La Nostalgia está de Moda
Fecha de Publicación:
La Escuela de mi Tiempo
Entre los apodos, resulta gráfico, en tal sentido, mencionar a “el Panadero”, “El Pecoso” y “Pan Con Manteca…”
La Escuela de mi Tiempo

Natalio Isaias Schmucler 
Nació en Stroeder, provincia de Buenos  Aires, en 1933. Es Sociólogo y Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Buenos Aires. Entre otras actividades académicas fue durante más de 20 años  Profesor Titular de “Historia Social de la Educación”,  “Historia de las Instituciones e Ideas Politicas” e “Historia de los Hechos y las Ideas Económicas” en el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González” de la Ciudad de Buenos Aires y acredita, además,  desempeño profesional en las Universidades de Morón y Belgrano, entre otras. Artículos suyos vinculados al tema educativo se publicaron en revistas y diarios nacionales y extranjeros.

La poesía lunfarda también fue un  ámbito en que se desenvolvió. Dos sonetos de Schmucler fueron seleccionados por José Barcia para el  “Florilegio de la Poesía Lunfarda” (Buenos Aires 1984).

Noticia en Internet
La obra «Pájaro en el Espacio», del sociólogo y profesor Natalio Isaías Schmucler, ganó el primer premio del concurso para escritores inéditos 2006 sobre «Cuentos de la Escuela», que auspició la empresa Edenor. Se trata de la decimotercera edición consecutiva del concurso literario.

Schmucler, ha incursionado en el relato breve, anecdótico, impresionista. Sus crónicas sencillas, cálidas y amenas fueron recogidas en “La Escuela de mi Tiempo”, algunas de las cuales presentaremos en “Testimoniosba”.

Por Carlos Suarez

Portada de La Escuela de mi Tiempo

“La Escuela de mi Tiempo” – Introducción

Bachicha
Para la escuela, en ella fundamentalmente, teníamos nombre y apellido. Entre nosotros nos llamábamos por un apodo derivado, generalmente, de la actividad laboral de nuestros padres, de los caracteres físicos que nos distinguían, así como de alguna de nuestras particulares preferencias. Resulta gráfico, en tal sentido, mencionar a “el Panadero”, “El Pecoso” y “Pan Con Manteca…”

Recuerdo que – por indebida extensión, por abusiva analogía terminológica-el hijo de la florista del mercado eran obviamente “e Florero” y al más gordo del curso (de quien ya no hablaríamos de caracteres físicos sino morfológicos) lo denominábamos “Bachicha”.

A fin de no incurrir en imperdonables omisiones, nos es preciso agregar aquellos, procedentes de nuestros ancestros étnicos y nacionales, tales como  “Negro” y “Turco”, entre otros…así como los decididamente ingeniosos, ocurrentes y chispeantes, que denotaban un sentido bromista de la vida: los directamente contrapuestos a la imagen de quien designaban, tal como “Lungo” referido a un muchacho de muy buena estatura.

El apodo era como un intransferible sello de personalidad, la exaltación del rasgo por sobre el accidente de la filiación. Más aun, un gajo de cariño, de amistad, en el árbol de nuestra genealogía sin relieves. Por otra parte, hubiera resultado ridículo – en lo más arduo de un partido de futbol callejero- gritarle a un compañero de equipo: ¡che, Mojilesquevitchtz, pasaáaala!, cuando todo eso podía resumirse en un mucho más afectivo: “¡dale Gallego, miráaame!”

Que cuanto hemos expresado en concluyente, lo corrobora un hecho capital para esta peregrina evocación: el más gordo del grado había faltado toda la semana porque su papa estaba muy enfermo. El lunes siguiente, el director – a quien llamábamos “el Dire”- nos dijo: “el martes ha muerto el padre del alumno Fernández…

Ahora, está en la Dirección y después del recreo va a volver a clase. Les pido que respeten su dolor…”

Había terminado el recreo. Ya estábamos en el aula cuando, lentamente, vacilante, el alumno Fernández apareció en la puerta. La maestra se levantó para recibirlo en el preciso momento en que -a él- se le estaba por caer una lágrima. Me parece oírla:

-¡Pasá, Bachincha! Tu compañero de banco. “el Tato”, te espera para que le ayudes a hacer algunas cuentas.

La maestra se había elevado a nuestros mejores sentimientos que, no por casualidad, eran los más simples. Además, quedaba definitivamente demostrado (aunque por medio de una autentica docente, extraoficialmente viene a ser) que en la escuela cabían una pedagogía de la emotividad, una didáctica de barrio.

Y, tal vez, porque el dolor era una alegría a la que había que enseñarle a sonreír, Bachicha…sonrió.

Interrogante
En el ángulo superior derecho del pupitre había un agujero para colocar un recipiente con tinta, provisto por la escuela.

Habíamos llevado – tal como se nos lo indicara-“el portaplumas” y las correspondientes “cucharita” y “cucharon”. Y cuando el portero llenó aquellos tinteros blanquísimos, nos pareció que ya habíamos superado la niñez.

Atrás quedaba, lejos y atrás, el tiempo de los palotes y los garabatos empezaban las letras, las palabras.

Hay que sumergir la pluma un poquito, apenas, para que no gotee, para no haber borrones, y hay que escribir sin apretar demasiado- nos había indicado la maestra.

Pero fue inútil. Al cabo de ese día todos llevábamos indicios de ese paso trascendental en el historial de nuestra evolución psicomotriz.

Recuerdo que llegué a mi casa con el júbilo de la novedad a flor de labios

-¿Sabes una cosa, mama?
-¿Qué cosa?
– ¡Hoy escribimos con tinta!

Ella me miró de arriba de abajo y sonriente, me formuló otra pregunta

-¿También te alcanzó para escribir?

Temas
Comentarios
- Central -
Citroên 2CV

Citroên 2CV

A mediados de la década de 1960, el Citroên 2CV es utilizado por los jóvenes pero también por las familias tipo, ya que su amplitud interior lo hace apto para transportar a todo un grupo familiar.
Semblanzas
La Gula

La Gula

Proviene del latín gula que significa garganta, gaznate. La gula es un pecado capital para la religión cristiana, se considera un vicio, un deseo desmedido y desordenado por la comida o la bebida que se aproxima a la voracidad.
Reflexiones de un Nuevo Día
¿Es Posible Sanar Nuestra Alma?

¿Es Posible Sanar Nuestra Alma?

Luego llegara la etapa del perdón, decidimos olvidar la venganza, el enojo y el rencor. Y por último, la transformación, es decir, convertir ese dolor en aprendizaje. Dejar el pasado para vivir el presente proyectando sueños para el futuro.
Piedra Libre
El Operativo Cóndor: 2 de 2

El Operativo Cóndor: 2 de 2

El radio operador pudo comunicarse con Río Gallegos. “Misión cumplida: hemos aterrizado en las Malvinas y tenemos rehenes; no abandonaremos el lugar hasta que el gobernador inglés acepte que nos hallamos en nuestro suelo”.
Piedra Libre
El Operativo Cóndor: 1 de 2

El Operativo Cóndor: 1 de 2

Como el delito de piratería aérea no estaba tipificado en el Código Penal, la pena fue por delitos comunes. Ante la requisitoria judicial, cada uno de los del comando respondió: “Fui a las Malvinas a reafirmar nuestra soberanía”.
Columnistas
Más Artículos