Miscelaneas
Aarón Anchorena, y los hermanos Jorge y Eduardo Newbery, fueron algunos de los pioneros argentinos; fundaron con otros entusiastas el Aero Club Argentino en enero de 1908, meses antes de la tragedia del Pampero.

El Misterio del “Pampero”
Año 1908. Argentina era gobernada por José Figueroa Alcorta. Con un fuerte contraste entre la enorme riqueza concentrada en las familias que vivían de la agroexportación y una creciente conflictividad social provocada por las pésimas condiciones de vida de la mayoría de los trabajadores, nuestro país se encaminaba a los festejos del primer Centenario de la Revolución de Mayo.
Fuera del terreno social, la primera década del siglo XX está signada por el desarrollo industrial. El automóvil, los grandes transatlánticos, la expansión de las redes eléctricas y la naciente aviación entre otros avances, marcan el ritmo de aquellos años.
La pasión por volar inquietó a la humanidad desde tiempos muy lejanos.
Los globos aerostáticos alimentados con aire caliente fue invento de los hermanos Montgolfier, que permitieron en 1783 el primer vuelo tripulado; de allí en adelante se multiplicaron las experiencias aéreas incluyendo el uso militar para observación, como en la Guerra del Paraguay.
Nuestro país también contó con cultores de la conquista del aire y el sensacional vuelo de doce segundos (luego repetido) de los hermanos Wright en Estados Unidos en 1903 con un aparato rudimentario, estimuló aún más a los indecisos. Pero no había llegado todavía la hora de los aviones y los globos seguían reinando.

La Última Foto de Eduardo Newbery y Eduardo Romero
a Bordo del Desaparecido Globo Aerostático “Pampero” en Octubre de 1918
Aarón Anchorena, y los hermanos Jorge y Eduardo Newbery, fueron algunos de los pioneros argentinos; fundaron con otros entusiastas el Aero Club Argentino en enero de 1908, meses antes de la tragedia del Pampero.
Los hermanos Newbery eran hijos de un dentista norteamericano. La familia residía en el barrio porteño de Belgrano. Jorge se recibió de ingeniero electricista en Estados Unidos y Eduardo eligió la odontología como su padre. Pese a la preocupación familiar, ambos dedicaban parte del tiempo a su vocación de aeronautas.
Eduardo, menor que Jorge, se casó y tuvo dos hijos. Jorge contrajo matrimonio poco después de la desaparición del globo.
Anchorena en 1906 había comprado en Francia un globo aerostático de seda con una capacidad de almacenamiento de mil doscientos metros cúbicos de gas de alumbrado, con una barquilla para cuatro tripulantes; medía unos 17 metros de diámetro en su parte más ancha y 23 metros de altura. Sobre la tela de color amarillo, se destacaba en grandes letras rojas: Pampero. El artefacto estaba destinado para uso del Aeroclub.
En 1907 Anchorena y Jorge a bordo del Pampero, hicieron el primer cruce del Río de la Plata aterrizando cerca de Colonia.
Los hermanos trataron de convencer a las autoridades nacionales de la perspectiva favorable que se abría para la aviación civil y militar. Para ello, diseñaron un vuelo a la Patagonia partiendo de Buenos Aires. Jorge por sus obligaciones, delegó en Eduardo y su amigo Tomás Owen la misión.

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El 17 de octubre de 1908 el globo fue alistado en una quinta de Belgrano y provisto de un altímetro, provisiones para dos días, una cámara de fotos, higrómetro (medidor de humedad), una bocina, varios metros de soga, 170 kilos de lastre en bolsas individuales y diez palomas mensajeras anilladas, provistas por el ministerio de Guerra. El despegue estaba planeado para las cinco de la tarde, ya que la intención era realizar un vuelo nocturno hacia el sur argentino. Pasaron los minutos y el copiloto Owen no llegaba. Los intentos por comunicarse fracasaron. Cuando se
acercó la hora Eduardo decidió partir solo, a lo que Jorge se opuso. Entonces invitaron al sargento de Ejército Eduardo Romero (quien había recibido órdenes superiores de ponerse al servicio de los viajeros), a acompañar a Eduardo. El militar accedió y poco después el globo comenzó a elevarse.
Al pasar por el barrio la familia de Eduardo lo vio por última vez, ya que éste tocó la bocina de a bordo, saludando a su mujer e hijos. Testigos aseguraron verlo poco después sobre los partidos bonaerenses de Morón, San Miguel y Moreno. Se cree que luego habrían tomado rumbo suroeste. Después no hubo más reportes. Pasaron las horas sin novedad y llegó el nuevo día; tampoco hubo noticias sobre alguna de las palomas mensajeras. A las sesenta horas de la partida y con la preocupación lógica comenzó oficialmente la búsqueda del globo, alertando a las autoridades de las regiones por donde pasaría la aeronave, ante la presunción de un accidente.
Al tomar estado público la información, comenzó una serie de denuncias incomprobables asegurando haberlo visto en Uruguay y hasta en la costa brasileña; muy lejos de su destino. Con el paso de las horas creció la hipótesis de que el globo atrapado por una tormenta fuera empujado por el viento hacia el mar, mientras los tripulantes creían que estaban yendo hacia el suroeste.
Días después, en el puerto de La Plata apareció una de las palomas muy agotada y que fue reconocida por el número del anillo, pero sin mensajes. Ya no había dudas de que el globo se había siniestrado.
Poco después en el partido bonaerense de Las Flores apareció un salvavidas que enviado a Buenos Aires, nadie pudo precisar si pertenecía a ese vuelo del Pampero.
El mismo Jorge no recordaba si Eduardo había embarcado algún salvavidas, sin descartar que tal vez perteneciera al globo. Otra teoría es que pudo estrellarse en la Sierra de La Ventana pero tal vez por dificultades del terreno, la búsqueda no fue positiva. Lo concreto es que siguió pasando el tiempo y al globo parecía haberlo tragado la tierra; o el mar. Tampoco el rastreo marítimo practicado por unidades argentinas y chilenas, arrojó buenos resultados.
Jorge renunció al Aero Club apesadumbrado por la suerte de los aeronautas, pero al año siguiente tripulando él sólo el globo Huracán, cumplió la hazaña de unir tres países: Argentina, Uruguay y Brasil; batiendo el récord suramericano de duración y distancia. La popularidad de ese viaje, motivó a un club de barrio porteño fundado poco antes, a pedirle a Jorge Newbery autorización para bautizar el club con el nombre “Huracán” y utilizar la figura del globo homónimo como distintivo de las camisetas. Nacía el Club Atlético Huracán. Newbery fue designado Primer Presidente Honorario del club y también a instancias suya, nació la Escuela de Aviación Militar en 1912, base de la futura Fuerza Aérea Argentina.
Pero el hombre fiel a su destino, comenzó a incursionar en aviones y en 1914 en Mendoza, sufrió un accidente mortal con un aparato prestado al realizar un vuelo de exhibición. Se preparaba para batir un récord de altura y distancia cruzando la cordillera de Los Andes. Apenas cinco años después, siguió el camino de su hermano. Jorge y Eduardo Newbery, Teodoro Fels, Benjamín Matienzo, Pedro Zanni, Amalia Figueredo y otros que integran una larga lista, fueron los precursores de las alas argentinas.
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