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Los Diarios Vespertinos
Esa época de lectores masivos, fue también la Edad de Oro de los diarios vespertinos
Los Diarios Vespertinos

Cuando alguien aborda un transporte público y lanza una mirada panorámica, la primera imagen es una mayoría de pasajeros inclinados mirando absortos, las pantallas de sus teléfonos celulares. Porque no hay que olvidar que la función primigenia de esos artefactos fue la telefonía. Después, es historia conocida, evolucionaron hasta ser en nuestros días, verdaderos multimedios. Pero hubo una época en que muchos pasajeros tan abstraídos como nuestros contemporáneos, se concentraban en la lectura de diarios, revistas y libros; descontando a los durmientes o quienes se entretenían mirando pasar las estaciones y paisajes a través de la ventanilla; o los diálogos que se suscitaban con quien compartía el asiento.

Esa época de lectores masivos, fue también la Edad de Oro de los diarios vespertinos.

Noticias -24-12-89

Entre los precursores está La Razón. Con partida de nacimiento el 1° de marzo de 1905, fue fundado por Emilio B. Morales. Una de las características del vespertino, fue no ser un “diario de partido”; es decir, que no se trataba de un vocero partidario, sino que apuntó al rigor informativo.

Ese rumbo lo profundizará quien se lo considera el verdadero “padre” intelectual del emprendimiento y director, José A. Cortejarena. En 1911 Cortejarena se convierte en propietario de La Razón. Varios directores sucedieron a éste hasta llegar a Ricardo Peralta Ramos, el que trató de mantener el perfil impreso por Cortejarena. Pero es el 1° de junio de 1939, en los albores de la Segunda Guerra Mundial, en que el vespertino con nuevas máquinas moderniza sus ediciones, cambiando desde la tipografía hasta el diseño general de la publicación. Entre la fundación y la mitad de siglo, en el mundo y en la Argentina en particular, pasó todo lo que mereciera ser registrado en las páginas de un diario. En 1952, La Razón alcanzó el medio millón de ejemplares diarios. Permaneciendo en su edificio histórico de Avenida de Mayo. Son años en que el formato “sábana” reina en los diarios más tradicionales como La Prensa, La Nación y La Razón, aunque matutinos como El Mundo y Clarín ganan la calle con el moderno y cómodo formato tabloide.

Como se ha dicho, la gente leía mucho. Así fue que en 1964, el vespertino con sus ediciones 5ta. y 6ta. impresos en su moderna planta de 20.000 metros cuadrados en el porteño barrio de Barracas, ocupa un lugar indiscutido en esa franja de lectores. Son los años en que los días martes lanza los fascículos gratuitos coleccionables (en color) con tapas para encuadernar, sobre diversos temas; como la serie “Ayer, Hoy y Mañana” y “Ciencia Viva”. También la revista ilustrada de interés general “7 Días”, se entrega junto a la edición del diario.

La obra de Cortejarena tuvo como muchos medios de comunicación, sus etapas de auge y crisis, pero sin duda, fue el ciclo de conducción de Félix Laíño el de mayor éxito. Luego, en 1984 el periodista Jacobo Timerman se hizo cargo de La Razón y en una jugada muy audaz, trasladó las ediciones vespertinas a la mañana. La situación no mejoró y un año más tarde, bajo la dirección de José y Víctor Pirillo, la empresa retornó a la familia Peralta Ramos, para dejar de aparecer en 1988.

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Pero la marca tenía un gran valor como para que se perdiera. Por lo tanto en 1999 se intenta otra forma de utilización de la misma, distribuyendo gratuitamente La Razón en formato tabloide, en las principales cabeceras ferroviarias, mediante personal vestidos con prendas que los identificaran como difusores del diario. Ante recursos de amparo presentados por “canillitas” por la competencia desventajosa que representaba tal distribución, la justicia ordenó el cese de esa modalidad; pero luego de manos de otro grupo empresario, se reanudó la entrega gratuita incluyendo una edición matinal. Finalmente La Razón se refugió en una edición digital, hasta que en 1917 dejó de publicarse. El periodismo argentino cerró así una de sus páginas más importantes.

Pero la gráfica en sus ediciones vespertinas, tuvo también otras publicaciones emblemáticas, como “Crítica” que marcó un estilo y una época por su singularidad.

