Literatura Iberoamericana
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El Sentido de la Moral
La historia de “El apartamento de las siete mujeres”, es una propuesta de la escritora Bruna Carvalho Dias de Brasil
El Sentido de la Moral

Todo comenzó cuando siete mujeres, desconocidas entre sí, coincidieron en un mismo lugar con un mismo propósito: ingresar a la Maestría Profesional en Letras. Con un bolígrafo negro y un sueño, realizaron el proceso de selección y se marcharon.

Por Claudio Valerio

El Sentido de la Moral y el Apartamento de las Siete Mujeres
La socialización, el proceso de socialización, arranca desde que somos muy pequeños y permite que nos interioricemos de las normas sociales que ayudan a distinguir el bien del mal. 

La moral se desarrolla y, a medida que crecemos, las mismas se dan en el mismo orden para cada persona. 

Distinguir el bien del mal es fundamental para vivir en sociedad y, por esto, el independizarse para comenzar la fase de “profesionalización”, que se inicia al vivir y convivir con otros estudiantes, hace del comportamiento entre quienes conviven un sentido de la moral como uno de los valores que rigen a los seres humanos.

La historia de “El apartamento de las siete mujeres”, es una bella propuesta que nos comparte la escritora Bruna Carvalho Dias, oriunda ella de Brasil.

El Apartamento de las Siete Mujeres
Todo comenzó cuando siete mujeres, desconocidas entre sí, coincidieron en un mismo lugar con un mismo propósito: ingresar a la Maestría Profesional en Letras. Con un bolígrafo negro y un sueño, realizaron el proceso de selección y se marcharon. Ni siquiera cruzaron miradas, pues, hasta ese momento, eran unas completas desconocidas.

Tiempo después, se publicaron los resultados. Tras ser admitidas, volvieron a reunirse. Un correo electrónico marcó el inicio de su contacto y, entre charla y charla, decidieron buscar un lugar donde alojarse mientras ellas estudiaban. La universidad quedaba en otra ciudad —incluso en otro estado para algunas de ellas—, por lo que necesitaban encontrar un sitio donde quedarse.

Una de ellas consiguió un pequeño apartamento cerca de la universidad. Fue un verdadero alivio: ya tendrían dónde alojarse y, mejor aún, no estarían solas.

Así fue como, el primer día de clases, se reencontraron. Pero esta vez no había un examen de por medio ni el silencio propio de las desconocidas; había una pequeña casa que, poco a poco, comenzaría a guardar sus historias.

Allí se dieron cuenta de que, además de compartir los gastos, compartirían sueños, dudas y angustias, pero sobre todo, la voluntad de triunfar.

Con el paso de los días, en cada encuentro y en cada conversación, fue naciendo y creciendo una amistad que les hizo ver cuánto se parecían sus historias. Siete mujeres, siete trayectorias marcadas por desafíos, renuncias y muchos logros. Vidas diferentes que, de alguna manera, parecían reconocerse las unas en las otras.

En las noches en que la ansiedad se apoderaba de ellas y el sueño parecía no llegar, se reunían en una de las habitaciones del pequeño apartamento. El espacio era reducido, pero parecía caber todo: las conversaciones, las preocupaciones, las risas, los sueños e incluso la nostalgia.

Entre una historia y otra, el tiempo pasaba sin que se dieran cuenta. A veces, alguien empezaba a hablar de sus hijos; otra recordaba alguna situación graciosa; otra contaba alguna dificultad que había afrontado durante la semana. Y, cuando se daban cuenta, ya era tarde. El cansancio que antes parecía insoportable ya había desaparecido.

En esos momentos, durante unas horas, lograban olvidar los problemas que la vida adulta y la maternidad les habían traído. Eran simplemente siete mujeres sentadas juntas, riendo de cosas que tal vez ni siquiera tuvieran tanta gracia al día siguiente. Por unos instantes, volvían a ser aquellas «adolescentes» que un día soñaron con estudiar fuera, vivir con sus amigas y conquistar su propia independencia.

Sueños que se pospusieron por tantos motivos y que hicieron que sus vidas tomaran otros rumbos.

Pero algunos sueños, tal vez, solo esperan el momento adecuado para regresar.

Y ellas estaban allí.

