Serie Fantástica
Fecha de Publicación:
El Desconsuelo
Proyecto Gribón. Décimo sexta entrega de una seguidilla de capítulos con personajes disímiles y un viaje a Marte
El Desconsuelo

La supervivencia estaba en juego, Marte no era un lugar afable dónde vivir. Dea Ram esperaba la ayuda del pez Koi para poder hacer un lugar habitable para los terráqueos.

El Desconsuelo
No deseaba usar en vano al tercero de mis ojos, me estaba adaptando a sus virtudes y defectos.

Seguí considerando la posibilidad de cruzarme con Tantra para negociar nuestro nuevo sistema de vida, es más, si tenía que acudir a algún portal del tiempo para desentrañar el misterio de la supervivencia, lo haría para tener argumentos con los cuáles defender nuestras necesidades primarias. Nuestra hambruna se estaba haciendo demasiado evidente.

Ansidorio Real, el más infeliz de todos nosotros, se sentía desamparado. Para mantener su cuerpo debía comer kilos de rocas marcianas, y ya su mente se estaba deteriorando a pasos agigantados.

En la oscuridad lloraba para no ser visto, anhelaba una rica comida terráquea que nunca obtendría: los parches y pastillas que eran parte de nuestro botiquín de campaña alcanzarían para varios años, pero las píldoras estaban muy lejos de ser una solución.

El caso es que estaba en diálogo con Bairoleidi, cuando apareció Ansidorio Real, con el rostro demacrado y una sensación de nerviosismo extrema. La respiración acelerada, me preocupó.

Apenas le salían unas pocas palabras para explicar su estado de ánimo.

—Dea, voy a morir de desesperación—me dijo Ansidorio con un llanto voluptuoso que mojo el suelo marciano, o quizá fue su vejiga la causante. Lo abracé, olvidé por un instante a Bairoleidi, que no dejaba de mirarlo con espanto y nos sentamos.
—Ansidorio, te voy a cantar una canción—le dije, convencida de que la música sería el mejor de los caminos y como una madre en el espanto, entoné una melodía que en verdad nunca había escuchado, pero que mi mente se encargó de crear.

Lo noté con dificultad para concentrarse y pensar en otra cosa, entonces acudí al tercero de mis ojos y me instalé en su alma herida. Nunca habría supuesto que el interior de Ansidorio se pareciese a un mar profundo. Comprendí todos los llantos apagados que ahogaban su ser, y supe que debía ayudarlo a lanzarlos al espacio para que se aliviara y además porque sería nuestra fuente de agua en caso de reutilizar los parches de hidratación. De ahora en más, me ocuparía de que Ansidorio Real descargase su angustia terrena en Marte.

Bairoleidi, agitó los brazos vellosos, sin dudas había leído el alma de Ansidorio ya también la mía.

De pronto, me sentí  invadida. Tuve la rara percepción de que Bairoleidi era producto de la inteligencia artificial y que su existencia dependía de nuestros pensamientos. Me aproximé lo más que pude a ella, incluso para mi agnosticismo, ese ser tenía visos de irreal. La mujer se diluyó en la noche, pero antes de hacerlo, grabó en suelo marciano las coordenadas que nos llevarían a Tantra.

Texto: Ana Caliyuri
Ilustraciones: Tadeo Zavaleta de la Barra

Temas
Comentarios
Lunfardo
Sigfredo Pastor: Un Sentidor

Sigfredo Pastor: Un Sentidor

Supo salvar el peligro de lo ilustrativo. Hizo pies en el “tema de Buenos Aires”, pero superándolo como verdadero pintor. Conservó la imagen, con exasperado realismo, pero la ha castigado, sin embargo. Macerándola hasta devolverla purificada y esencial.
- Central -
Juan Carlos Franco:  El Defensor Preso por Defender

Juan Carlos Franco:  El Defensor Preso por Defender

“Cantaba yaravíes, vidalas, zambas, tristes del norte y estilos del sur. Y todo lo cantaba con propiedad, dándole a cada tema su verdadero carácter, su cabal sentido”. (...
Notas de Opinión
Hacete Amigo de las Sardinas

Hacete Amigo de las Sardinas

El pescado azul es rico en Omega 3, que son ácidos grasos, y se consideran grasas saludables porque juegan un papel clave en la reducción de los triglicéridos, que aumentan las posibilidades de contraer enfermedades cardiovasculares.
Al Pie de la Letra
Tiempos Molestos

Tiempos Molestos

Cuando llegué al lugar, la policía acordonaba el sitio y habían tapado su cuerpo con unos plásticos. Había también un pequeño grupo de personas que no dejaba de comentar y hasta cuchichear de los hechos. Había uno que lo había visto morir en vivo y en directo.
Semblanzas
La Lujuria

La Lujuria

La palabra lujuria proviene del latín luxuria. Según la religión cristiana es uno de los siete pecados capitales, consistente en el deseo excesivo del placer sexual. El acto compulsivo en sí que no se detiene frente al derecho y / o límite que le pertenece al otro.
Columnistas
Más Artículos