Fundado en 1913 por el uruguayo Natalio Botana, salió a la calle en formato sábana. Su nombre en letra cursiva fue un sello de identidad. Se caracterizó por los titulares catastróficos y abundantes ilustraciones; tanto fotografías como dibujos. Explotó hábilmente los hechos policiales y eventos deportivos. Desde sus portadas tomó partido en los sucesos políticos, como en la campaña contra el presidente Hipólito Yrigoyen y luego contra Juan Perón. Parte de su novedoso y desenfadado estilo, fue la manera de relatar algunos episodios policiales como el que recuerda uno de sus redactores, José Antonio Saldías. La noticia trata de un cuentero sorprendido in fraganti por un policía de la Sección Investigaciones en la Estación Retiro, cuando intentaba estafar en dos mil pesos a un viajero recién llegado del Interior. La nota dice así:

2000 EN PELIGRO

Recién llegado de ‘ajuera’
Con plata en el tirador
Halló como si lo viera
En seguida un protector.
Y estaban en las gestiones
De la entrega del legado
Cuando el de Investigaciones

Le fue a escupir el asado.
Se salvó los dos millares
El ‘gil’ Félix Cascallares.
Y se morfará la cana
El cuentero Juan Ghigliani” (1).

La jerga lunfarda como recurso estilístico, fue un hallazgo que deleitaba a sus lectores.

Noticias – 10-07-99

Refiriéndose a las innovaciones que el vespertino introdujo en la profesión, recuerda el poeta y periodista del diario Raúl González Tuñón: “La nota, suerte de enlace de lo periodístico y lo literario, pasaría a ser una de las principales fuerzas motoras del diario.

Hubo más de una, plural, resultante de esfuerzos combinados, como la vez que un tranvía cayó al Riachuelo. La horrible tragedia que en una madrugada de niebla sobrecogiera a Buenos Aires como un largo temblor de tierra, fue reflejada más allá de toda idea sensacionalista con dramática sobriedad, en una tónica de denuncia y protesta. (Entre los muertos había un niño; en el bolsillo del chaquetón llevaba un sándwich de milanesa.)” (2).

El diario tuvo tiempos difíciles, cuando el personal cobraba salteado. Pero llegó la buena época. En 1926 con motivo de la llegada del avión Plus Ultra que unió el Puerto de Palos (España) con Buenos Aires, vendió 900.000 ejemplares. Botana accedió a un edificio propio en Avenida de Mayo 1333, el que todavía existe. También fue célebre el Suplemento Cultural, por el que pasaron Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Roberto Arlt, los hermanos González Tuñón y Ulises Petit de Murat, entre otros. Crítica además fue pionera en multimedios, ya que se trata del primer diario que contó con un noticiero cinematográfico propio y también, el primero en utilizar un avión para transportar a los reporteros y las fotografías. Su fuerte antiperonismo, tuvo un desenlace trágico cuando en la noche del 17 de octubre de 1945, el militante nacionalista de 17 años Darwin Passaponti, fue muerto de un balazo proveniente del interior del diario, cuando una manifestación pasaba frente a la puerta. Natalio Botana murió en 1941 y diez años después, Crítica la compró Editorial Haynes, propietaria del diario El Mundo. En 1962 el legendario medio dejó de aparecer; había hecho historia en el periodismo argentino.

Un año más tarde otro vespertino llamado Crónica dirigido por Héctor Ricardo García, se instala en kioscos y “paradas” de canillitas. Su nombre en letra cursiva remite a Crítica. El estilo también. Debajo del nombre su lema: “Firme junto al pueblo”. En formato tabloide, en poco tiempo ocupa la franja de lectores que antes siguieron a Crítica. Policiales, deportes e información general, con abundantes fotos, llenan sus páginas. En 1975 llegó a vender 800.000 ejemplares en tres ediciones, entre matutina y las vespertinas 5ta. y 6ta. Luego comenzó a compartir público con otro colega similar en estilo: Diario El Popular.

Otro diario de larga permanencia fue Noticias Gráficas fundado en 1931. Contó en su staff con nombres prestigiosos como Osvaldo Bayer, Pedro Orgambide, Jaime Jacobson, Bernardo Verbitsky y su hijo Horacio, y otros. Desapareció a finales de la década del ‘50.

Noticias -24-12-89

Hasta aquí, las marcas más memorables de la franja vespertina. Crónica y El Popular se mantienen como matutinos. La prensa gráfica sobrevivió a la dura competencia de la televisión y hasta convivió con ella, como lo había hecho antes con la radio; pero internet asestó un durísimo golpe a éstos medios de comunicación y a la lectura en papel en general. Su destino es un final abierto.

1) José Antonio Saldías – La Inolvidable Bohemia Porteña – Editorial Freeland. Buenos Aires – 1968.
2) Raúl González Tuñón – Todo es Historia N° 32 – Buenos Aires –  Diciembre 1969

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