Literatura Iberoamericana
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Esas Pequeñas Cosas de la Vida
Desde Misiones - Argentina la poeata y escritora Paola Seibert va “Sembrando Vida” con esperanza, amor y fe
Esas Pequeñas Cosas de la Vida

Que la vida a nuestro alrededor florezca y, dando atención a esos pequeños fragmentos que embriagan nuestro día a día, como nos alienta la poeta y escritora Paola Seibert; porque vale la pena afanarse por todo aquello que nos rodea.

Por Claudio Valerio

La vida está llena de cosas maravillosas; a la vida vale la pena vivirla… La vida, nuestra vida, está “llena de vida”, no lo olvidemos. Pongamos valor a las pequeñas cosas; observar la lluvia a través de un cristal, el calor del sol, la calidez de la luz de la luna, el soplar del viento sobre nuestro pelo, los olores de nuestra ciudad. Todo vale; disfrutemos del brote de una flor, como el poder acariciar a nuestra mascota.

Pero recordemos que no estamos solos y muchas veces también nosotros necesitemos a alguien que nos comprenda; y es así que por esto último, es interesante poder tener una buena relación con otros.

A la vida vale la pena vivirla y vale la pena esforzarse para conseguir el bien personal y comunitario… Lleno de alegrías, sueños, fantasías, tristezas y desafíos, nuestro viaje por la vida continúa, con despedidas y esperas.

Que la vida a nuestro alrededor florezca y, dando atención a esos pequeños fragmentos que embriagan nuestro día a día, como nos alienta la poeta y escritora Paola Seibert, “sembremos vida”; porque vale la pena afanarse por todo aquello que nos rodea.

Sembrando Vida

Paola Seibert (Misiones, Argentina)

Planto un árbol en la tierra fértil de mi alma,
Un símbolo de esperanza, de vida y de amor que emana.
Sus raíces profundas, como mi corazón sincero,
Absorben la esencia de la tierra, y la transforman en luz y calor.

Sus hojas verdes, como mis sueños y aspiraciones,
Reflejan la fe y la esperanza que me guían en mi camino.
En su tronco fuerte, como mi determinación y mi fe,
Se sostiene la estructura de mi ser, y se eleva hacia el cielo.

Este árbol es un refugio, un lugar de paz y de calma,
Donde la humanidad puede encontrar calma y esperanza.
Sus frutos maduros, como mis acciones y mis palabras,
Son el resultado de mi esfuerzo, y la manifestación de mi amor.

Quiero que este árbol crezca, que se eleve hacia el cielo,
Y que su sombra sea un refugio, para todos aquellos que lo necesiten.
Quiero que sus raíces se extiendan, que se conecten con la tierra,
Y que su amor puro y su fe, sean el alimento que nutra a la humanidad.

Que este árbol sea un símbolo, de la vida y de la esperanza,
Un recordatorio de que la bondad y el amor, son la esencia de la humanidad.
Que su presencia sea un bálsamo, para aquellos que sufren y que lloran,
Y que su amor puro y su fe, sean el refugio que los envuelva y los sane.

Sembrando vida, estoy sembrando esperanza,
Estoy sembrando amor, estoy sembrando fe.
Estoy creando un refugio, un lugar de paz y de calma,
Donde la humanidad pueda encontrar la calma, y pueda renacer.»

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio
© Valerius

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