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La Noche de los Lápices
La brutal dictadura suprimió el boleto estudiantil que las luchas estudiantiles habían obtenido
La Noche de los Lápices

El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe cívico militar más cruento en la Argentina del siglo XX. Ese día las fuerzas armadas desalojaron al gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón y establecieron una dictadura feroz que prohibió la actividad política, cerró el Congreso Nacional, reprimió las huelgas y el activismo gremial obrero o estudiantil, e inició una verdadera cacería humana sin garantías legales ni restricciones.

A los pocos días el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz anunció el plan económico con medidas que sólo bajo una dictadura brutal podrían implementarse.

Con la excusa de perseguir a “los grupos subversivos”, el castigo se descargó contra toda persona u organización que intentara protestar por lo que se estaba desarrollando, no solo en la faz represiva, sino también por la política económica ultraliberal que tuvo como consecuencias inmediatas la caída del salario real, cierre de empresas, creciente desocupación, endeudamiento externo y rebrote inflacionario en el corto plazo. Las cárceles se llenaron de detenidos sin proceso y lo más terrible: las desapariciones forzadas de miles de personas, una práctica desconocida en esa escala, aún bajo los peores gobiernos de facto anteriores.

En ese contexto la dictadura suprimió el boleto estudiantil que las luchas estudiantiles habían obtenido el año anterior, durante el gobierno constitucional. La medida fue tomada en agosto de 1976 y algunas interpretaciones, ubican esa decisión en la creencia de que los estudiantes secundarios reaccionarían, permitiendo así a los represores ubicar a los líderes y suprimirlos.

Noche de Lapices – Avenida Pavón – Altura Estación Lanús – 2007

La macabra operación de castigo que alguien llamó “La Noche de los Lápices” se habría iniciado a partir del 4 de septiembre, con varios secuestros cuyo epicentro estaba en La ciudad de La Plata y alrededores. Hasta el 21 de ese mes fueron desaparecidos: Pablo Díaz, Emilce Moler, María Claudia Falcone, María Clara Ciachini, Francisco López Muntaner, Daniel Racero, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, Gustavo Calotti, Patricia Miranda y otros. Tenían entre 16 y 19 años y la mayoría militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) identificada con la línea de la organización Montoneros y por lo menos uno de ellos pertenecía a la Juventud Guevarista (JG), agrupación vinculada al Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT – ERP). La militancia estudiantil y su compromiso político, puso a los jóvenes en la mira del terrorismo de Estado. Hipótesis confirmada por el sobreviviente Gustavo Calotti quien estima que la verdadera causa de los secuestros masivos no fue el boleto, sino la militancia política y social de los jóvenes, ya que algunos colaboraban también como alfabetizadores en barrios carecientes. “Nos detienen no por una lucha sino porque éramos luchadores populares comprometidos”, sostuvo Calotti.

Estaba clara la decisión de los represores de arrancar de raíz toda forma de resistencia y anular el desarrollo de una conciencia política que por entonces, había ganado a amplias franjas de la población y de la juventud en particular. El modelo económico regresivo y profundamente antipopular instalado por la dictadura, necesitaba disciplina social duradera.

El contexto de la Guerra Fría mundial, la teoría del “enemigo interno” fuertemente instalada en las fuerzas armadas y de seguridad argentinas, terminaron de abonar el terreno para la catástrofe.

El Colegio Nacional de La Plata sufrió entre alumnos, ex alumnos y docentes, 90 desapariciones forzadas. La historiografía de los años ‘80 cuando la barbarie tomó estado público, difundió los nombres del grupo citado al comienzo de la nota y la memoria estudiantil y popular los tomó como bandera para las gigantescas movilizaciones que se hacen desde entonces, pero las víctimas fueron muchas más.

Sobrevivientes de aquel grupo fueron Gustavo Calotti, Emilce Moler, Pablo Díaz y Patricia Miranda. Todos sufrieron torturas y tormentos diversos en los Centros de Detención Clandestina (CCD) conocidos como Pozo De Banfield, Pozo de Quilmes, Arana y otros.

Los genocidas involucrados en La Noche de los Lápices fueron alcanzados por los juicios iniciados a partir de la anulación de las leyes llamadas de Impunidad en 2003.

Ya en democracia algunas reivindicaciones estudiantiles comenzaron a resolverse, como el boleto para estudiantes secundarios, legalidad a los centros de estudiantes y otros reclamos. Como se considera que el pico de los secuestros se registró entre los días 16 y 21 de septiembre de 1976, el 16 de septiembre fue declarado Día de los Derechos del Estudiante Secundario, por ley de la Provincia de Buenos Aires. Pero el homenaje de la comunidad es muy vasto y se renueva constantemente; plazas, escuelas, aulas, murales y Sitios de Memoria, perpetúan la memoria de aquellos jóvenes luchadores.

Libro Pintadas Puntuales – Roberto Bongiorno – Ángel Pizzorno – 2020

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