Al Pie de la Letra
Fecha de Publicación:
Diminuto y Silencioso
Relato de Pablo Diringuer con Gente. Gente de buena índole o de mala calaña y el conserje aparentemente distraído
Diminuto y Silencioso

Mundo raro el propuesto por ese conserje; se paseaba delante de las narices de todos de una manera tan displicente que hasta provocaba cierta especie de envidia, como si su imagen sin tiempos fuese ese anhelo oculto en todos nosotros por el cual, esos bebés con o sin biberón que ya no éramos, deseásemos llamar la atención de alguien que nos contenga y nos dé explicaciones alrededor de los Cómo y los Por Qué de las cosas. Saber con cierta anticipación la procreación de los acontecimientos porque estaba bien lo sucedido tal cual resultaba, siempre y cuando las situaciones fuesen buenas, esa elección o no elección de lo bueno por venir, si no se sabía, no importaba en absoluto ya que en nuestras vidas estaba más que bien el factor sorpresa de lo gratificante; pero en lo decepcionante, en lo inhóspito provocador de vacíos de todo tipo, allí terciaba y, entonces, ese señor con ese aro lleno de llaves era el objetivo principal de todas las miradas en el llano. Éramos simples mortales y nuestras respiraciones contagiaban bacilos y gustos e imágenes dentales de hablas en gestos. Allí, en ese suelo brillante de polvos volátiles y microorganismos expectantes en su función, nos paseábamos al son de la melodía solar tal cual nos la habían mostrado nuestros padres que a su vez les habían hecho lo mismo los suyos y así sucesivamente. Ser seres mortales que significaba lisa y llanamente que nacíamos en la inconsciencia y moríamos en un sueño; y en el medio, los ojos nos mostraban todo el devenir de las sensaciones. Anhelábamos el sonreír, el imitar los primeros sonidos salidos de las bocas de mamá y papá, los rostros de nuestros padres cuando nos hablaban; las mamaderas; los chiches; las ropas que nos gustaban; las novias o los novios… pero siempre nos acordábamos de las intenciones; de la buena o de la mala leche para con los sucesos. Predisposiciones al margen, parecía tal acto, quizá reflejo de personalidad; una manera de ser correspondiente o no, pero ocupante real del espectro social que nos contenía. Yo recuerdo en ese piso algún jefe de trabajos muy proclive al ensañamiento; el ejercer su supremacía poderosa de ambición sin medida ni clemencia, porque lo que importaba era su estratósfera ambiental muy por encima la simpleza individual. O algún noviazgo preso de la especulación en la mentira.

Gente. Gente de buena índole o de mala calaña; convivientes sobre la faz de la horizontalidad y todos, absolutamente todos, observando a ese señor conserje, poseedor del llavero que se paseaba de aquí para allá sin siquiera dirigirnos la palabra, que nos miraba todo el tiempo y no emitía juicio, sólo el tintineo acompañante de sus llaves qué más quisiéramos poseer, como simples y básicos entes de carne y huesos, menjunjes de intenciones intercaladas en ese gran hormiguero indescifrable de emociones mezcladas, material constructor de esta gran casa que nos cobijaba cuyas llaves correspondientes se hallaban en ese círculo de metal, cascabel llamativo de ese conserje aparentemente distraído.

Por Pablo Diringuer

Temas
Comentarios
Miscelaneas
Breve Historieta de la Publicidad Medicinal

Breve Historieta de la Publicidad Medicinal

Hacia 1880 la actividad de los laboratorios y médicos extranjeros consiguieron, vía publicidad, ponernos en guardia contra una serie de peligros de moda. Médicos eléctricos, doncellas constipadas, gonococos letales, desfilan cómicamente en los diarios de la época...
Testimonio, Conciencia y Reflexión
¿Cómo se Reconoce un Ecopoema en Prosa Poética? 

¿Cómo se Reconoce un Ecopoema en Prosa Poética? 

Recuerda: Hay una gran diferencia entre la Poesía Natural que habla de algún elemento de la Naturaleza como El árbol amarillo de Gabriela Mistral con la Poesía Ecológica de Nicanor Parra que, concientiza...
Al Pie de la Letra
Una Cita sin Tiempo

Una Cita sin Tiempo

Sin embargo, él, alzó la vista y pareció fundirse en el cuadro que colgaba de la pared: una réplica de un Quinquela Martin. Tal vez era el original, no sé distinguir entre uno u otro, “Regreso de la Pesca” era el título.
El Arte de la Culinaria
Costa de Marfil y su Gastronomía

Costa de Marfil y su Gastronomía

A todos los chefs, restauradores, artesanos, entrenadores, productores y socios institucionales y privados, quiero decir: sigamos unidos, solidarios y ambiciosos.
Entre Caminos y Estrategias
Plaza de Armas de Arequipa y la Cultura del Sillar

Plaza de Armas de Arequipa y la Cultura del Sillar

La próxima vez que estés en Arequipa, no corras hacia el cañón del Colca sin antes detenerte aquí. Siéntate en una banca, escucha el murmullo de la ciudad, mira cómo el Misti te observa desde lejos y deja que la magia te envuelva.
Columnistas
Más Artículos