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En 1949 se reformó la Constitución Nacional que entre otros puntos novedosos, reconoce rango constitucional a los Derechos del Trabajador, de La Familia y la Ancianidad. También la “función social” (Art. 38) de la propiedad privada sin afectar sus derechos.
Políticas Sociales del Peronismo – 2 de 2
III – El “Cuarenta y Tres”
La Segunda Guerra Mundial obligó a nuestro país a producir las manufacturas que necesitaba, para sustituir la caída de importaciones desde Europa y el embargo estadounidense de muchos productos, como represalia por nuestra neutralidad.
Así mismo, el presidente Ramón Castillo crea la Dirección General de Fabricaciones Militares y Altos Hornos Zapla (probablemente por iniciativa militar ante el panorama internacional) que se inaugura en 1945. Tales obras eran impensables en la economía semicolonial dominante, de no mediar el conflicto.
Esa lenta reactivación demandó mano de obra y aumentó el consumo interno. Comenzó así una mejora en algunos sectores populares sin resolver problemas de fondo como la redistribución del ingreso, crisis de vivienda, servicios públicos insuficientes y un gran retraso en legislación laboral, que repercuten directamente sobre la calidad de vida de las familias trabajadoras. A la cuestión social se le debe sumar el descreimiento popular en los partidos políticos como consecuencia de la decadencia del sistema; coimas famosas como las que habría pagado la empresa de electricidad CHADE a concejales porteños para prolongar concesiones, la entrega monopólica del transporte público de la Ciudad a un grupo inglés (CTCBA) y el pésimo servicio que brindaban, negociados con tierra pública y las tarifas abusivas con que los ferrocarriles de carga (extranjeros) manipulaban los precios de sus fletes, aumentando así el castigo a los flacos bolsillos argentinos.

En ese contexto el 4 de junio de 1943 se produce un sorpresivo pronunciamiento militar contra el último gobierno fraudulento: el de Ramón Castillo. El apuro se debió a que poco después habría elecciones presidenciales y ya estaba “designado” el futuro candidato del establishment, el empresario tabacalero Robustiano Patrón Costas. Éste referente conservador no dudaría en llevar a nuestro país a la guerra en el bando aliado, donde ya estaba involucrado casi todo el continente y puertas adentro, nada cambiaría en el panorama nacional.
La sorpresa en las embajadas de los países enfrentados fue mayúscula: los aliados creían que los militares alzados eran “nazi – fascistas” y Alemania e Italia los sospecharon de “aliadófilos”. Si bien en su seno había individuos que simpatizaron con unos u otros beligerantes, lo cierto es que se impuso una línea nacionalista que privilegió la neutralidad argentina, la unidad del Ejército, un vago temor al fantasma del comunismo y la convicción de la necesidad de un cambio, todavía impreciso.
La ciudadanía recibió al nuevo gobierno de facto con absoluta indiferencia, pese a que cerró el Congreso de la Nación, prohibió la actividad política, impuso la enseñanza religiosa y algún absurdo como prohibir el uso del lunfardo en letras tangueras.
Pero a poco andar y pese a algunas medidas confusas y contradictorias, el gobierno intervino la Corporación del Transporte de Buenos Aires, congeló precios de alquileres urbanos y arrendamientos rurales, investigó los negociados de la CHADE y sus cómplices legislativos y otras resoluciones que fueron creando las condiciones para los nuevos tiempos políticos y sociales que vendrían.

En dos años vertiginosos (1943 – 1945) el coronel Perón pasó del anonimato, a ser la personalidad política más conocida del Gobierno Provisional. En ese lapso llegó a ser simultáneamente Secretario de Trabajo y Previsión, Vicepresidente de la Nación y Ministro de Guerra. Desde la Secretaría generó decenas de convenios laborales, derechos masivos, tribunales del Trabajo, aguinaldo, vacaciones pagas (sólo pocos gremios disfrutaban éstos beneficios), Estatuto del Peón Rural y en consecuencia, obtuvo la adhesión incondicional de miles de trabajadores sindicalizados.
Al menos en el mundo laboral y social, en nuestro país se iba prefigurando el Estado de Bienestar que alcanzaría su plenitud en los años siguientes; en línea con lo que pasaba en una Europa que se levantaba de sus ruinas gracias a una inyección de dólares nunca vista, vía el Plan Marshall estadounidense.
Pese a que Argentina declaró la guerra a Japón y Alemania (marzo de 1945), la diplomacia norteamericana intervino en la vida política interna directamente. Las aguas políticas se agitaron y en una alianza asombrosa todo el arco político opositor a Perón (desde el conservadurismo hasta el Partido Comunista), se unió para sacarlo de escena. Mediante un golpe militar interno se lo despojó de sus cargos y fue detenido; pero una semana después, el 17 de octubre, lo liberó una enorme movilización popular. El resto es historia conocida: los trabajadores organizados comprendieron que sus conquistas peligraban con el eclipse de Perón. Éste pasó a retiro y se abocó a preparar su campaña electoral secundado por un conjunto de nuevas agrupaciones políticas y sindicales.
El 24 de febrero de 1946 se impuso a la coalición opositora Unión Democrática y así comenzó la nueva etapa.
IV – La Era Justicialista (1946 – 1955)
El 4 de junio de 1946 asume el gobierno la dupla Juan D. Perón – Hortensio Quijano con un minucioso plan de gestión. Los ítems vinculados a la cuestión social son ante todo económicos: nacionalización del Banco Central, creación del Banco de Crédito Industrial, control de cambios, monopolio estatal del comercio exterior, nacionalización de los servicios públicos, dos Planes Quinquenales de desarrollo (el último interrumpido por el golpe cívico militar de 1955) y una serie de medidas complementarias. El eje económico independiente fue clave para financiar uno de los pilares del tríptico ideológico propuesto por Perón: la Justicia Social. No habría políticas sociales masivas sin financiación genuina.
Recordar que en 1949 se reformó la Constitución Nacional que entre otros puntos novedosos, reconoce rango constitucional a los Derechos del Trabajador, de La Familia y la Ancianidad. También la “función social” (Art. 38) de la propiedad privada sin afectar sus derechos.
En 1947 se sanciona la Ley del Voto Femenino que facilitó a las mujeres sufragar masivamente en 1951; accediendo a cargos electivos en todos los niveles.
En ese marco de transformaciones que provocaron inquietud en sectores del poder económico, junto a un vasto plan de obra pública nacen las escuelas – fábricas para
formar técnicos recibiendo retribución mientras estudian y la Universidad Obrera; después de 1955 rebautizada como Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
En la Salud Pública, el Dr. Ramón Carrillo planificó un Plan Sanitario que abarcó todo nuestro territorio y fue tomado como modelo en países hermanos, con un concepto revolucionario: no hay salud pública eficiente si dominan la pobreza y la ausencia del Estado.

