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Perramus
Fue durante, un símbolo de la movilidad social argentina
Perramus

El Perramus fue durante años y más allá de su excelencia como prenda de vestir, un símbolo de la movilidad social argentina. A sus usuarios les aportaba elegancia y cierto prestigio social. El “sobretodo” de esa marca tenía además de la capacidad de evitar el frío, su condición de impermeable. Hasta su aparición en nuestro país el sobretodo y el impermeable eran prendas diferenciadas. Uno abrigaba, el otro protegía de la lluvia.

Perramus logró la síntesis. En las décadas de 1940 y 1950 la estampa del hombre bien vestido la brindaba alguien trajeado, corbata fina, pantalones de planchado perfecto, zapatos de buena calidad y bien lustrados y sombrero. Coronando el conjunto, un Perramus. El tango “Atenti Pebeta” de Alberto Gómez, alerta sobre los riesgos que representa un sujeto elegante para las mujeres desprevenidas: “A esos sobretodos / con catorce ojales / no les des bolilla / porque te perdés”, aconseja. El sobretodo fino es el primer impacto visual. La imagen perfecta del gentleman, aunque el individuo viviera en un barrio de la periferia de la ciudad de Buenos Aires. El acceso al crédito y el empleo seguro, operaron el milagro de permitir al hombre desplazar su humanidad bien abrigado y seguro de la aprobación que despertaría su figura. En las noches invernales de sábado en la calle Lavalle cuando abundaban los cines, por Florida o la avenida Corrientes, el desfile de Perramus era interminable. Lo mismo que el resto del Centro porteño en horario de oficina, en las bocas de subte, o las terminales ferroviarias. El invierno era de Perramus.

A esa altura de su difusión, la prenda había alcanzado la codiciada categoría de producto genérico. Una publicidad gráfica de la época, advierte que Perramus es “El abrigo inglés más completo y de mayor eficacia contra frío y lluvia. Pura lana sin goma. Forro de seda. A $120 y $98”. También ofrecía “Modelos para señoras.”

Perramus – Prendas de Vestir – Confirmado – 01-12-66

El mítico abrigo de gabardina impermeable fue diseñado por el sastre inglés Thomas Burberry en 1879 en la localidad británica de Perram. Pero habría comenzado su popularidad recién en 1914 cuando fue adquirido por el ejército inglés para abrigar a sus tropas en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. El uso se extendió a la población civil y si le faltaba algo para alcanzar el máximo prestigio, fueron las imágenes de la película Casablanca (1940), cuando el actor Humphrey Bogart lo incorpora definitivamente a su figura. Ya entonces al Perramus lo usan desde el ciudadano anónimo hasta la realeza británica. En Argentina en 1922 nace la Casa Perramus en su tradicional esquina de Maipú y Sarmiento, en el corazón de la ciudad de Buenos Aires. Así comienza la producción del piloto con gabardina de lana que hará historia. Un abogado de apellido Meischenguiser, empleado de la firma, en la década de 1950 adquiere la sastrería. Perramus acompañó el paso de los años manteniendo su presencia en la esquina emblemática y abasteciendo una clientela fiel. Con la desaparición del fundador, una nueva generación de la familia se hace cargo de la empresa. En el año 2003 fue remodelado el local y una nueva variedad de prendas que incluye línea femenina, es incorporada al catálogo original. Los cambios realizados repercutieron rápidamente en los volúmenes de venta: entre los años 2001 y 2003, la empresa creció un 200 por ciento. Además del salón de ventas en Maipú y Sarmiento la empresa abrió un sistema de franquicias que le permitió extenderse en forma exponencial. La demanda obligó a Perramus a confeccionar unas 40.000 prendas anuales en sus tres plantas de confección. La clave que le permite mantener esa fidelización de los clientes tradicionales y la incorporación de nuevas generaciones de ambos sexos, reside en la conservación de una calidad que no varía con el paso del tiempo. La importación de telas muy específicas de Italia, España e Inglaterra, garantizan esa continuidad centenaria.

