Tradiciones
Fecha de Publicación:
La Tranquera
Fue el alambrado el que la trajo de verdad. Y la paró severa y seca frente el camino. “Por aquí no se pasa”
La Tranquera

Fue el alambrado el que la trajo de verdad. Y la paró severa y seca frente el camino. “Por aquí no se pasa”. Tremenda viga que quebracho habría de entregarle bisagras y rienda para que gire. Pero el candado la sella. Obliga a golpear las manos. O a pedir permiso para entrar o pasar. “Puerta le encajaron al campo”.

Ilustración – M. Martínez Parma

Tras de cada tranquera un predio. Los hay que la tienen de vicio. Para muestra, podría decirse. Así es de gaucha la gente que vive en el campo que esta sella. “Bájase amigo”, sabrá decir esta gente.

Y mirando limpio, con esa extraordinaria fuerza que de la bondad. Lo receloso es huidizo como todo miedo.

A veces leguas y más leguas con todas las tranqueras cerradas. Y causa frio y miedo andar pisando tal callejón. A dos manos vacas y novillada y en la larga luz del camino ni un sauce siquiera para poder hacer un alto. Si alambrados como murallas, con cuatro hilos lisos y tres de púa. Estirados como bien templada cuerda de guitarra para que el viento suene, suave o bruto, apenas sople castigándolos. Blancas telas de arañas enredadas en torniquetes, hilos y postes, y , lechuzas y chimangos parados sobre éstos. Por ahí alguna tacuarita que se cansó de revolotear entre los cardos, se posa sobre el hilo de arriba y entra a cantarle, embebida en su gozo, el cielo que asoma ancho y grande cuanto  uno pueda imaginarlo.

La tranquera marca lo prohibido. Lo saben nuestros linyeras y criollos. Un mundo que ven y no les pertenece.

La Nación – 08-02-03

Tardó en llegar. Siglos enteros. No las tuvieron los nativos. Antes había campo de sobra. Y aunque esto todavía se da sobre buena parte de la Republica, hoy, dentro lo rico que es pampa o llanuras con lluvias, cada predio es ya un murallón alambrado. Con postes, varillas, alambre, torniquetes y tranquera. Con puerta. Con candado. Y a veces hasta con gente muy cerca, para que vigile lo que entra y sale por ahí.

“Al cepo también le encajaban llave en otros tiempos”

Las pircas no saben de tranqueras pulidas a cepillo o con pintura. Con troncos bastos y cenceños de talas, quebracho blanco o algarrobo, basta  para taparles el cruce a los animales sueltos, cerriles o mansos.

Chacras y corralitos puebleros saben de tranqueritas apenas hechas con hilos de alambres y varillas. Sobra para atajar mañeros. En cuanto a los que quieran entrar, ya estarán los perros pegando el grito en el cielo ante el primero que aparezca.

Toda tranquera cerca de las casas engarza un poema que se levanta en niña o en muchacho.  Es real que se borlan idilios al pie de la tranquera. Tan real que hasta los pájaros le copian a la gente moza y por ahí alguna perejita de torcazas se afana volcando arrullos o requiebros, cerquita de ella, u otra de horneros le encaja el poste de las bisagras un sombrerito de barro amasado, que es nido lindo al final.

La Tranquera marca un paso. Y con qué amor de distancia y de alegría llegamos a la que nos señala la querencia. O a la que nos entrega, ancha como ninguna, el afincado pago de gente amiga.

Brochazos de Nuestra Tierra – Juan Cornaglia – Colección Centauro – 1952
Copyright by Acme Agency SRL
Ilustración – M. Martínez Parma

La Nación – 08-10-22
Temas
Comentarios
Cancionero
¡Bailate un Tango, Ricardo!

¡Bailate un Tango, Ricardo!

Aquel joven Ricardo Güiraldes, ya insinuaba, en su conducta, lo que en años más tarde plasmaría en Don Segundo Sombra: un profundo amor por lo nuestro y un santo respeto por el sentimiento popular y sus tradiciones.
Testimonio, Conciencia y Reflexión
El Pacto Eterno

El Pacto Eterno

A pesar de las advertencias sobre pactos diabólicos y almas perdidas, la literatura comparada nos deja una lección esperanzadora. Si Fausto sigue viajando y cambiando de piel, es porque la humanidad aún se niega a ser definida por una sola cultura o un solo destino.
- Central -
Pompeya … y “La Orden del Buzón” – 3 de 3

Pompeya … y “La Orden del Buzón” – 3 de 3

La “Orden del Buzón”, idea de Gregorio Plotnicki, en 1999; similar a la Orden del Tornillo de Benito Quinquela Martín, o la Orden del Café, del Café Tortoni, fue pensada por el Museo Manoblanca para homenajear a personalidades por su aporte a la cultura porteña.
Semblanzas
Costura al Bies

Costura al Bies

Fantasear con mundos mejores no es nada nuevo como tampoco lo es el prejuicio. Los mayores prejuicios sociales estuvieron cargados, a lo largo de la historia de la humanidad, sobre las espaldas de las mujeres...
El Arte de la Culinaria
Togo: Un Destino que Cautiva por su Gastronomía

Togo: Un Destino que Cautiva por su Gastronomía

El Chef Komivi Bliti es un apasionado de la gastronomía, la literatura y la diplomacia. Como destacado escritor, poeta y defensor incansable de la cultura de su país, proyecta su identidad nacional tanto a través de sus creaciones culinarias como de su labor docente.
Columnistas
Más Artículos