Ya fué
Fecha de Publicación:
Haga Cola con Refres – Cola
A partir de haber ganado la batalla judicial, el químico criollo enfrenta otro desafío, alcanzar un nivel de producción rentable
Haga Cola con Refres – Cola

Agosto de 1942. En nuestro país escasean los insumos básicos debido al conflicto mundial que asolaba el planeta. Paradójicamente, esa situación obliga a la endeble industria argentina a desarrollar el ingenio y extremar los recursos para sustituir importaciones. El proceso productivo demandó mayor mano de obra para reemplazar la ausencia de tecnología de última generación. La industria liviana metalmecánica, indumentaria, calzado y alimenticia, comienzan a vivir un nivel de ocupación y demanda creciente para cubrir el mercado interno.

En esa fecha la gaseosa norteamericana Coca Cola desembarca en nuestro país de mano de una intensa campaña publicitaria. Hasta entonces, los refrescos locales más populares eran Bilz, Pomona, Bidú, Crush y otros elaborados por pequeñas empresas. El mercado de las “chocolatadas” se lo disputaban Vascolet y Toddy y entre los llamados alimentos nutritivos, el jarabe de dextrosa (entre otros componentes) “Kero”, era recomendado por deportistas y hasta médicos.

Seis años más tarde y con Coca Cola como gaseosa dominante, un joven técnico químico llamado Saúl Patrich trabajaba en una fábrica de fernet de segunda marca en la ciudad de Buenos Aires. Todo indica que el producto no “entraba” en el mercado y así fue que sus empleadores le pidieron a Patrich que desarrollara un amargo serrano, bebida que por entonces gozaba de buena aceptación.

Se cuenta que el hombre contaba con un paladar excepcional, que sumado a sus conocimientos y experiencia, le permitía orientarse rápidamente en la experimentación de diversos sabores. Así habría sido que degustando Coca Cola, se interesó en averiguar la famosa fórmula “secreta” de la gaseosa estadounidense.

Con mucho esfuerzo y tiempo, combinando hierbas y productos químicos, Saúl Patrich logró una bebida de sabor similar a la codiciada gaseosa.

Entonces renunció a su empleo en la fábrica de fernet y se abocó de lleno a su flamante invento, en un espacio reducido en su propio domicilio. El nombre de facto del producto fue “Refres”. Para oficializar el nombre del refresco con el agregado “Cola”, debió afrontar un largo juicio con la multinacional. El argumento que le permitió vencer en los tribunales al coloso del Norte fue puramente científico:

“Un día se me ocurrió consultar el código bromatológico de Estados Unidos y vi que ahí estaba permitido el ácido fosfórico. Entonces hice nuevas pruebas y descubrí que esa era la sustancia responsable de la acidez de la Coca Cola (…). Mi argumento era que la marca estaba mal concedida, porque ellos utilizaban ácido fosfórico, que en ese entonces no estaba habilitado por el código bromatológico de nuestro país” (1).

La empresa entonces, habría aceptado que la palabra “cola” fuera de uso libre. Así nació Refres – Cola. Cabe aclarar que se trataba de un jarabe concentrado para diluír con soda, cuyo rendimiento abarataba notablemente el gasto, si lo comparamos con las entonces pequeñas botellas individuales de otras bebidas cola.

A partir de haber ganado la batalla judicial, el químico criollo enfrenta otro desafío, alcanzar un nivel de producción que permitiera que el invento fuera rentable.

Comenzó con una escala reducida de fabricación, siempre en su casa. Luego de sucesivas mudanzas y mayor equipamiento técnico, se asoció a un publicista que permitió que Refres – Cola fuera conocida por toda la población.

En 1957 ya cuenta con una planta elaboradora muy grande en el oeste del Conurbano porteño y el jarabe se encontró hasta mediados de la década de 1980, liderando el mercado en su rubro, pero la demanda ya estaba languideciendo. A la pionera Coca Cola, le habían surgido competidores de la talla de Pepsi – Cola y sus sucedáneos.

Aparecen también los envases familiares y otras líneas de gaseosas que agudizan la declinación de Refres – Cola.

Ejemplo del cambio de época que afectó al invento de Saúl Patrich, lo da el pie de una publicidad gráfica de sus años de oro: “En despensas y almacenes de todo el país”; aún los supermercados no reinaban.

En sus tiempos de auge, además de la marca insignia Refres – Cola, también Patrich ofreció a los paladares argentinos otros productos: Refres – Tonic; Refres – Naranja y Manzanet.

Finalmente, la marca fue adquirida por una multinacional y al poco tiempo dejó de existir. Pero en la memoria colectiva, Refres – Cola permanece como otros tantos productos cuyas bondades se agigantan en el recuerdo.

1) Página 12 – Radar – Buenos Aires – 07-01-07.-

Temas
Comentarios
Personajes en el Tango
Linyera

Linyera

Durante un extenso período, los linyeras fueron parte del paisaje urbano y en mayor medida, rural. Era habitual, ver a aquellos hombres muy pobremente vestidos y en situación de abandono, caminar por las vías férreas sin rumbo fijo.
Anécdotas
Ferrer – Troilo

Ferrer – Troilo

Pero sobre ‘Balada para un loco’ me dijo: ‘Ustedes dos han vuelto a componer ‘La cumparsita’ ¡Qué nobleza! Era grande de alma, dice sobre Aníbal Troilo para el que escribió ‘Tu penúltimo tango’.
Notas de Opinión
Paz y Bien en Nosotros; No a la Guerra

Paz y Bien en Nosotros; No a la Guerra

Nunca podremos tener un corazón sano, un espíritu alegre si en nosotros domina el rencor, el resentimiento. También está en nosotros el poder de perdonar. Por eso, si tenemos conciencia de rencor, debemos dejar ir todo eso oscuro.
- Central -
La Pintura Como Mensajera de Paz

La Pintura Como Mensajera de Paz

Que las lecciones del pasado, capturadas con tanta destreza y sensibilidad en el arte, nos guíen hacia una era de paz duradera. Que nunca olvidemos el costo de la guerra y siempre busquemos solucionar nuestras diferencias con diálogo y comprensión.
Miscelaneas
Vuelos Transpolares

Vuelos Transpolares

Despegó de la base aérea El Palomar el Douglas C – 47 apodado El Montañés, modificado para operar en el Polo Sur. El avión fue dotado de una turbina en la cola y cohetes impulsores para potenciar su funcionamiento en la “Patria Blanca”.
Columnistas
Más Artículos