a 200.000 seres humanos, cifra que aumentó significativamente en los días sucesivos.

A las 8:15 del 6 de agosto de 1945 (una bella mañana de verano) el avión de la Fuerza Aérea estadounidense se tiró en picada y abrió las compuertas: 43 segundos después “Little boy” estallaba.

Al ver los estragos inmediatos el copiloto Rober Lewis, exclamó: “¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho?”

Sim ¿Qué hemos hecho con nuestro país, argentinos?

El Guardián – 27-08-03 – Por Leónidas Lamborghini

Temas
Comentarios
Hasta las Manos
Manos Calientes

Manos Calientes

Lo de la mano caliente es verdad. Fidel Castro tenía las manos calientes, Perón tenía las manos calientes, Sartre, Roland Barthes, García Márquez, Vargas Llosa, Torre Nilsson. Que sea peronista, que sea fidelista eso no importa, la realidad es la realidad.
Cánticos Populares
Redrado en el Banco Central

Redrado en el Banco Central

El 8 de enero de 2010 se produjo una importante manifestación en la puerta principal que da a la calle Reconquista en plena “city” porteña. La Agrupación Martín Fierro – solidaria con la actitud gubernamental – expresó de viva voz su rechazo a Martín Redrado.
Personajes en el Tango
Bohemio

Bohemio

Vagamente ligado a la filosofía del “linyera” de los años Veinte, esa suerte de anárquico individualismo, fue una marca de muchos artistas porteños y que recordaba a los poetas “malditos” franceses.
Textos a la carta
Cartas Entre Perón y Sapag

Cartas Entre Perón y Sapag

Mandar es obligar. Gobernar es persuadir. Y al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle. Servir al Pueblo es un derecho pero cuando, como en nuestro caso, la felicidad del Pueblo está de por medio, servirlo es un deber.
- Central -
Envejecer con Derechos – 2 de 2

Envejecer con Derechos – 2 de 2

El mundo se encuentra ante una oportunidad histórica: transformar la longevidad en un verdadero logro colectivo y aprobar un instrumento internacional que reconozca, de manera clara y exigible, que los derechos humanos no tienen fecha de vencimiento.
Columnistas
Más Artículos