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Antes de viajar a Argentina ya conocía parte del trabajo de Claudio Valerio y tenía muchas ganas de coincidir con él. Finalmente, en Noetinger tuvimos algunos momentos para conversar y descubrir una faceta mucho más sencilla detrás del investigador, escritor y juez.

Por Gisela Cortez (México) (**)

Cuando una Conversación También Cambia el Rumbo
Hay personas que uno conoce primero por lo que han escrito, por lo que otros cuentan de ellas o por la trayectoria que han construido con los años.
Con Claudio Valerio me pasó algo así.

Antes de viajar a Argentina ya conocía parte de su trabajo y tenía muchas ganas de coincidir con él. Finalmente, en Noetinger tuvimos algunos momentos para conversar y descubrir una faceta mucho más sencilla detrás del investigador, escritor y juez.
En una de esas caminatas entre las estaciones de los competidores me contó una historia que se me quedó grabada.

Según me platicó, su camino hacia la escritura comenzó casi por accidente: un correo electrónico enviado por equivocación terminó llegando a una mujer mexicana. Ella respondió destacando su manera de escribir y lo animó a continuar. Con el tiempo descubrió que precisamente ella tenía experiencia revisando y trabajando textos.
Y me pareció una historia hermosa.

Porque a veces un camino importante no comienza con una decisión enorme, sino con un mensaje enviado al lugar equivocado, una conversación inesperada o alguien capaz de reconocer una habilidad que quizá nosotros todavía no habíamos visto.
Eso también me hizo pensar en todo lo que existe detrás de una trayectoria.
Cuando vemos libros, investigaciones, reconocimientos o años de experiencia, pocas veces conocemos esos pequeños momentos que hicieron que alguien decidiera continuar.

Durante el torneo, Claudio formó parte del jurado internacional y compartió espacio con profesionales de diferentes países y generaciones alrededor de una misma tradición.
Y hay algo que valoro especialmente de quienes investigan y escriben sobre gastronomía: ayudan a conservar historias que muchas veces permanecen únicamente en la memoria de quienes las vivieron.

Las recetas cambian.
Las técnicas evolucionan.
Las costumbres se transforman.

Pero cuando alguien pregunta, investiga, recopila testimonios y finalmente escribe, deja una huella para quienes vienen después.
Pero cuando alguien pregunta, investiga, recopila testimonios y finalmente escribe, deja una huella para quienes vienen después.
Desde México y desde Hagamos “Humo Terapia”, mi reconocimiento para Claudio Valerio por dedicar parte de su camino a investigar y documentar.

(**) Cruz Gisela Cortez Constantino, conocida como Gisela Cortez, es gastrónoma mexicana, emprendedora desde los 19 años y creadora de Hagamos Humo Terapia.
Su camino dentro del mundo del fuego se ha construido a través de cursos, certificaciones y experiencias internacionales, entre ellas su certificación ante la Confederación Internacional de Asadores y Parrilleros Ancestrales (CONFIAPA). Participó en el Torneo Panamericano realizado posteriormente en Brasil.
Allí comenzó también una etapa de aprendizaje sobre organización, evaluación y dinámica de competencias internacionales, acompañada por maestros y colegas de distintos países.
Continuó su formación en el Mundial de Asadores Ancestrales en México e integró el jurado internacional del Primer Torneo Internacional de Asadores Ancestrales realizado en Noetinger, Argentina.
Para Gisela, su trabajo parte de una convicción sencilla: reconocer, preservar y compartir con orgullo la gastronomía, la tradición y la identidad cultural de México.
«Mi mayor orgullo es llevar un pedazo de México en el alma: una llama viva que viaja conmigo y afianza mis raíces hacia donde el fuego me encamine, guiando mis pasos hacia cualquier destino.»
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