Reflexiones de un Nuevo Día
Fecha de Publicación:
Dejando Huellas…
Dejar huella…” es dejar “un efecto duradero en la vida del otro”. Con un camino de amor, de empatía y solidaridad
Dejando Huellas…

Educar para la Paz busca dejar un impacto positivo y duradero en la vida del otro. Propicia la construcción de convivencia sana, responsable y comprometida. Valida las emociones, respeta los pensamientos distintos y escucha las necesidades del otro.

Dejando Huellas…
Joel Artigas dijo: “…educar es dejar huellas en el corazón de los niños”.

Enorme desafío para los educadores, pensar, crear, motivar, ejemplificar, querer, cocrear, construir… en definitiva colocar un sello de valor agregado a nuestra labor.

¿Qué ocurre con los no educadores y sus estudiantes?
Hay numerosas relaciones que deberían tener una interrelación “amorosa” como:

  • Padres-hijos
  • Hermanos
  • Persona-amigo

Pero también otros vínculos de respeto, admiración y de mayor lejanía como:

  • Empleado-jefe
  • Compañeros de trabajo
  • Compañeros de estudio
  • Vecinos

En todos los casos, en nosotros, esas personas especiales, dejan huellas y lo deseable/esperable es que pudiéramos imprimir nuestra huella en cada uno de ellos.

Entonces es el momento de preguntarnos,

¿Cómo dejo mi huella en el otro?

Dejar nuestra huella implica:

  • Una impresión en el otro
  • Una influencia en el otro
  • Un ejemplo para el otro
  • Una conexión con el otro
  • Un valor agregado a la vida del otro

En todos los casos, esas huellas podrán ser positivas o negativas, por ejemplo:

Podemos establecer otras categorías, positivas o negativas, que nos permiten dejar huella en las vidas de los otros.

Es importante que tengamos coherencia entre:

  • Lo dicho y lo hecho
  • Lo pensado y expresado
  • Lo sentido, lo pensado, lo dicho y lo hecho.

Es decir, “dejar huella…” es dejar “un efecto duradero en la vida del otro”.

Educar para la Paz busca dejar un impacto positivo y duradero en la vida del otro.

Educar para la Paz intenta crear un legado de afecto, empatía y solidaridad.

Educar para la Paz propicia la construcción de convivencia sana, responsable y comprometida.

Educar para la Paz valida las emociones, respeta los pensamientos distintos y escucha las necesidades del otro.

Educar para la Paz transforma los corazones pues deja huella de amor y respeto.

Educar para la Paz deja huella en los corazones de las personas.

Por todo ello, no te olvides de:

Educar para la Paz nos impone transitar un camino de amor, de empatía y solidaridad.

Temas
Comentarios
Frases y Expresiones
Doble Mensaje

Doble Mensaje

El doble mensaje no siempre es discursivo; uno puede recomendar tal conducta y luego practicar otra contraria o diferente; y sin necesidad de hacerlo explícito, estar incurriendo en un doble mensaje.
Entre Caminos y Estrategias
El Paseo Cívico y la Alameda de Tacna

El Paseo Cívico y la Alameda de Tacna

Si alguna vez estás en Tacna, no lo dudes: ve a la alameda, siéntate en una banca, escucha el murmullo de la ciudad y deja que la historia te cuente sus secretos. Porque en este paseo, cada rincón tiene algo que decir… y tú estás invitado a escuchar.
Tribuna Inclusiva
Reforma Laboral en Argentina

Reforma Laboral en Argentina

No estamos ante una reforma técnica. Estamos ante una violación sistemática de derechos humanos laborales, que desconoce la supremacía constitucional, el bloque de convencionalidad y la función social del trabajo.
Testimonio, Conciencia y Reflexión
¿Sabes Quién te Está Observando?

¿Sabes Quién te Está Observando?

En la era digital, nuestra vida está cada vez más expuesta. Cada clic, cada búsqueda, cada publicación en las redes sociales, deja un rastro de información personal que puede ser recopilada y utilizada de maneras que no siempre son transparentes.
- Central -
Han Fusilado a Dorrego…

Han Fusilado a Dorrego…

El 13 de diciembre de 1828 el gobernador legal y líder de los federales bonaerenses Manuel Dorrego, fue fusilado por Lavalle, quien se negó a entrevistarse con el condenado. “La gente baja” ya no volvió a la cocina sino que empuñó la lanza y el fusil.
Columnistas
Más Artículos