Ya fué
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Italpark
Su nacimiento se registró en el año 1960. Lo fundaron los italianos Adelino y Luis Zanón
Italpark
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Fue un emblema porteño durante sus escasos treinta años de vida. No se trató del primero; lo precedieron el Parque Japonés y luego el Parque Retiro. El primero en el mismo predio que luego ocupará Ital Park de Avenida Del Libertador y Callao, en una punta del barrio de Recoleta. El otro, se erguía en el mismo terreno que hoy ocupa el Sheraton Hotel, frente a la Estación Retiro.

Haciendo un poco de historia, en esas cinco hectáreas que medio siglo después ocupó el Ital Park, en 1911 se levantó el Parque Japonés. El novedoso servicio eléctrico alimentando su funcionamiento, fue otro de los motivos que lo transformó en una de las atracciones más importantes de la ciudad, La Meca de los paseos porteños para nativos y extranjeros.

“Estampas, luces, musiquillas,
misterios de los reservados
donde entrarán a hurtadillas
los marinos alucinados.”
………..
“Y fiesta, fiesta casi idiota
y tragicómica y grotesca.”
……….
“Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.” (1)

Así interpretó el poeta Raúl González Tuñón, la trastienda emocional y afectiva que creyó ver en el Parque Japonés; sobre todo en la multitud de marineros extranjeros que en su escala en Buenos Aires, además de los “piringundines” del Bajo Leandro Alem, frecuentaban también el famoso Parque. Como lugar de mucho tránsito humano, además de marinos también paseaban familias completas, “colimbas” sin una moneda encima, provincianos recién llegados, prostitutas…el Parque Japonés fue una Babel porteña; el antepasado del Ital Park.

Pero en 1930 sufrió un pavoroso incendio que lo mantuvo fuera de servicio hasta 1945 en que reabrió sus puertas en el predio que en la actualidad ocupa el Sheraton Hotel, frente a la Estación Retiro. No obstante, la zaga de la mala suerte perseguía al Parque Japonés, ya que en 1944 Argentina rompió relaciones con los países del Eje japonés – alemán y un año después (marzo de 1945), le declaró la guerra a esos países. Los dueños del Parque por razones obvias, cambian el nombre de Japonés por Retiro.Y con ese nombre se lo conoció hasta 1962, cuando no pudo sostener la competencia del flamante Ital Park que por esas casualidades del Digesto Urbano, se instaló en el viejo predio de Libertador y Callao, donde naciera el Parque Japonés.

Volviendo al Ital Park, su nacimiento se registró en el año 1960. Lo fundaron los italianos Adelino y Luis Zanón, que en su país natal se dedicaban a la fabricación de juegos mecánicos y otros productos afines. Su planta industrial habría sido destruida por los aliados durante la guerra. Antes de desembarcar en Buenos Aires habían probado suerte en el Parque Rodó, de Montevideo. Finalmente deciden pasar a ésta orilla del Plata.

El Parque tuvo un éxito inmediato, con un incesante flujo de público de todas las edades y procedencias. En 1975 la Municipalidad de Buenos Aires le renovó la licencia por otros quince años. Sus años de mayor importancia se mantuvieron hasta bien entrada la década de 1980, estimándose una concurrencia de público de unas quince mil personas durante los fines de semana y feriados, y entre 500 y 700 visitantes diarios en días hábiles. El predio también recibió innumerables espectáculos artísticos de todo tipo, como la actuación de Los Parchís en el pico de su fama.

Los memoriosos recuerdan la montaña rusa, autitos chocadores, tren fantasma, tazas volantes, tiro al blanco entre otras muchas atracciones. Los vendedores de garrapiñadas, copos de “nieve” azucarada y manzanas acarameladas, junto a los fotógrafos ambulantes y otras ofertas menudas, completaban la fiesta de chicos y adultos.

Pero antiguos mitos macabros se entrecruzaron con la historia real del predio, atribuyendo la vieja sucesión de incendios y quiebras comerciales, a una presunta maldición que pesaba sobre quienes ocuparan el terreno de Libertador y Callao.

Capítulo aparte merece el Parque Interama, luego Parque de la Ciudad, ubicado en un gigantesco terreno en el barrio de Villa Lugano, en el extremo sudoeste de la Capital Federal. Comenzó a construirse en los últimos años de la dictadura militar (1976 – 1983), con una elevada torre con mirador llamada la Torre Espacial, con numerosos juegos mecánicos y espacio para múltiples actividades, en 2003 el gobierno porteño cerró el parque pero en 2007 el nuevo Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, lo reabrió. Finalmente y con cambio de gestión mediante, el sector de Parque de Diversiones cerró definitivamente, quedando sólo el espacio verde. En 2018 allí se inauguró la Villa Olímpica. Buenos Aires archivó su sueño del mega Parque Mecánico.

Volviendo a nuestro Ital Park, ya fuera por fatalidad o negligencia, el 27 de julio de 1990 en el juego denominado Matter Horn que fue inaugurado en 1983, murió la adolescente Roxana Alaimo de quince años y su acompañante Karina Benítez, sobrevivió sufriendo graves heridas. El entretenimiento consistía en un carrito que giraba a velocidad muy elevada; salió del riel y se estrelló contras las defensas, con ese terrible resultado. La reacción inmediata de la Comuna porteña fue clausurar preventivamente todas las instalaciones. Irónicamente, en esos días la Municipalidad iba a decidir si le renovaba la licencia a los Zanón por otros quince años. El accidente fue la lápida del Ital Park. Nunca más reabrió sus puertas.

La Justicia falló a favor de las familias de las víctimas ordenando a los Zanón abonarles una indemnización de 370 mil pesos de la época.

Luego siguió el reparto de los despojos del Parque. Algunos juegos se cuenta que se guardaron en depósitos en la localidad bonaerense de Pilar y otros, seguirían funcionando en otro parque de la zona Oeste.

Hoy el principal Parque de Diversiones relativamente cerca de la ciudad de Buenos Aires, es el Parque de la Costa, en la localidad de Tigre. Ocupa unos 140 mil metros cuadrados y cuenta con más de cincuenta juegos electromecánicos, entre otras atracciones.

(1) Tuñón González Raúl – Eche Veinte Centavos en la Ranura – Poesía de R. G. Tuñón – EUDEBA – Buenos Aires  – 1965

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