“El decreto 12.311/43 creó la Dirección Nacional de Salud Pública y Asistencia Social que tendrá a su cargo la salud pública y la asistencia social en todo el territorio de la República. Funciona en el Ministerio de Interior. Pasarán a formar parte de ésta Dirección, el Departamento Nacional de Higiene, la Comisión Asesora de Asilos y Hospitales Regionales, el Instituto Nacional de la Nutrición, la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal (se la sacó de la gestión privada), y otras numerosas reparticiones. También se construyeron cuatro policlínicos modelos: Avellaneda, Lanús, Catamarca y Ezeiza; tres hospitales: Corrientes, Paso de los Libres y el de Niños en Capital Federal; una clínica de readaptación de niños y otro para reumáticos, el Instituto del Quemado, el Hospital Nacional de Gastroenterología, una Escuela de Enfermeras. Seis hogares para ancianos en Buenos Aires, Tucumán y Córdoba; Hogares de Tránsito para mujeres solas o con hijos y hogares – escuelas en distintos lugares del país para niños de cuatro a doce años.

Agregamos la Ciudad Infantil y la Estudiantil, ciudades universitarias en Córdoba y Mendoza, Comedor Universitario de La Plata, Unidades Turísticas de Chapadmalal, Río Tercero y Mendoza” 4); y siguen las obras, con su circuito de servicios, atención sanitaria y protección social; incluyendo el Hogar de la Empleada General San Martín (Fundación Eva Perón) de once pisos en el Centro porteño. Contaba con quinientas camas; consultorios médicos y odontológicos gratuitos para las pensionistas, biblioteca, área para cursos y cine. Se destinó a mujeres del Interior sin familiares en Buenos Aires. La mensualidad abonada estaba relacionada al sueldo de la pensionista y era un arancel muy bajo. Existieron varios Hogares, pero el más importante es el mencionado en Avenida de Mayo.
Luego del golpe de Estado de 1955, la dictadura le entregó la administración a la Iglesia Católica.
En la actualidad funciona como Hogar de Ancianos del gobierno de CABA.

Desde la oficina de Evita (actual Legislatura porteña) se atendían miles de personas diariamente.
Así reflexionó Perón: “Evita atendía las urgencias, los casos que no podían esperar, mientras yo construía la casa que nos cobijaría a todos”; obviamente se refiere a la reconstrucción de la Nación. No obstante hay quienes consideran que la gestión de aquellos años se redujo a la Acción Social (que fue gigantesca), pero hay que informar que se hicieron más de 76.000 obras públicas de todo tipo (incluyendo 27 grandes represas hidroeléctricas) el gasoducto más largo del mundo de entonces (Comodoro Rivadavia – Buenos Aires), nació nuestra Energía Atómica, se fabricó el primer avión a reacción de América Latina entre otros logros; pero esa lista excede el objetivo de éste trabajo.
El golpe cívico – militar de 1955 disolvió la Fundación e incautó todos sus bienes, pese a que la Constitución Nacional de 1853 (que fue repuesta por decreto dictatorial) prohibió expresamente las confiscaciones por causas políticas. Sin embargo así se hizo mediante el decreto – ley 4161/56, que incluyó también otras prohibiciones.
Y así comenzó otra historia.
C i t a s
1) Perón Eva. La Razón de mi Vida – Ed. Peuser, Buenos Aires – 1954.-
2) Poderti Alicia – Diccionario del Peronismo – Ed. Biblos. Buenos Aires, 2010.-
3) Golbert Laura – La fundación Eva Perón y las mujeres: entre la provocación y la inclusión – Ed. Biblos, Buenos Aires, 2008.-
4) Ibidem.-
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