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A 42 Años de la Gesta de Malvinas
¡GLORIA Y HONOR A NUESTROS HÉROES! – ¡LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!
A 42 Años de la Gesta de Malvinas

Para un observador extranjero puede ser incomprensible semejante persistencia en ésta demanda que lleva casi dos siglos, pero es así. Y con mucha más razón desde que ese suelo de naturaleza hostil, está generosamente abonado con sangre argentina.

A 42 Años de la Gesta de Malvinas
Nuestra Patria como otras tantas naciones, tiene una rica historia. Tal vez no en términos temporales, ya que algo más de dos siglos de vida formalmente independiente en la Larga Marcha de la Humanidad, puede considerarse un lapso breve; pero sí generadora de episodios que incidieron en la Patria Grande Hispanoamericana. Desde la fuerte participación en la Guerra de Independencia hasta el conflicto de Malvinas de 1982.

En sus orígenes nuestra Nación fue orgullosamente plebeya y democrática, en contraposición a aquellas que en su etapa fundacional eligieron instituciones nobiliarias, pretendiendo trasplantar al Nuevo Mundo un modo de vida que marchaba irremediablemente a su ocaso.

Tal vez ese fermento popular que alimentó a los ejércitos independentistas y a la participación posterior de las masas en las luchas civiles, en el siglo XX nutrió a buena parte de nuestro pueblo en su protagonismo político.

Y en cada coyuntura decisiva, siempre estuvo presente alguna poderosa idea – fuerza que fogoneó esa dinámica histórica; una de esas ideas motrices es la Causa Nacional de Malvinas que desde 1833, viene atravesando incólume la Historia Patria. Más allá de la orientación política de los gobiernos de turno y el paso de las generaciones, el grito es siempre el mismo: “Las Malvinas son Argentinas”.

Para un observador extranjero puede ser incomprensible semejante persistencia en ésta demanda que lleva casi dos siglos, pero es así. Y con mucha más razón desde que ese suelo de naturaleza hostil, está generosamente abonado con sangre argentina. Pero ésta idea – sentimiento que soporta todos los embates, desde los que nos propinan los vende patria que de argentinos sólo tienen el DNI y que siguen abogando por la vuelta a un pasado colonial, hasta la derrota militar a manos de un imperialismo decadente apoyado por la primera potencia militar y económica de Occidente; ésta idea hecha consigna sigue en pie y año tras año reafirma: “Las Malvinas son Argentinas”. Porque la Causa Malvinas remite a un concepto que supera lo territorial: la Soberanía de la Patria.

La memoria por Malvinas es como una arteria clave que alimenta la Identidad Nacional de los argentinos.

Es una opinión generalizada que la dictadura cívico – militar que el 2 de abril de 1982 ordenó recuperar las islas, lo hizo como una desesperada fuga hacia adelante para dar un giro al repudio creciente de la sociedad que además del descalabro económico y social provocado, tenía a flor de piel las miles de desapariciones forzadas y lo más preocupante para quienes se ufanaban de tener la suma del poder: nuestro pueblo les estaba perdiendo el miedo. Malvinas sonó en los despachos oficiales como una palabra mágica para negociar una salida al atolladero dictatorial, pero no midieron que tocaban una fibra íntima del alma de la Nación y cuyo resultado adverso, terminó con las fantasías de la cúpula castrense, llegando la hora de rendir cuentas.

La reocupación de nuestras islas por los usurpadores, no fue el final de la tragedia.

Siguió la desmalvinización iniciada por los mismos jerarcas de la dictadura, cuando ocultaron a nuestros combatientes que el pueblo esperaba para recibirlos como correspondía. Pero luego algunos gobiernos constitucionales tampoco hicieron demasiados esfuerzos para diferenciar la Gesta Malvinera y el heroísmo de los combatientes, de los intereses mezquinos de la dictadura.

Pasaron años de abandono y falta de reconocimiento a nuestros Veteranos de Guerra que sobrevivieron como podían. Muchos no resistieron y se fueron por mano propia o falta de atención. Aunque parezca increíble, debieron pasar años y gobiernos de distintos signos, para que llegara el debido reconocimiento. Hoy nuestros Veteranos son parte insoslayable de nuestra sociedad y siguen en combate por otros medios y lugares: charlas en escuelas, universidades, entidades intermedias. Estuvieron presentes sirviendo a nuestra gente durante la pandemia y la Causa Nacional de Malvinas hoy sigue siendo su razón de ser, porque saben que la lucha no terminó y será muy larga. Otras generaciones levantan sus banderas.

Pero más allá del legítimo e irrenunciable reclamo argentino por esa tierra usurpada, el gigantesco complejo militar erigido por el invasor en Malvinas después de 1982 es una amenaza a la seguridad de toda América del sur y no está hecho para “proteger” a un puñado de isleños; el continente debiera tomar conciencia de ello, comenzando por esa parte del poder político argentino que por ignorancia o entreguismo, sólo ve el presunto “déficit” fiscal que generarían las islas bajo nuestra soberanía. Pero se hacen los distraídos acerca de las riquezas (ictícola y petrolera) del archipiélago, que desmienten ese argumento falaz.

El conflicto armado puso blanco sobre negro algunas cuestiones: el pensamiento infantil de los genocidas al creer que Estados Unidos sería neutral; la lealtad de algunos gobiernos de países hermanos y la hipocresía de otros y la valentía y sacrificio de nuestras tropas al darle batalla durante 74 días a un enemigo que lo superaba técnicamente, pero no en coraje.

El combate terminó en el plano militar pero la causa de fondo sigue en pie, ya que mientras exista usurpación la inestabilidad en la región continuará latente.

Esa idea – fuerza de la que hablamos al comienzo de la nota, sigue cruzando nuestro presente como lo hizo en el pasado, porque es el sentimiento de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas.

Pero además están los muertos; esos hermanos que en el cementerio local son centinelas eternos y testimonio mudo de la Soberanía Argentina en ese mojón de Patria. Y los Veteranos de Guerra que día a día circulan entre nosotros recordándonos con su sola presencia, que su lucha no pudo haber sido en vano.

¡GLORIA Y HONOR A LOS HÉROES DE MALVINAS!

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