Más maduras, con otras responsabilidades, otras historias y otras cicatrices, pero aún conservando en su interior esas ganas de ir más allá. Hoy, más que nunca, siguen firmes. Vidas e identidades diferentes, pero unidas por un mismo propósito: consolidarse socialmente y demostrarse a sí mismas que son capaces, aunque en algún momento de la vida alguien les dijera que no lo eran.

Es increíble cómo cada una, con su forma singular de ser, complementa al grupo. Una calma, otra anima, otra escucha, otra hace reír. Hay quien organiza, quien se preocupa, quien pregunta si todas están bien. Tal vez el grupo fue elegido minuciosamente. Tal vez por Dios. Tal vez por la vida. El hecho es que, de algún modo, nos necesitábamos unas a otras.

Aquel pequeño apartamento, que al principio era solo un lugar para dormir entre una clase y otra, empezó a albergar mucho más que maletas y materiales de estudio. Guardó llantos que no necesitaron explicación, risas que se prolongaron hasta la madrugada, conversaciones que aliviaron el peso de los días y sueños que cobraron fuerza al ser compartidos.

Lo que iba a ser simplemente un alojamiento compartido se convirtió en un hogar.

Y tal vez esa sea la parte más hermosa de la historia: ninguna de las siete mujeres salió de aquel proceso de selección sabiendo que, además de una plaza en el máster, encontraría allí a otras seis personas que formarían parte de su camino.

Aquel primer día, cada una llegó con su bolígrafo negro y su propio sueño.

Sin saber que, tiempo después, escribirían juntas una historia que no figuraba en la convocatoria oficial.

Bruna Carvalho Dias…

De 30 años y oriunda de Sítio do Quinto (Bahía), es profesora, madre y estudiante de maestría en el programa PROFLETRAS de la Universidad Federal de Sergipe (UFS), campus de Itabaiana. Cuenta con títulos de grado en Letras Vernáculas por el Centro Universitario AGES y en Pedagogía por la Universidad del Estado de Bahía (UNEB/UNEAD). Ejerce como profesora titular de Lengua Portuguesa en la educación secundaria del sistema público, atendiendo grupos regulares, de jornada completa y de Educación de Jóvenes y Adultos (EJA). Posee especializaciones en Docencia Universitaria, Producción Textual y Metodología de la Enseñanza de Lengua Portuguesa, Literatura y Artes. Su trayectoria se caracteriza por su compromiso con la educación pública y por su interés en la lectura, la escritura y la literatura como espacios de expresión, reflexión y transformación.

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que prosperes en todo, y derrames abundancia de Salud, Paz, Amor, y Prosperidad.
Claudio Valerio
®Valerius

O sentido da moral e o apartamento das sete mulheres

Por Claudio Valerio

A socialização — esse processo que começa quando somos bem pequenos — permite que internalizemos as normas sociais que ajudam a distinguir o bem do mal.

A moral se desenvolve e, à medida que crescemos, esse processo ocorre na mesma ordem para cada pessoa.

Distinguir o bem do mal é fundamental para viver em sociedade; por isso, a conquista da independência para iniciar a fase de «profissionalização» — que começa ao viver e conviver com outros estudantes — faz com que o comportamento entre os que convivem transforme o sentido da moral em um dos valores que regem os seres humanos.

A história de «O Apartamento das Sete Mulheres» é uma bela proposta compartilhada pela escritora brasileira Bruna Carvalho Dias.

A Kitnet das 7 Mulheres
Tudo começou quando sete mulheres, desconhecidas entre si, encontraram-se num mesmo lugar, com um mesmo propósito: ingressar no Mestrado Profissional em Letras. Com uma caneta preta e um sonho, realizaram a seleção e foram embora. Não trocaram sequer olhares, pois, até então, eram completas desconhecidas.

Tempos depois, saiu o resultado. Diante da aprovação, cá estavam novamente reunidas. Um e-mail foi o ponto de partida para que iniciassem os contatos e, entre uma conversa e outra, decidissem procurar um lugar para repousar enquanto estivessem estudando. A universidade ficava em outra cidade, em outro estado para algumas delas. Era preciso encontrar um lugar onde pudessem ficar.

Uma delas conseguiu uma kitnet próxima à universidade. Um verdadeiro alívio. Já teriam onde ficar e, melhor ainda, não estariam sozinhas.

Foi assim que, no primeiro dia de aula, se encontraram novamente. Só que, dessa vez, não havia uma prova separando-as, nem o silêncio de desconhecidas. Havia uma pequena casa que, aos poucos, começaria a guardar suas histórias.

