Serie Fantástica
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Cobardía al Acecho
Cuento inédito del Libro “Todos los días una historia” -2024
Cobardía al Acecho

El tema es que este año no aprobé el CBC, el curso de ingreso y tuve que salir a laburar. No tengo oficio ninguno, así que terminé haciendo delivery en una motito que Lucho había robado hacía dos años y que mi madre había escondido bajo unas chapas.

Cobardía al Acecho
Hubiera querido salir corriendo de allí, pero mis piernas estaban tiesas. En mi casa la cobardía está mal vista, es más, a mi hermano Lucho lo echaron a la calle un día de invierno feroz que mi padre le gritó “cobarde, andá a trabajar, vagos no quiero en mi casa”. No supimos de mi hermano por tres años hasta que apareció hace unos meses. En realidad, dice mi vieja que volvió porque estaba huyendo de la “yuta”, yo creo que volvió porque se enteró de que mi viejo murió, aunque me gustaría creer que volvió para protegerme.

Los primeros días sentí algo parecido a la felicidad, un cosquilleo alegre ganaba mi cuerpo y era tan poderoso que hasta pude borrar el hambre por el único hecho de estar con mi hermano. Le conté que con mi vieja íbamos al comedor comunitario y que después solo tomábamos mate hasta el día siguiente, y también entre mate y mate le dije que los últimos días de vida de mi viejo habían sido muy duros y que lo único que me dijo antes de morir fue: “Braian vos tenés que estudiar, es la única salida”. También le conté que, así como lo había echado a él de la casa, también había echado a mis amigos. “No son buena junta” me había dicho, y bueno, contento le seguí contando que el año pasado terminé el secundario, y que al viejo no le cabía más orgullo en el pecho cuando me entregaron la medalla. El Lucho siempre fue conflictivo, me miró con desgano y solo me dijo ”Ah, mirá, y pensar que a mí me echó a la calle…” Yo me hice el desentendido.

El tema es que este año no aprobé el CBC, el curso de ingreso y tuve que salir a laburar. No tengo oficio ninguno, así que terminé haciendo delivery en una motito que Lucho había robado hacía dos años y que mi madre había escondido bajo unas chapas. No es lo mío lo de los mandados, a mí me agarró el gusto por estudiar, pero se ve que no es para mí, por lo menos este año.

Cuando el Lucho me abrazó y me dijo que fuéramos a tomar unas birras, mi vieja se puso como loca. Pero, yo lo quiero al Lucho y no iba a rechazar la invitación. Fuimos a unas cuadras de la villa, es un barrio un poco mejor. Entramos a un bar, a él lo conocían. Me llamó la atención las miradas de respeto de los pibes del lugar, bah, no sé si fue de respeto o de miedo. El caso es que, birra va birra viene, pastilla va pastilla viene, a uno de los amigos de mi hermano se le ocurrió sacar un revólver y ponerse a jugar. Y ahí saltó el Lucho y dijo “hagamos el concurso de los cobardes”. Yo no sabía muy bien de qué se trataba, me alcé de la silla para irme, yo nunca robé ni lo voy a hacer. Sin embargo, para mi sorpresa, mi hermano me dijo: “pará cagón, pará, empiezo yo y después vos, los Santino no somos cobardes”. Y así sin más, giró el tambor del revolver, apuntó a su cabeza y sonó el ruido metálico del percutor, todos aplaudieron y puso el “caño” en mis manos. Juro que mi temblor era imparable. Nunca me gustó jugar, y este es un juego potencialmente peligroso, pero no iba a pasar por un cobarde. Giré el cilindro (sin ver en dónde estaba el proyectil), coloqué el “cañó” en mi sien y presioné el gatillo. El dinero que estaba sobre la mesa era mucho, me hubiera alcanzado para ir a la profesora particular de  Derivadas, un tema que no tenía ni idea, pero que era necesario saber para entrar a la carrera de Sistemas. El ardor duró poco y todo se desvaneció.

Ahora que lo veo todo desde acá arriba, sé que hice una pelotudez, no debería haber escuchado al Lucho, no quería que pensara mal de mí, no soy un cobarde. No quise mostrarme como un débil, al  “juego de la ruleta” lo consideraban como el concurso de la cobardía o lo que es peor, el concurso de los cobardes. 

En fin, acá estoy sin poder volver nunca más y siendo el perdedor del concurso de los vivos, cosas que pasan cuando ganar es perder.

Cuento Inédito del Libro “ Todos los Días una Historia”

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