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La Desobediencia Debida
El coronel José Andrés Rázuri fue quien cambió la suerte de la Batalla de Junín
La Desobediencia Debida

Quien fue oficial del escuadrón de Húsares del Perú, distinguido con el nombre de Húsares de Junín luego de la fulminante victoria conseguida en la pampa de Junín, el ya anciano coronel del ejército peruano José Andrés Rázuri, le pidió a su hija Josefa que quería volverse a su San Pedro de Lloc natal, donde quería pasar sus últimos días y donde quería ser enterrado. Rázuri fue el autor de la histórica desobediencia que dio la victoria a las armas patriotas, al transmitir una falsa orden de cargar al comandante Isidoro Suárez, cuando en realidad se le había encomendado que le dijera que tratara de salvar su escuadrón. Esa furiosa carga de caballería cambió la suerte del combate cuando parecía que la jornada terminaría en derrota para el ejército libertador.

Josefa, la hija del prócer peruano, llevó a su padre a su pueblo natal a vivir con su hermano Casimiro, la única familia que allí le quedaba. La gente del lugar, conocedora de la trayectoria de Rázuri, saludaba y trataba con respeto al viejo oficial.

Pero don José, que era un anciano bonachón, se mostraba molesto, sobre todo con los chilenos que ya andaban por allí. Chile había ocupado parte del territorio peruano como consecuencia de su victoria en la guerra del guano. También los oficiales chilenos sabían de su talante arisco, pero también de la heroicidad de Rázuri y habían dado órdenes a la tropa de no molestarlo.

Un día, intuyendo que su hora ya se acercaba, don José le hizo prometer a su hermano que en cuanto muriera, lo llevara inmediatamente al cementerio, para no permitir a «los benditos chilenos» que le rindiesen honores. Y así ocurrió. El coronel José Andrés Rázuri, de 91 años, murió muy temprano en la mañana del 4 de enero de 1883 y su hermano, fiel a la promesa empeñada, tomó su carreta, cargó el féretro y presuroso lo llevó al cementerio, donde le hizo dar sepultura.

Ya avanzado el día, un pelotón de soldados chilenos con uniforme de gala se presentó ante su casa y golpeó a la puerta. Abrió Casimiro, de luto riguroso, y los militares le dieron el pésame, diciendo que venían a rendirle honores al coronel Rázuri. Don Casimiro les informó, con la gravedad del caso, que su hermano había sido enterrado más temprano por la mañana.

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