El Arte de la Culinaria
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¿Cómo no Participar en el Ritual del Asado?
El ritual del asado va más allá de la comida; es el punto de encuentro en donde los convidados se sienten libres y prósperos
¿Cómo no Participar en el Ritual del Asado?

En el ceremonial del asado se pone en evidencia una suerte de “espíritu democrático”, según el cual cada quien tiene derecho a pedir lo que necesita, y a opinar sobre tal o cual grado de cocción se encuentra la carne que se está haciendo sobre la parrilla.

Por Claudio Valerio

¿Cómo no Participar Activamente de en el Ritual del Asado?
¿Por qué cuando estamos invitados a comer un asado, en algún momento a alguien se le ocurre pedir un aplauso para el asador?

¿Por qué si estamos invitamos a comer sushi, ravioles, pollo, o cualquier otra comida elaborada, a nadie se le acontece proponer y/o pedir un aplauso para quien preparó ese plato?

¿Y entonces? ¿Qué podemos decir?… Hay quienes afirman que el aplauso para el asador no es sino una expresión del sentimiento de culpa.

Partamos de la base de considerar los caracteres de un asado, y de las características de los comensales. Y es porque cuando tenemos invitados a un asado, hay diferencias en los pedidos de cada uno: “dame a punto”, “para mí más cocido”, “yo prefiero con hueso”, “con poca grasa?”, “dame de punta” ; etc., etc. Vaya uno a saber por qué el/los comensales hacen esas demandas, cosa que jamás ocurriría cuando hacemos unos buenos fideos. A cada comensal no se le ocurriría pedir algo distinto; no se los pide “al dente”, o cocidos.

Hasta aquí entonces, podemos entender por qué cuando se propone un aplauso para el asador: por una forma de compensar las exigencias dadas al mismo; o sea que sería una forma de reparación.

En el ritual del asado se pone en evidencia una suerte de “espíritu democrático”, según el cual cada quien tiene derecho a pedir lo que necesita, y a opinar sobre tal o cual grado de cocción se encuentra la carne que se está haciendo sobre la parrilla. Nos quedad averiguar, por qué en los asados puede aparecer ese comensal que se excusa diciendo “estoy un poco descompuesto, así que no voy a comer carne”. ¡Qué yerro! ¿Cómo no participar activamente de este ritual?

Cuando hablamos de “asado” nos referimos a un tipo de comida simple, que resulta ser una de sus principales características; pero, no debemos confundir simpleza con algo que no es de importancia. Lo que se experimenta al hacer un asado, el participar en la “ceremonia” de un asado, resulta ser un  poco  complejo de explicar a quienes no lo ha vivenciado o bien experimentado. Es que para nosotros,  los parrilleros de alma, lo consideramos un acto sublime, que se encuentra cargado de emociones pero, a la vez, resulta simple, pensándolo desde el sentido puro.

Es importante, para cuando se planifica realizar un asado, disponer de un buen elemento combustible para poder prender que, según gustos, puede ser sea leña  o bien carbón. Pensemos  de lo que se pondrá sobre la parrilla, o sea nuestra  carne. Para nuestro asado, podemos considerar distintas variantes tales como la de origen vacuno (preferentemente), pero también existen presas de cordero, cerdo, pollo, cabrito, pescado, y hasta también de jabalí,  conejo, entre tantos otros. Es de destacar que cuando hablamos de “presa”, nos estamos refiriendo a la carne, que es lo más común de nuestro asado. Pero,  entiéndase, que podemos  asar vegetales que lo dejaremos para otra ocasión.

No importa si los invitados piden la carne bien cocida, más quemada, ni aquellos que la prefieren bien roja, o los que quieren lomo en vez de cuadril; ni siquiera puede revestir gran importancia aquel que llega un poco tarde (siempre hay uno), y que nos complica los tiempos.

El ritual del asado va más allá de la comida; es el punto de encuentro en donde los convidados se sienten libres y prósperos; es un espacio de comunión que se abre entre el anfitrión y los agasajados; Es el nexo para las reuniones familiares y de amigos que comparten buenos momentos que de los cuales puede aparecer aquel invitados que nos diga: ¡esto sí que es vida!

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un Abrazo y mi deseo que la vida te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio
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