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Doña Soledad
Mire doña Soledad, /póngase un poco a pensar, /doña Soledad, / qué es lo que quieren decir / con eso de la libertad
Doña Soledad

El Problema no es Morir Sino lo que Hay que Pagar para Enterrar al Muerto

La canción Doña Soledad, fue el primer candombe que compuso el uruguayo Alfredo Zitarrosa. Se publicó en 1968. Hoy convertida en un clásico de la música popular latinoamericana.

Doña Soledad está inspirada en una una señora, a quién Zitarrosa observaba limpiar la vereda cada mañana cuando residía en el Barrio Sur de Montevideo.

De tardecita- cuenta Zitarrosa-, la veía sentada tomando mate (bebida típica sureña de origen guaraní). Vivía en un lugar llamado ‘Medio Mundo’, que era un gran caserón ubicado en la calle Cuareim, con un patio central y varias escaleras, donde residía un importante número de familias afrodescendientes.

Doña Soledad representa, en la creación de Zitarrosa, la mujer humilde de nuestro pueblo que lucha con sacrificio el pan de cada día

Dice el autor que “esta canción toca el tema de la libertad; aquella que estamos dispuestos a conquistar y que para nosotros consiste en que todo ser humano, por el simple hecho de haber nacido, tiene derecho a su alimento, a su vivienda, a su trabajo, a su educación”

Doña Soledad, también pudiera llamarse Doña María, o Doña Josefa, pues , el autor, construye este personaje a partir de uno real (con rostro común y manos de pueblo) para dialogar sobre los problema sociales que aquejan, no solo a los pobres de su país sino a cualquier pobre del mundo y es así como Zitarrosa le recuerda a Doña Soledad que el problema no es morir sino lo que hay que pagar para enterrar al muerto.

https://develandoradial.wordpress.com/ 18-08-15

Doña Soledad

Mire doña Soledad,
póngase un rato a pensar,
doña Soledad,
cuántas personas habrá,
que la conozcan de verdad.
Yo la vi en el almacén
peleando por un vintén,
doña Soledad.
Y otros dicen haga el bien,
hágalo sin mirar a quién.

Cuántos vintenes tendrá
sin la generosidad,
doña Soledad,
con los que pueda comprar
el pan y el vino nada más.
La carne y la sangre son
de propiedad del patrón,
doña Soledad.
Cuando Cristo dijo no,
usted sabe bien lo que pasó.

Mire doña Soledad,
yo le converso de más,
doña Soledad,
y usted para conversar
hubiera querido estudiar.

Cierto que quiso querer,
pero no pudo poder,
doña Soledad,
porque antes de ser mujer
ya tuvo que ir a trabajar.

Mire doña Soledad,
póngase un poco a pensar,
doña Soledad,
qué es lo que quieren decir
con eso de la libertad.

Usted se puede morir,
eso es cuestión de salud,
pero no quiera saber
lo que le cuesta un ataúd.

Doña Soledad,
hay que trabajar…
pero hay que pensar…
no se vaya a morir…
la van a enterrar…
Doña Soledad…

Alfredo Zitarrosa – 1968

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