Ali perceberam que, além das despesas, dividiriam sonhos, dúvidas e angústias, mas, principalmente, a vontade de vencer.

Com o passar dos dias, a cada encontro e a cada conversa, foi nascendo e crescendo uma amizade que fez com que percebessem o quanto suas histórias eram parecidas. Sete mulheres, sete trajetórias marcadas por desafios, renúncias e muitas conquistas. Vidas diferentes, mas que, de alguma maneira, pareciam se reconhecer umas nas outras.

Nas noites em que a ansiedade tomava conta e o sono parecia não querer chegar, reuniam-se em um dos quartos da pequena kitnet. O espaço era pequeno, mas parecia caber tudo: as conversas, as preocupações, as risadas, os sonhos e até as saudades.

Entre uma história e outra, o tempo passava sem que percebessem. Às vezes, alguém começava a falar dos filhos; outra lembrava alguma situação engraçada; outra contava uma dificuldade enfrentada durante a semana. E, quando percebiam, já era tarde. O cansaço que antes parecia insuportável já não existia mais.

Naqueles momentos, por algumas horas, conseguiam esquecer os problemas que a vida adulta e a maternidade lhes trouxeram. Eram apenas sete mulheres sentadas juntas, rindo de coisas que talvez nem tivessem tanta graça no dia seguinte. Por alguns instantes, eram novamente as “adolescentes” que um dia sonharam em estudar fora e morar com as amigas, conquistar a própria independência.

Sonhos que foram adiados por tantos motivos e que fizeram com que suas vidas tomassem outros rumos.

Mas alguns sonhos, talvez, apenas esperem o momento certo para voltar.

E elas estavam ali.

Mais maduras, com outras responsabilidades, outras histórias e outras cicatrizes, mas ainda carregando dentro de si aquela vontade de ir além. Hoje, mais que nunca, seguem firmes.

Vidas e identidades diferentes, mas unidas por um mesmo propósito: firmar-se socialmente e provar para si mesmas que são capazes, mesmo que, em algum momento da vida, alguém tenha dito que não eram.

É incrível como cada uma, com sua forma singular de ser, complementa o grupo. Uma acalma, outra incentiva, outra escuta, outra faz rir. Há quem organize, quem se preocupe, quem pergunte se todas estão bem. Talvez a turma tenha sido escolhida a dedo. Talvez por Deus.

Talvez pela vida. O fato é que, de algum modo, precisávamos umas das outras.

Aquela pequena kitnet, que no início era apenas um lugar para dormir entre uma aula e outra, começou a guardar muito mais do que malas e materiais de estudo. Guardou choros que não precisaram ser explicados, risadas que atravessaram a madrugada, conversas que aliviaram o peso dos dias e sonhos que ganharam força porque foram compartilhados.

O que era para ser apenas uma república tornou-se lar.

E talvez seja essa a parte mais bonita da história: nenhuma das sete mulheres saiu daquela seleção sabendo que, além de uma vaga no mestrado, encontraria ali outras seis pessoas que fariam parte de sua caminhada.

Naquele primeiro dia, cada uma chegou com sua caneta preta e seu próprio sonho.

Sem saber que, algum tempo depois, escreveriam juntas uma história que não estava no edital.

A história da kitnet das sete mulheres.

Bruna Carvalho Dias…

30 anos, natural de Sítio do Quinto/BA, é professora, mãe e mestranda do PROFLETRAS na Universidade Federal de Sergipe (UFS), campus de Itabaiana. É licenciada em Letras Vernáculas pelo Centro Universitário AGES e em Pedagogia pela Universidade do Estado da Bahia (UNEB/UNEAD). Atua como professora efetiva de Língua Portuguesa no Ensino Médio da rede pública, em turmas regulares, de tempo integral e da Educação de Jovens e Adultos (EJA). Possui especialização em Docência do Ensino Superior, em Produção Textual e em Metodologia do Ensino de Língua Portuguesa, Literatura e Artes. Sua trajetória é marcada pelo compromisso com a educação pública e pelo interesse na leitura, na escrita e na literatura como espaços de expressão, reflexão e transformação.

Da cidade de Campana (Buenos Aires), receba um abraço e o meu desejo de que você prospere em tudo e transborde abundância de saúde, paz, amor e prosperidade.

Claudio Valerio
®Valerius

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