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La Felicidad
Dicha fortuna. ¿Cómo lograrlo? El camino hacia la felicidad está alambrado de emboscadas
La Felicidad

Dicha fortuna. ¿Cómo lograrlo? El camino hacia la felicidad está alambrado de emboscadas.

Feroces y explicitas algunas; sutiles e imperceptibles las otras. Nunca ingenuas. Trituran. Muerden veloces. Despedazan como pirañas al asalto de la carne. Y se devoran, sin paréntesis, el significado de la vida con sus mejores horas. Volver a construir. A eso he venido.

En cierto sentido, todo o casi todo, la resistencia, el éxito o el fracaso, dependen de la propia voluntad del individuo. Aunque también de sus predisposiciones genéticas. Vaya cuestión.

Parte de la epopeya ya está escrita en el mismo acto de nacer, a aun antes, dicen los deterministas. No hay caso con los tipos hechos de material descartable. Lo que queda por haber es acompañar, muy atento, el ritmo de la marcha sin perder la esperanza. Entonces bingo, en la simple observancia de la fe religiosa hay factores benéficos para el armónico desenvolvimiento de la vida. ¿Cierto o falso?

Hace ya algunos años, en el 2003 creo, un grupo de investigadores de la Universidad de California, Estados Unidos, concluyó en que los budistas eran las personas más felices y calmas del mundo. El vínculo entre la religión y la felicidad despuntaba gentil, y a mano de las necesidades de los hombres. La sensación perdura. Ahora están a prueba. Los monjes que le ponen el cuerpo a las balas agnósticas de los chinos en el Tíbet, tienen pasta de sacrificio y su ánimo refuerza la idea de las causas justas corporizadas en conflictos entre las fuerzas del bien y del mal. Juego de niños. Juego de manos. Juego de villanos.

Es probable que en algunos casos la fe religiosa opere como coraza protectora en estadios avanzados de satisfacción entre fieles. Cristianos, católicos y protestantes, evangélicos y de otras layas. Sin embargo, ninguna investigación demuestra de modo fehaciente el vínculo entre la religión y la felicidad. Ni la subordinación de una a otra. Es más, puntualmente algunas prácticas religiosas generan sentimientos de culpa conducentes a neurosis y otros disturbios mentales.

¿Crisis de fe? Es probable. La felicidad, de todos modos, es ahora una entelequia que puede mensurarse, con lápiz y papel, más allá de las circunstancias subjetivas y gustos personales de cada humano. Racionalista y pragmática la ciencia mide de oreja a oreja las emociones de los sujetos enfrascados en sus cavilaciones y expectativas. Quienes marchan ligeros de equipaje por la vida son los que más cerca de la felicidad pisan: “Mas doy, más tengo” es la ecuación que domina la pantalla.

Estrenar una camisa, comer un chocolate o un buen plato de fideos puede proporcionar un instante de felicidad, pero se desvanece pronto. Los objetivos de vida, duraderos, entre ellos la amistad y la familia, representan conceptos más significativos y trascendentes. Cuando mas amplio sea le circulo de nuestras amistades, y mas profundas las relaciones, mayores serán las posibilidades de acariciar la felicidad. Relaciones protectoras del cuerpo humano y su espíritu, se las llama. Una vez que se ha conseguido empleo, techo, comida, ropa y educación el dinero extra no hace la felicidad, aunque calma los nervios

Según una investigación de la British Columbia University la dicha comienza cuando el dinero excedente puede gastarse en otros. “Queríamos poner a prueba nuestras teorías de que la forma de gastar dinero es por lo menos tan importante como lo que reciben mensualmente en sus ingresos”, dijo la profesora Elizabeth Dunn, responsable des estudio, y lo logró.

La muestra incluyó a seiscientas treinta personas que contestaron preguntas sobre la felicidad en general, sus ingresos anuales y gastos mensuales que incluían cuentas, regalos para ellos mismos, para otros y donaciones para obras de beneficencia. Quienes gastaron mas dinero que otros dijeron sentirse mas felices que quienes gastaron más en sí mismos.

Todo es más fácil, claro, si uno le encuentra un sentido a la vida. Aunque sea parcial y distante (porque los objetivos a largo plazo sirven). Mientras tanto no me creo aquello de que un hombre casado puede vivir siete años más que uno soltero y una casada cuatro mas que una soltera sin novio.

Que no me vengan. Cualquiera puede tirar barraca en desgracia y de pronto clavar cinco pases seguidos. Entonces, a repartir en jolgorio el dinero excedente y gastarlo en los otros. Como manda el código.

Una racha de ésas daría singular interés y significado a mi vida. Un breve cielo, ya sé. Para qué más.
Por Lorenzo Amengual – Debate – 29-03-08

Felicidad

Juntos, siempre juntos,
en un solo corazón
con el cariño de los dos.
Así, por ti soñé,
como soñaste tú,
como viví llamándote.
Vivo porque vives
y comparto tu inquietud.
Río al verte sonreir,
sueño con tus sueños
y el arrullo de tu voz
es una canción para los dos.

Mi felicidad
estará donde tú estás.
Tu felicidad
en mis manos la tendrás.
Si te tengo a ti
el mundo es oro para mí
y en un susurro nos dirá felicidad.

Es felicidad
el mirar en tu mirar.
Es felicidad
cuando voy donde tú estás.
Mientras haya dos
que quieran bien como tú y yo…
habrá felicidad.

Tango
Música: Alfredo De Angelis
Letra: José Rótulo

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