Testimonios

“En el preciso momento en que estaba ordenando mi equipaje (dos valijines de mano y un perramus), me acorde de que uno de mis lectores había hecho un llamado angustioso.- Soy demasiado humano para dejar que se pierda en la inmensidad de esta urbe un S.O.S. Y este pedido de auxilio merece, por lo menos, que se arroje, sino un cable, un simple piolín en carácter de consejo.
La carta con el S.O.S, está firmada por “El Náufrago”.- Como verán mis lectores, el piolín corresponde a lo que se me pide.”
Aguafuertes Porteñas – Diario El Mundo -12-03-30 – Rodolfo Arlt

“Melfi yevaba puestos los finos tamangos u una de las dos camisas de seda que el Tigre le regalo para la final de boogui, que gano lejos; Osobuco, envuelto en un breto cruzado de piel de camello, parecía otro tipo; Candado tenía sobre la zabeca un funyi gris igualito al que usaba Gardel en las películas; Fechoría hacia pinta con un impermeable de tela inglesa y con las solapas levantadas, parecía de Scotland Yard; el rusito Simón lucía un breto negro con cueyo briyoso, más propio del Colon que del puerto (y es que ningún yeite del vestir puede contra el frio), y a mí, al encontrarme al pie de la planchada temblando de ofri, me paso el perramus que lo abrigaba.”
Jeringa – Jorge Montes – Coregidor – 1974

“Cuando la crisis económica pega, toda reforma es posible y los alaridos de la moda son los que menos se oyen.- “Reformamos trajes de hombres…para damas”, “damos vuelta, trajes, sobretodos y perramus”. Ya no se dice como en los primeros años del 50 “aceptamos hechuras.-”
Buenos Aires Vida Cotidiana en Década del 50 – Ernesto Goldar –Plus Ultra – 1980

“Por haber dormido y soñado en ese idioma aprendí unas cuantas frases, con las que ampliamente me defendí delante de los mercaderes.- Revolví ropa a rolete , me probé perramus, sacos, pantalones, pijamas, shorts, zapatos, robes de chambre, gamulanes. Y no compraba un pito argumentado cuestiones de estética.”
El Buenos Aires de Oberdan Rocamora  – Jorge Asís – Losada – 1981

“Se sentó, saco el libro de perramus y se alisto para la ración inicial de literatura. La parte izquierda del volumen cayó sobre su mano. El camarero, con un pudor suave, le pregunto que estaba leyendo.”
Rojo Sangre – Rafael Bielsa – Planeta – 2017

Borges en Perramus

Perramus
Primera edición: 1985
Guionista(s): Juan Sasturain
Dibujante(s): Alberto Breccia

Perramus es una historieta de Alberto Breccia y Juan Sasturain ambientada durante la dictadura argentina autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.
Fue publicada en la revista Fierro, en 1985. Fue premiada por la ONG de Derechos Humanos Amnistía Internacional.

Argumento
El hombre sin nombre, Perramus (no es más que una marca de gabardinas), se descubre un día sin memoria, enfrentado al trabajo de deshacerse de los muertos de una dictadura, que puede ser la chilena de Augusto Pinochet o la argentina de Galtieri. Logra huir, antes de pasar a la lista de desaparecidos, junto con un uruguayo de nombre Canelones, recorre un litoral donde campea la ficción más absurda (un bombardero abandonado junto a su piloto, políticos yankis disfrutando del tropical país de las mil maravillas, cineastas que sólo venden adelantos de películas que nunca se hacen, etc.).
La historieta de Sasturain y Breccia intenta mostrar desde la ficción un período oscuro de la historia argentina y latinoamericana, con toda la carga de muerte y miseria que eso presupone.
Así transcurre Perramus, en un descubrir la América secreta que fluye, entre los estertores de una dictadura y una democracia falaz. Hasta el encuentro, con un Borges, más comprometido en lo político, un Borges guerrillero que no deja, por cierto, de ser el viejo taciturno, casi ciego, que vivía para los libros.

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