Bitácora Humana
Los lazos en la etapa del bebé serán determinantes, para las demandas de su entorno en todas las etapas de su vida, un buen apego a la madre hará al hijo más resistente al estrés y trastornos mentales, tendrá mayor seguridad, podrán manejar mejor las aflicciones y la ansiedad.

Amor Materno: Homenaje al Día de la Madre
El amor materno es indiscutible en el raciocinio colectivo, incluso con cambios estructurales socioculturales y educativos continúa siendo el sentimiento más valorado por la mayoría de las sociedades y es evidente que sin las madres no existiría el milagro de la vida.
Según la historia, la cultura griega no hablaba del amor materno específicamente, la mujer ha sido conceptualizada como propagación de la vida y representaba la fertilidad, fue una Diosa; sin embargo, por trasformaciones sociales (guerras), se impone el modelo patriarcal. La diosa se convierte en esposa subordinada.
Por otro lado, la teología cristiana representa a la mujer con la imagen de Eva, quien es creada por Dios para salvarle a Adán de la soledad; pero al mismo tiempo fue símbolo del pecado, la culpable de tentar a Adán por comer la manzana; por ello aparece la figura de la Virgen María que constituye la revalorización de la mujer con una vida de devoción al hijo.
En la Edad Media sobre la base de la interpretación bíblica, fue uno de los periodos más misóginos de la historia, existía una sobrevaloración a la virginidad; la maternidad solo representaba la parte fisiológica, por esa razón la obligación de la mujer era engendrar hijos, mejor si eran varones; la educación de la hija se trasfería a la madre para cuidar su castidad; igualmente sucedió en la era Romántica hasta después de la Revolución Francesa donde se produce distintos cambios: La maternidad era el objetivo central en las mujeres; en criterios de crianza la madre continuaba sin intervenir.

En la era Moderna se identifica maternidad con la crianza. Existieron movimientos sociales de mujeres bajo el concepto “esposa dueña de casa”, la maternidad contribuye al bienestar social; se genera la ideología de la madre perfecta, son “modelos” para un mundo más humano; en la sexualidad y maternidad fuera de circuitos “formales” no fue aceptado, de alguna manera debía existir la imagen de un varón/padre/esposo.
Actualmente, la crianza empieza a considerarse como una tarea colectiva. Un ejemplo en este punto son las licencias postnatales otorgadas a los padres; pero la concepción materna es menos atractiva que en otras épocas, los hijos empiezan a ser una carga y un problema, son una consecuencia para que las mujeres llenas de posibilidades profesionales y laborales no tengan que escoger los valores modernos de la maternidad; pero, según al país existen vivencias maternas combinadas de otras épocas como el caso de Bolivia, por la existencia de la diversidad sociocultural; no obstante la maternidad continuará siendo sinónimo de amor.
Pero ¿qué explicación tiene la ciencia al respecto?
Durante el embarazo la mujer empieza a experimentar cambios en la química del cerebro que agudiza el instinto maternal; es decir vuelca el cuidado al bebé, gracias a la oxitocina, “la hormona del amor o del apego”. Los mareos que experimenta la madre embarazada son la secuela de ese cambio del cerebro, al nacimiento del bebé se incrementa ciertas habilidades en la madre como en la planificación, resistencia al estrés, atención y memoria implicados en el cuidado infantil, se convierten en “multitarea”. Por otra parte, el sistema nervioso se encuentra más sensible, los detalles del bebé como jugar, manejo de sus deditos y otros, actúan como sensaciones de afecto hacia la madre; es decir la influencia hormonal pasa a un segundo plano y la interacción con el bebé alimenta el “amor materno”. Ser madre no significa que toda mujer al dar a luz está preparada para cuidar de su descendencia; tras el parto, poco a poco irá respondiendo a las señales.

Los lazos en la etapa del bebé serán determinantes, para las demandas de su entorno en todas las etapas de su vida, un buen apego a la madre hará al hijo más resistente al estrés y trastornos mentales, tendrá mayor seguridad, podrán manejar mejor las aflicciones y la ansiedad.
Aunque la ciencia confirme el amor materno como función hormonal, también existen otros factores sociales influyentes como el caso de las mujeres occidentales, retrasan la maternidad y muchas de ellas no les atraen ser madres. Actualmente el sinónimo de éxito y felicidad postmoderna no es ser madre, sin embargo, “lo social se integra en la biología”.
En un aspecto psicológico Erich Fromm en su libro “El arte de amar”, explica que una madre no desarrolla amor incondicional hacia sus hijos simplemente porque lo sean, sino porque existen a través de ella.
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