Creencias, Mitos y Leyendas
Fecha de Publicación:
El Petey
También se lo describe como una bola peluda que rueda entre los árboles, chocando con ellos girando a su alrededor
El Petey

Variante del Caá –Porá, tomada de un relato que recogió Ambrosetti. Fantasma de la selva misionera al que se describe como una especie de tronco cubierto de pelos, de rasgos imprecisos tanto en su faz anterior como posterior. También como una bola peluda que rueda entre los árboles, chocando con ellos girando a su alrededor.

Se le apareció a un viejo que andaba cazando pécaris, quien para salvarse tuvo que treparse a un árbol. Muchas horas estuvo allí aterrorizado, hasta que vino su hijo y mató al monstruo de un lanzazo. Al abrirlo, encontró que su corazón y demás vísceras estaban también llenos de pelos. Pero al regresar de esta aventura padre e hijo extraviaron el camino, y luego de erras tres días por el monte llegaron al racho de un viejo que daba de comer a unos lechones, y que resultó ser el mismo dueño de los pécaris. Reunió a éstos y les dio el más grande, recomendándoles que solo mataran lo necesario para su sustento. Aunque les indicó bien el camino de vuelta, para que no pasaran por un potrero habitado por Mboi- Moné, una serpiente negra muy peligrosa, fueron a dar al mismo. Huyeron antes de encontrarse con el terrible animal, pero bastó que pisaran su potrero para que ellos y los perros que los acompañaban murieran poco después.

Lo curioso del caso es que se llega a matar al ser fantástico, e incluso a eviscerarlo. Debía tratarse de una forma transitoria y caprichosa del Caá- Porá o el Curé Ru. Claro que la supresión de tal envoltura carnal no afectó a la deidad, como lo prueba el hecho de que ya con la figura de un viejo recibió a los cazadores de buen modo, con regalos y consejos. La peculiar aparición podía tratarse asimismo de un enviado de la deidad.
Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina – Adolfo Colombres
Biblioteca de Cultura Popular – Ediciones del Sol – 1984
Ilustración de Ricardo Deambrosi

Temas
Comentarios
- Central -
Carlos Mugica

Carlos Mugica

Carlos Mugica tenía 43 años. Después de descansar un cuarto de siglo en el cementerio de la Recoleta, sus restos fueron trasladados a pulso hasta la capilla de la Villa Comunicaciones en Retiro, acompañado por una multitud.
Cánticos Populares
Doña Victoria Romero de Peñaloza: La Mujer del Chacho

Doña Victoria Romero de Peñaloza: La Mujer del Chacho

Viven, en un rancho tranquilo y respetado, en forma modesta y con un mínimo de necesidades. Guaja es siempre hervidero de gente: ya sea mensajeros, milicianos, personajes políticos, militares, espías o adulones.
Cancionero
¡Bailate un Tango, Ricardo!

¡Bailate un Tango, Ricardo!

Aquel joven Ricardo Güiraldes, ya insinuaba, en su conducta, lo que en años más tarde plasmaría en Don Segundo Sombra: un profundo amor por lo nuestro y un santo respeto por el sentimiento popular y sus tradiciones.
Testimonio, Conciencia y Reflexión
El Pacto Eterno

El Pacto Eterno

A pesar de las advertencias sobre pactos diabólicos y almas perdidas, la literatura comparada nos deja una lección esperanzadora. Si Fausto sigue viajando y cambiando de piel, es porque la humanidad aún se niega a ser definida por una sola cultura o un solo destino.
Lugares y Postales
Pompeya … y “La Orden del Buzón” – 3 de 3

Pompeya … y “La Orden del Buzón” – 3 de 3

La “Orden del Buzón”, idea de Gregorio Plotnicki, en 1999; similar a la Orden del Tornillo de Benito Quinquela Martín, o la Orden del Café, del Café Tortoni, fue pensada por el Museo Manoblanca para homenajear a personalidades por su aporte a la cultura porteña.
Columnistas
Más Artículos