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El Abasto se convirtió en una micro zona de pequeños teatros, circos, cines, bares, restaurantes, garitos, varietés de señoritas, inclusive prostíbulos y otros espacios de placer y esparcimiento que le dieron al barrio una fisonomía bien definida.

Abasto: Barrio Tanguero de Ley los Comienzos de Gardel – 2 de 3
En nuestra primera nota habíamos llegado hasta la terminación de la primera parte del edificio del nuevo Mercado de Abasto, en el año 1893; fue todo un acontecimiento, y los diarios se hicieron eco de “tan magna obra” (transcripción textual del diario La Prensa).
La construcción continuó, dadas las necesidades de seguridad e higiene, y el aumento de la población, que obligaba a más puestos; se inauguraron un frigorífico, una fábrica de hielo, un corralón para depósito de carros, y un anexo para venta minorista; todo esto fue entre 1903 y 1928.

La estación del Subte B entonces llamada Agüero,
en la vereda del Banco Nación, en diagonal al Mercado de Abasto, circa 1940
En la década del 30 la zona tuvo un fuerte impuso, dada la llegada del subterráneo; previamente, en 1927 se firmó en Nueva York el contrato para la construcción, por parte del doctor Teófilo Lacroze, Presidente del Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires, y los banqueros Harris y Forbes.
La línea “B” comenzó a circular en el año 1930, en principio desde la terminal de Federico Lacroze, en Chacarita, llegando hasta Callao, en su primera época, luego se extendió a Leandro N. Alem, en el bajo porteño; la importancia del Mercado quedó plasmada en un desvío del subte para atender las necesidades de los puesteros.
El Abasto se convirtió en una micro zona de pequeños teatros, circos, bares, restaurantes, garitos, varietés de señoritas, inclusive prostíbulos, que le dieron al barrio una fisonomía bien definida.
Y entre los cafés, fondas y bodegones de aquella época, vamos a destacar los siguientes:
Café Garibotto, en la esquina de San Luis y avenida Pueyrredón, donde en la década del 10 ya recibía artistas que tocaban y cantaban los incipientes tangos; inclusive, oficiaba de sala de juegos (ilegal, por supuesto) con toda la posibilidad e incertidumbre que en cualquier momento, hubiera una redada policial.
Almacén Suizo, en avenidas Corrientes y Pueyrredón, reducto de payadores, despacho de bebidas y despensa, una forma de pulpería más moderna.
Bar Roma, en la esquina de San Luis y Anchorena, con expendio de bebidas; duró abierto hasta bien entrado en siglo XXI, luego fue adquirido por empresarios dedicados a la reapertura de bares antigüos, en 2019, y ahora – con su estructura original – es un bar notable y pizzería.

Bar notable El Banderín; en su interior adornado por
infinidad de banderines de clubes de fútbol, se conserva como antaño
El Banderín, cafetería y vermutería, en sus comienzos con el nombre de “El Asturiano, Provisiones y Fiambrería”, ocupa la esquina de Guardia Vieja y Billinghurst; desde principios del siglo XX, se destaca por la colección de banderines – fundamentalmente de equipos de fútbol – que decoran sus paredes; comenzó con gallardetes de River Plate, y luego se extendió a todos los clubes; por sus mesas, pasaron Adolfo Pedernera, Pascual Perez y Tato Bores, entre otros; actualmente, también es un bar notable de la ciudad.

Cantina italiana Pierino, las mejores pastas!
Pierino, en Lavalle y Billinghurst, bodegón típico como cantina italiana de principios de la centuria pasada; declarado sitio de interés histórico por la Legislatura porteña; abierto desde 1909, fue visitado por artistas como Aníbal Troilo, Julián Centeya y Astor Piazzolla; el plato preferido: ¡sus afamadas pastas!

Chanta Cuatro histórica
Chanta Cuatro, en Anchorena y Carlos Gardel; desde 1893, con formato de restaurante y hotel familiar; contaba con una cancha de bochas, y de ahí el nombre del lugar, que es una expresión usada en ese deporte; en sus habitaciones se albergaron trabajadores, malandras, e inmigrantes; tuvo una época de esplendor con el auge del tango, y la vecindad de Carlos Gardel, quien solía cenar allí.

Chanta Cuatro poco antes del cierre
En el año 2001, unos empresarios volvieron a dar vida propia a Chanta Cuatro, respetando la arquitectura original, como restaurante y show de tangos; pero duró hasta 2018, y desde entonces, nuevamente cerrado.
Antes de pasar a reseñar el último de los lugares gastronómicos y de diversión que hemos elegido, haremos un pequeño resumen de la niñez y adolescencia de Carlos Gardel.

Carlos Gardel, en su juventud.
Según las fuentes más confiable, Carlos nació en Francia en 1890, con el nombre de Charles Romuald Gardes, hijo natural de Marie Berthe Gardes; con el pequeño hijo, los dos emigraron a Argentina, donde castellanizaron sus nombres: Berta Gardés y Carlos Romualdo Gardés, luego modificado por Gardel; el muchachito cursó estudios en la Escuela Salesiana Pío IX donde tuvo por compañero a Ceferino Namuncurá, quien luego de su fallecimiento, y en virtud de sus acciones, fue beatificado.
Ya como adolescente, Carlos, de muy buena voz, fue invitado a participar en las rondas de cantores de la fonda O´Rondeman, del barrio del Abasto.

O´Rondeman, estaba ubicado en la esquina de Agüero y Humahuaca, y comenzó su recorrido comercial en 1893, juntamente con la inauguración del Mercado de Abasto; su nombre significa “abundancia” en dialecto genovés; sus propietarios eran la familia Traverso, en donde uno de los hijos del dueño, de apodo “Yiyo” tuvo un trato casi paternal con nuestro joven “Zorzal”; tanto fue así, que cuando Yiyo falleció, Carlos – que estaba actuando en el centro – no pudo continuar su recital abatido por la noticia.

Alberto Yiyo Traverso, relación filial con Carlitos.
El restaurante se destacaba por su nutrida e importante clientela, de lo más selecto del barrio, y noche tras noche, se presentaban jóvenes valores que entretenían a la concurrencia con sus canciones, entre ellos, se destacaba – ¡claro! – nuestro Carlitos.

O Rondeman tapiado
Ya entradas las primeras décadas del siglo XX, la fonda entró en un declive, y a la muerte de Yiyo, continuó la familia con la administración, hasta que en 1934 cerró definitivamente.
Lamentablemente, pese al valor histórico que representó, puesto que allí debutó como artista Carlos Gardel, la propiedad quedó a la deriva, sufrió deterioros edilicios, y finalmente, en 2007 fue demolido; actualmente, allí funciona una playa de estacionamiento.

Hasta aquí, llegamos con la evolución del barrio en la década del ´50; en nuestra próxima (tercera y última) semblanza, seguiremos la evolución hasta llegar al presente del “Abasto, barrio tanguero de ley”.
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