Personajes en el Tango
Fecha de Publicación:
El Cajetilla
En oportunidades se ha utilizado las palabras dandy o bacán como su sinónimo
El Cajetilla

El cajetilla de Buenos Aires podía tener una valoración positiva, o por lo contrario, ser denigrado empezando por la palabra que lo califica. Para alguna gente, definir a un hombre o a una mujer, como cajetilla, significaba que lo consideraban elegante, una persona “de mundo”, habituada a la buena vida. Por lo contrario, para otros, representaba a un petimetre, un tirifilo, o un “jailafe”, como lo veían los practicantes del lunfardo en los años de oro de la jerga orillera.

El vocablo es de antigua data, ya que aparece con naturalidad en boca de un personaje literario de Esteban Echeverría, en su cuento El Matadero, escrito alrededor de 1840. Allí se lo utilizaba en forma despectiva. Tempranamente se instaló entre el pueblo orillero, la resistencia al cajetilla; en general, joven, atildado y vestido a la última moda, como refiere el cuento de Echeverría. El cajetilla fue patrimonio del Centro primero y de los  barrios exclusivos después; Retiro, Palermo Chico, Barrio Norte, Belgrano, fueron enclaves del cajetilla porteño. Algunos fueron arribistas caricaturizados por incontables  tangos y milongas; otros de familia de abolengo y reconocidos apellidos, su condición no les impidió salvar el honor a trompadas cuando fueron agredidos por patotas o guapos:

“Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de “cross”…”

Así describe Celedonio Flores un incidente que habría ocurrido en la esquina porteñísima  de Corrientes y Esmeralda. El cajetilla en cuestión habría sido Jorge Newbery; el conocido joven perteneciente a las clases altas porteñas, al ser agredido en la famosa esquina, le habría propinado una paliza a puño limpio a uno o más guapos de aquellos, de armas tomar. Flores inmortalizó mediante el tango Corrientes y Esmeralda, a la esquina mencionada y al incidente.

   Con el auge de los cabarets y la vida nocturna, a aquellos cajetillas, los auténticos o los adulterados, se los comenzó a llamar también “jailaifes” o “jailaiferos”. El término aggiornado por el lunfardo, es la deformación del inglés “high life” que sería algo así como la buena vida.

Superada en el tiempo la versión “jailaifera”, al cajetilla se lo siguió llamando cajetilla.

También en muchas oportunidades se ha utilizado las palabras dandy o bacán como sinónimo de cajetilla, pero no representan exactamente lo mismo.

Cajetilla – Cajetiya. Leng. gen. Petimetre

Del cast. pop. jaque y su aumentativo jaquetón: fanfarrón; presumido (por metástasis).

«Todos estos cajetillas unitarios son pintores…”
Esteban Echeverria – El matadero – 1871

“…los renovadores orientados por Antonio Cafiero, a quien tildó de “cajetilla destripado” y…”.
Clarín – 07-09-85

 “Porque si la edad de ella, los mucamos con modales de duques y toda esa comparsa cajetiyona habían aflojado mis sueños de ganador…”
¡Despertá, Jeringa! – Jorge Montes – Atlántida – 1983

Corrientes y Esmeralda

Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año… novecientos dos…

Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grappa y locas de pris.

El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.

De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.

En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró…

Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel…
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.

Cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.

Tango – 1933
Música: Francisco Pracánico
Letra: Celedonio Flores

Del Libro Personajes del Tango – Roberto Bongiorno – Editorial Unilat

Temas
Comentarios
Reflexiones de un Nuevo Día
Si Cambiamos por Dentro…

Si Cambiamos por Dentro…

El cambio personal (interior) modifica nuestro derredor (exterior) mejorando los vínculos, hallando nuevas y mejores formas de comunicación y hasta modos de resolver los conflictos aplicando métodos pacíficos.
Literatura Iberoamericana
El Arte, y el Arte de Asar Carnes 

El Arte, y el Arte de Asar Carnes 

En el arte de asar, se ponen en juego secretos ancestrales y de la alta cocina que, fusionados con colores, tintes y olores, se elevan a las nubes no sólo el humo de la leña y la viva brasa, también nuestros recuerdos y potenciando la imaginación.
- Central -
La Mujer que Pintó la Revolución

La Mujer que Pintó la Revolución

En la década de 1920, comenzó una serie de pinturas históricas, siendo “Historia de la Patria a través de la Plaza de Mayo” la más reconocida. En ella plasmó escenas cotidianas de la vida colonial.
Entre Caminos y Estrategias
Como Defino Quién Consumirá mi Producto

Como Defino Quién Consumirá mi Producto

Definir quién consumirá tu producto implica entender su necesidad, construir un perfil claro, observar el entorno, validar con datos reales y estar dispuesto a ajustar. Es un proceso estratégico que te ayuda a decisiones más inteligentes y a construir una marca sólida.
Testimonio, Conciencia y Reflexión
El Amor Siempre Renace

El Amor Siempre Renace

El amor, en todas sus formas, sigue siendo el hilo invisible que une a los poetas del pasado con los del presente. En tiempos de incertidumbre, sus palabras nos recuerdan que amar —a otro, a la vida, a uno mismo— es el acto más valiente.
Columnistas
Más Artículos