Literatura Iberoamericana
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Susurros a la Hora de la Siesta
El poeta Neucêncio Dikuiza Alfredo, de Angola, nos invita a recorrer parajes mágicos, con miradas incitantes y pasión
Susurros a la Hora de la Siesta

A una persona apasionada el verano, con su calidez, enciende sus cuerpos. Las palabras, las caricias producen abundancia de cariño y hasta furor y alegría al ver a la persona amada… ¿Qué sensación despierta una piel brillante y bronceada?

Por Claudio Valerio

Susurros a la Hora de la Siesta
Ser apasionado implica, o significa, vivir con dedicación y entusiasmo esos temas que a nosotros nos despiertan interés y, por ello, enfocamos nuestra energía para poder desarrollarlos y con ello alcanzar los sueños. A una persona apasionada resulta relativamente sencillo de identificar; algunos indicios son esa profunda inclinación por expresar emociones y afectos muy intensamente, o experimentarlos con actividades hacia alguien o algo.

A una persona apasionada el verano, con su calidez, enciende sus cuerpos. Las palabras, las caricias producen abundancia de cariño y hasta furor y alegría al ver a la persona amada… ¿Qué sensación despierta una piel brillante y bronceada?  ¿Qué grandiosa pasión recuerda su perfume?

¿Qué ardiente pasión enciende tenerla en los abrazos?… Ávida pasión que habla de un amor que durará más allá de la puesta del sol.

El poeta Neucêncio Dikuiza Alfredo, de Angola, con su escrito nos invita a recorrer parajes mágicos, con miradas incitantes y de maravillosa pasión.

 Neucêncio Dikuiza Alfredo (**).

Un Aroma a Reliquia en tu Voz
Al abrir la boca, evocas recuerdos emocionales que despiertan la hibernación invernal del ambiente. Nuevos brotes brotan como una terapia que florece, cautivando paisajes a los hemisferios de moléculas de sabor y la agradable textura de la tierra a la vista. El aire emana, se apodera del despertador con su entusiasmo, se posa en tu regazo y esparce fragancia. La subsistencia se atrae y la dulzura prevalece en el alma. Afloja el corazón, libera la sangre y cabalga sobre todo lo que el tiempo ha robado. Se apodera del ambiente y siente el aroma del abrazo en el cerebro, desde las palmas de las plantas de los pies hasta las bóvedas del cielo que acaricia las cenizas del hogar, activa y cautivadora, tan serena con la llegada de la primavera. Traduce el saciable sabor agrio, con una irrepetible dosis dulce de ese aroma reliquia en tu voz, que ni el viento puede ahogar, ni las penas de la envidia, aunque sacuda las hojas de los helechos, son helechos que no «mayam» y no es que los troncos de los árboles caigan, la hierba se levante o espolvoree la tierra, inunde los ríos y eleve la pleamar, tal vez dejando caer la lluvia o, henchido de celos, desatando ráfagas de truenos, es una doctrina que el tiempo no destruye, por mucho que el verano llegue como refuerzo y se entrometa para prolongar la duración del sol, nada ahoga la poesía de su armónica voz que baña el cosmos y sostiene el brillo de las estrellas, cada nota de su voz es la transformación del bosque de rosas, que endulza al rey en la despedida de la tarde de otoño, del sol rojizo yéndose a dormir tras la media montaña, la belleza de los pétalos que desencadena la sonrisa de la reina en el Anillo de la colmena, donde se revelan los secretos de las hadas, el silencio entre bastidores es el himno de la noche llena de vida, feliz la naturaleza que no desperdicia su perfume, destinada a florecer las pasiones.

(**)  Neucêncio Dikuiza Alfredo es un poeta y escritor angoleño de 38 años; es además profesor y periodista. Nació en los suburbios del norte de Angola, concretamente en la choza de la finca de su abuelo materno, en la aldea de Sanza Soldado, municipio de Bungo, provincia de Uíge. Es licenciado en Biología por el Instituto Superior de Ciencias y Educación (ISCED/Uíge).

Nota: El portugués hablado en Angola presenta características distintivas, tanto en pronunciación como en vocabulario, debido a la influencia de las lenguas bantúes locales. El acento se caracteriza por sonidos cerrados en comparación con el portugués europeo y brasileño, y el ritmo del habla es más monótono y prolongado. Además, el portugués angoleño incorpora un número significativo de palabras y expresiones del kimbundu, el umbundu y otras lenguas nativas, enriqueciendo el vocabulario con términos como «bazar», «camba» y «muamba».

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio
®. Valerius

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