Historietas
Fecha de Publicación:
Pochoclo el Extra
Personaje de Historias Tangueras – Ediciones Torino
Pochoclo el Extra

En el universo tanguero de la revista dirigida por Goyo Mazzeo, Pochoclo El Extra es uno de los pocos que escapa al influjo del dos por cuatro, presente en casi todas sus páginas. Pochoclo es un soñador. Sueña con ser un actor famoso, respetado por los productores e idolatrado por multitudes.  Vive sólo en una humilde pieza de pensión,  con una cama ruinosa y un cajón por mesa de luz;  con un cabo de vela por toda iluminación. Sus largas siestas suelen ser interrumpidas violentamente por la dueña de la pensión, una mujerona feroz que le exige el pago de los largos meses de alquiler que adeuda el personaje.

El joven Pochoclo está convencido de su talento, sólo le falta un empujón de la suerte y el apoyo del director  del estudio de cine donde merodea eternamente en busca del papel protagónico que lo lanzará a la fama, o al menos la obtención de un papelito  que le permita comer ese día. El director es la versión masculina de la matrona de la pensión; despótico, inescrupuloso y brutal, siempre le encuentra algún lugar al protagonista luego de hacerse rogar mucho. Cuando Pochoclo   cree llegada la hora de la consagración,  descubre que su papel es insignificante, lleno de contratiempos y expuesto a alguna golpiza, situaciones que recuerdan a los clásicos del dibujo animado. El desenlace encuentra al héroe de la historia nuevamente en la lúgubre habitación, rumiando la mala suerte.

La trama se desarrolla en Buenos Aires contemporáneamente a la publicación de la revista. El personaje no es gratuito ni fuera de contexto, ya que por esos años, el cine nacional atravesaba un buen momento y las fotonovelas vivían su hora de mayor demanda; nutriéndose en muchos casos de jóvenes aspirantes que a través de esas páginas intentaban ingresar al codiciado mundo del espectáculo.
Personaje de Historias Tangueras – Ediciones Torino – 1962

Temas
Comentarios
Hacete la Película
Fahrenheit 451 y la Quema de Libros

Fahrenheit 451 y la Quema de Libros

¿Te resuena lo de la sociedad obsesionada con el entretenimiento vacío, cierto? Esa es la idea, porque Bradbury usa la distopia para crear una sociedad apenas ficticia, a la que podemos llegar tras algunos pocos tropiezos más.
- Central -
Flota Mercante del Estado

Flota Mercante del Estado

En 1997 se vendieron los últimos seis buques y desapareció ELMA, y toda la Marina Mercante argentina, esas medidas provocaron casi la pérdida de la soberanía en el sector y también la destrucción de la flota estatal de YCF, YPF y de la ELMA.
Costumbres
El Ajenjo

El Ajenjo

Wilde explicaba: “Después de la primera copa, ves las cosas como quisieras que fuesen. Después de la segunda, las ves como no son. Finalmente, ves las cosas como realmente son y ésa es la cosa más horrible del mundo”.
Lunfardo
Medicina y Lunfardo

Medicina y Lunfardo

“No puedo dejar de citar aquella anécdota que me fue referida por un colega cordobés: -¿Y a vos, chango, que te anda pasando? -Nada, doctor. Pateé descalzo y se me encarno la uña. Se trataba de una blenorragia”.
Ya fué
El Primer Prode

El Primer Prode

En 1972 Manrique puso en vigencia una especie de “totocalcio” italiano y desde el primer minuto de su instalación la gente se agolpaba en los lugares destinados al juego haciendo largas colas para ver si podía acertar los trece puntos.
Columnistas
Más Artículos