Tango y Milonga
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¡Araca la Cana!
“¡Araca, la Cana!” no se inspira en una crónica policial sino que es una metáfora amorosa. Equivalente al español guarda o cuidado.
¡Araca la Cana!

En la revista “Mundo Policial”, refiere Elio Man el nacimiento de ese tango. Cuenta que cuando le preguntaron a Delfino por la causa del éxito de sus tangos, el pianista respondió: “Muy sencillo. Le ponemos versos y música a las crónicas policiales”.

Revista Humor Tanguero – 1968

¡Araca la Cana!
El 19 de mayo de 1933 se estrenaba en el cine Astor la película Enrique Susino “Los Tres Berretines”, en la que participaban Luis Sandrini, Luisa Vehil y Luis Arata. En ella, Luis Díaz- acompañado por el trio que integraban Aníbal Troilo (bandoneón), Vicente Tagliacozzo (violín) y José María Rizzutti (piano)- entonaba el tango “¡Araca la cana!”

El filme contribuyó a la difusión de esa página de Mario Fernando Rada (letra) y Enrique Delfino (música), que el siguiente 12 de junio era llevada al disco por Carlos Gardel, quien la consagraba para siempre.

En el número 7 de la revista “Mundo Policial”, refiere Elio Man el nacimiento de ese tango en la nota titulada “Araca la cana, redoble por un pasado”. Cuenta Man que cuando le preguntaron a Delfino por la causa del éxito de sus tangos, el pianista respondió: “Muy sencillo. Le ponemos versos y música a las crónicas policiales”.

Aun así, “¡Araca, la cana !” no se inspira en una crónica policial sino que es una metáfora amorosa, ya que quien encarcela al protagonista no es la policía, si en cambio un par de ojos negros, femeninos, por supuesto.

Dice Man que cuando Rada decidió escribir esos versos sobre la melodía que le había confiado Delfino, “recibió el beso de su adorada Emilia y miro su rostro. Recordó su promesa hecha años atrás, “Hasta que la muerte nos separe”, y quizás pensó en las formas tentadoras de una mujer que le había dado cita. Era como pedirle a un preso del amor que rompiera sus rejas y comenzó a escribir sin confesión y disculpa”.

“Más pudo el amor que el deseo”, aclara Man y refiere, además, que Rada volvió a encontrarse con aquella mujer, que le señalo: “¿Sabes que vi la película Los Tres Berretines y escuché Araca la Cana? “¿Lo escribiste por mí?” El letrista respondió: “No…no lo hice inspirado en vos, sino en ella, mi mujer: pero está, si lo querés entender, dedicado a vos que tenes ojos negros con brillo de acero capaz de matar”.

“¡Araca la cana!, / yo estoy engrivao; / un par de ojos negros/ me han engayolao”, comienza el tango. Lo que cuenta Man es que algunos de esos versos fueron escritos por Julián Centeya, que no quiso firmarlo a medidas con Rada, según el mismo poeta recordaba.
Roberto Selles – Revista Ahora – Suplemento Crónica

Araca
Araca. interj. Voz de alarma -equivalente al español guarda o cuidado.
2. Voz de sorpresa.
DE ARACA: postergado, abandonado, privado de algo.
(Del caló aracatanó: guardián -palabra que los presos empleaban para prevenirse ante la cercanía de un guardián-.)

Araca la Cana

¡Araca la cana!
Ya estoy engriyao…
Un par de ojos negros me han engayolao.
Ojazos profundos, oscuros y bravos,
tajantes y fieros hieren al mirar,
con brillos de acero que van a matar.
De miedo al mirarlos el cuor me ha fayao.

¡Araca la cana! ya estoy engriyao.

Yo que anduve entreverao
en mil y una ocasión
y en todas he guapeao
yo que al bardo me he jugao
entero el corazón
sin asco ni cuidao.
Como un gil vengo a ensartarme
en esta daga que va a matarme
si es pa’ creer que es cosa’e Dios
que al guapo más capaz
le faye el corazón.

Tango – 1933
Música: Enrique Delfino
Letra: Mario Rada

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