Al Pie de la Letra
La secretaría de Estado que hubo de enviarnos a la redacción que teníamos de la legítima revista “La Tecla” en donde “nos invitaba a participar de una reunión bajo la presidencia del general Viola para saber lo que pensábamos alrededor de la situación nacional”.

Necesidad del Periodismo
Lo que voy a contar es… una historia muy personal y que tiene que ver con algo sucedido hace… un largo tiempo atrás. A propósito del mismo -y como siempre tengo presente- es algo que hube de escucharlo bastante tiempo atrás referenciado alrededor de la actividad periodística en donde esa frase que me hubo de impactar de la manera más anecdótica o prima facie si se quiere, es la que hace referencia al periodismo como actividad y que resume como algo que “es en vivo y en directo y al toque, en donde lo acaecido es exactamente donde se producen los hechos sin ningún paréntesis que apantallen u obstaculicen o postergaren lo sucedido en cuanto a lo doloroso o placentero de los hechos al instante”.
Kisla es una mina casi contemporánea a mi edad que se halla -actualmente- en sillas de ruedas. Yo la conocí varias décadas atrás en Uruguay cuando solía ir de vacaciones a Piriápolis y nos cruzábamos en esos inmensos veranos areneros cuyos desprejuiciados momentos característicos adolescentes hacíanos juntarnos tostados de placer redes de por medio en esos risueños y hasta anecdóticos partidos esporádicos de vóley riéndonos y hasta discutidores de resultados favorecedores –o no- en cuanto a resultados en sí mismos alrededor de ganadores o perdedores.
Mis viejos alquilaban una pequeña propiedad a unas tres o cuatro cuadras de la playa sobre una calle que se llamaba Atanasio Sierra, y ella no sé si vivía prácticamente en ese Hotel Argentino con casino y todo frente a las mismas playas del balneario sobre el cual no impedía visualizar no solamente el elixir playero del verano lejanamente actual sino también esa alfombra mágica deslizada sobre el cerro -San Antonio- acompasado del pequeño muelle-puerto de Punta Fría en donde escasos lobos marinos apetecían sus bocas bien abiertas a la espera de sabores disruptivos de costumbristas situaciones cotidianas. Recuerdo ese último verano de adolescentes en donde nos hubo de confluir en esa misma playa y hasta donde hubimos de compartir momentos en los cuáles sucedieron pocas chances de intentar esos inhóspitos acercamientos prácticamente primarios en cuanto a esas inéditas experiencias en ese “tete a tete” de seres que todo lo quisiesen expresar y llevar a cabo.
Kisla había nacido en Uruguay y, tal vez por esas interrogantes situaciones inherentes a su ciudadanía de origen, estallaba de rutinas pueblerinas y fastidiaba elucubrando pormenores presagiadores y previos en cuanto a su esperanza inmediata sobre cómo sus plumas de ave nodriza pudiesen desplegar sus alas sobre todo y debido a la cercanía territorial para con la Argentina que tanto deseaba indagar en cuanto a su crecimiento individual.
Ella tenía por aquel entonces unos… trece años… y yo, quince. Último verano en mi caso bancado por y partícipe con mis viejos… en el caso de ella, netamente desconocido. Luego, claro, vidas completamente multifurcadas y hasta interrogantes. En mi caso, con pocos años de vida, tuve la oportunidad de irme a vivir solo y, a partir de ese momento, re-descubrir esos impulsos aflorados y convincentes alrededor de lo surgiente en cuanto a mis necesidades de efluyentes marcados por el innato expresivo emergente vocacional de vida. Así fue pues, que, a través del periodismo me vi reflejado e inmerso en cuanto al saberme netamente inmerso en esta atractiva actividad que me hubo de incumbir gran parte de mi vida..
Revistas mediante, house organs; boletines o publicaciones casi clandestinas durante épocas dictatoriales me hubieron de marcar como antecedentes inmediatos o esporádicos de lo acontecido en cuanto a mis ganas de sentirme reflejado a mis necesidades básicas del decir, simplemente decir bajo mi óptica del opinar, sentirme escuchado. Justamente el “sentirme considerado”… irrisoriamente por esa ignota carta de otro ignoto funcionario secretario de no sé qué secretaría de Estado que, por aquel entonces, hubo de enviarnos a la redacción que teníamos de la legítima revista “La Tecla” en donde “nos invitaba a participar de una reunión bajo la presidencia del general Viola para saber lo que pensábamos alrededor de la situación nacional”.
Revoltijo mediante en los miembros componentes de la revista La Tecla –primera y original en cuanto al registrado nombre- vocero oficial por los años ‘80 de la Escuela de Periodistas del Círculo de la Prensa, hubo por aquel entonces varias reuniones alrededor de la actitud a tomar al respecto en cuanto al participar –o no- de la propuesta uniformada de militares. ¿Qué hacer?

No recuerdo exactamente cuántas reuniones previas hubo al respecto, sin embargo, y a propósito del sorpresivo aviso de parte del gobierno dictatorial por aquel año 1981, finalmente, y de manera inesperada, el general Viola voló por los aires por una patada propiciada por otro general llamado Galtieri quien con un vaso whiskero en una de sus manos copó nuestras Islas Malvinas en manos del imperio británico y desató en aquel año 1982 lo que todos los argentinos no olvidamos de la complicidad de los EE.UU. para con los ingleses en donde 649 argentinos murieron (323 a bordo del buque crucero General Belgrano y 326 en otros enfrentamientos en el teatro de operaciones).
Finalmente, y al respecto de aquellas reuniones alrededor de los que componíamos la redacción de la revista La Tecla, unificamos actitudes, y ante la renuncia de todos los miembros militares y cómplices de la misma dictadura, decidimos no participar de aquella “invitación” de parte de los dictadores vocacionales de aquel entonces mientras visualizábamos cierta apertura en la participación de las instituciones partidarias políticas en esos días, en donde –obviamente- la movilización y pelea popular hubo de empujar y acelerar los nuevos tiempos democráticos en ciernes. La derrota en esa inventada guerra cómplice de la dictadura criminal militar-empresarial corporativista de enormes capitales hizo visualizar cierta esperanza en cuanto a esos nuevos tiempos por venir que… después de más de 40 años de vivenciar esta “democracia” actual, deja mucho que desear en cuanto a las necesidades básicas del común de los laburantes que efectivamente somos.

Muchos de los que pertenecemos a dicha generación agrietamos rostros, mentes y… vidas por demás complicadas plagadas de interrogantes muchas veces irresolutas y con sabores no deseados o… quizá, jamás visualizados de antemano tanto como para encontrarnos en la actualidad plagados de pensamientos inundados de negatividad o resignación quién sabe con qué tipo de implicancias en el tiempo que nos corroe y limita en cuanto a ese carretel que trata de cercenar el camino originalmente “pactado” de creíble vida.
Pasa mucho en la “jovatez” en la cual pertenecemos y, aunque no me va para nada caer en el garrón de la melancolía y menos que menos depresión, asumo cierta realidad de la generación a la cual pertenezco, y hasta me reaparecen nuevas situaciones que, si bien no deseo nuevamente vivenciar, sorpresivamente suceden como por “arte de magia”: Kisla volvió a mi vida después de… no sé, tal vez más de cincuenta años.
Suelo participar casi todas la semanas, en los días miércoles, en la frecuente pelea de los jubilados por un mejor ingreso que les-nos permita vivir un poco mejor en los días que nos quedan de por vida. En esta última oportunidad en la que estuve presente, su rostro –el de Kisla- me pareció algo referencial de existencia, claro, también confluyó en la popular participación y convocatoria para con la gente que posee alguna discapacidad o también esos padres o terapeutas que subyacen en la pelea contra estas autoridades infames que niegan y cercenan la mínima posibilidad de un mejor vivir para los que básicamente piden ser considerados como simples habitantes de este mundo lleno de riquezas naturales pero que pocos angurrientos se creen de ser mercaderes-mercenarios-reyes-autocráticos-autoritarios-dueños-emperadores, etc. de tales riquezas surgidas de la naturaleza planetaria con el básico esfuerzo trabajador del común humano. Y entonces, claro, el Poder avisa e impone lo que se le canta ligado a sus propios intereses, no les basta un poco, ni un ápice quieren ceder al que simplemente respira y transpira horas existenciales como un simple normal laburante bajo el sol terráqueo, el Capital todo lo impone y el raciocinio de los miles de millones que gastamos tiempos sobre la faz planetaria, importa un comino… o una molécula a la marchanta sobre el viento.
Kisla se quedó mirándome fijamente y sin pensarlo acercamos intenciones de preguntarnos casi al unísono si efectivamente nos habíamos conocido en algún tiempo “X”… Ella sonrió cuando le comenté que estaba transcribiendo pormenores de la concentración en el Congreso Nacional de todo lo sucedido ese día miércoles pues seguía perteneciendo a una revista –actualmente una página- en la cual demás estaba aclarar que la línea editorial de la misma ocupaba básicamente la mayoría de la problemática social en la cual estábamos gran parte de la Sociedad sumergidos, sobre todo en esta actualidad propuesta por ese gobierno “-libertario-“ del cual, el machete represor-policial-militar resultaba ser su automática respuesta. En la empatía para con ella, y luego de un gran rato de ubicarnos en esos tremendo tiempos transcurridos hasta coincidimos de aquellos lejanos tiempos playeros de Piriápolis a esta complicada realidad de ambos en donde también yo me hallaba en el mismo sitio por poseer un hijo con una discapacidad, pero en mi caso, ligada al síndrome del autismo. Ella y yo nos abrazamos en varias oportunidades durante esas casi tres horas en las cuales estuvimos participando de la aplicación inmediata de la Ley de Emergencia para los afectados por discapacidad, finalmente y de manera escueta, me hubo de comentar que el que fue su padre sufrió las consecuencias de la dictadura uruguaya quien fue brutalmente torturado y, por aquel entonces, en su rápida huida hacia nuestro país, y ya en territorio argentino, hubo de sufrir un terrible accidente rutero que la dejó inválida de por vida.
Sensaciones diversas, dispersas… emocionantes y unificantes en el sentimiento… ser periodista reflejaba en ese interior exclusivamente de mi pertenencia el por qué seguía a pesar de esos golpes, riesgos inherentes a la profesión, el no abandonar bajo ningún punto ese estar aquí y ahora y esa insoportable prepotencia del Poder del querer todo el tiempo imponer Mentiras por sobre las Verdades… Todos los pertenecientes a este gremio tan característico del Decir y Denunciar, simplemente No hubimos de callar…

Kisla durante unos instantes lagrimeó… y yo también… los gases mortificadores de represión unificó esa rara emoción del sabernos acompañados en la insensatez de la brutalidad en pleno siglo XXI; los dinosaurios desesperados al acecho salivaban babas rojizas que para nada lubricaban las oxidadas ruedas que la transportaban, cuyo miedo habíase transformado casi automáticamente en un templado acostumbramiento a todas luces muy difícil de precisar.
Por Pablo Diringuer
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