Rock
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Arbolito
La Primer Batalla fue Ganarnos un Lugar en la Escena Musical Profesional
Arbolito

En 1997 crean la banda Ezequiel Jusid y Agustín Ronconi  y se caracteriza por su estilo profundamente ecléctico que fusiona músicas folclóricas de la región (chacarera, huayno, saya, zamba, candombe, entre otros) con ritmos fuera de la actual argentina de amplia difusión en el país (principalmente rock y reggae). La banda también destaca por su destreza multi-instrumentística y por sus letras con fuerte contenido social.

Y nos aclara Agustín Ronconi «conseguimos de alguna manera el reconocimiento de sectores más vinculados a lo social y a lo cultural. Y eso es un montón. La parte un poco más más empresarial de la música, nos deja un poco de lado todavía.»

En la entrevista desarrolla ampliamente sus influencias musicales, la relación con el escritor Osvaldo Bayer, la experiencia en su  streaming en el patio del Konex, la participación de la mujer en la industria de la música entre otros temas y deja una reflexión final para quienes se inician en la música.

¿Cuáles fueron sus influencias para lograr esta mezcla de sonidos y cómo se definen?

En lo artístico musical se da todo de manera muy natural en los inicios. En la parte musical, las influencias que traemos cada uno de nosotros tienen mucho que ver, más que nada con el rock y el rock más bien progresivo. Esas bandas que fusionaban un poco de rock y con otros géneros en los 60 y 70, este rock nacional y rock extranjero también de todo tipo y la cercanía, el folclore empieza un poco como un descubrimiento estudiando música en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Un poco a todos nos pasó que de descubrir una música que si bien en la casa de cada uno algún disco de folklore había, no lo teníamos como una música, digamos, propia, que nos represente. Entonces nace ahí la el amor con el folklore y después la fusión con esas otras músicas que traíamos. Más escuchas, más de pibes, se dio de manera muy natural.

¿Cómo llega Osvaldo Bayer a ser un referente en sus letras, en su música?

La cercanía con Bayer  viene a partir de que decidimos tomar el nombre de Arbolito para la banda e historia rescatada por Osvaldo Bayer en uno de sus libros, donde cuenta como este indio ranquel arbolito había ajusticiado al coronel Rouch, que había venido a limpiar las pampas, básicamente a masacrar y a hacer desaparecer a los habitantes originarios durante el gobierno de Rivadavia las primeras mal llamadas campañas del desierto, porque eran tierras habitadas y al poco tiempo de decidir ponerle el nombre lo que hicimos ir a conocer a Osvaldo y a que nos cuente un poco más de este indio, a ver que sabía que se acordaba. Y a partir de ahí nació una amistad muy linda y muchas cosas que fuimos compartiendo con él a lo largo de todos estos años. Así que ahí, está nuestra relación con Osvaldo también.

¿Son parte de una generación, y de un momento histórico que se animó a transformar algunos paradigmas, como el de la lucha de las mujeres para cambiar la terrible desigualdad de género en la industria de la música, cómo ven el movimiento feminista?

Lo vemos ya como algo que generacionalmente nos excede, porque ya son las pibas y los pibes los que llevaron adelante esta revolución. Nosotros obviamente acompañamos y adherimos rotundamente. Pero hay una fuerza ahí, la juventud que la lleva adelante, nosotros la vemos ya desde otro lugar. No sea como que quizá la las luchas nuestras más en nuestros inicios tuvieron que ver con con derechos humanos, con la cercanía, hijos, los escraches, la defensa, la educación pública y esto de los derechos de las de las pibas sobretodo y de las mujeres como en la sociedad es algo muy muy muy de esta época y que nos parece buenísimo que esté pasando, que nos cachetee un poco a todos y también nos encontramos con los propios prejuicios que uno mismo arrastra. Así que ha de construirnos y aprender de esta marea verde.

Las letras de sus canciones tienen un contenido de gran compromiso social a lo largo del tiempo y una búsqueda de condiciones mejores de vida para la sociedad. ¿Sienten qué han hecho una diferencia en la lucha que vienen dando?

Sí, un poco la temática social es parte, digamos, de la esencia de Arbolito, pueblos originarios, naturaleza, mejores condiciones como vos decís, mejores condiciones de vida, mayor igualdad, libertad, siempre andamos por ahí. Es como nuestra manera de militar, de alguna manera a través de las canciones. Somos conscientes de que hemos acompañado un montón de luchas y nos han hecho parte también desde derechos humanos, pueblos originarios, fábricas recuperadas, docentes en defensa de la educación pública. Nosotros hemos acompañado y a la vez nos han hecho parte de sus luchas. Entonces es un hecho. Si nos sentimos parte de ese enorme colectivo que en búsqueda de mejores condiciones de vida, ahora si habremos influido o no en algo, eso tanto no importa, si saber que es parte de esa gran cantidad de gente que uno admira también y que la música en sí es útil y genera encuentro y energía para el que la está peleando. Y a la vez eso a nosotros también nos alimenta para seguir escribiendo canciones. Nos sentimos parte, digamos, de los que luchan de alguna manera a través de las canciones.

¿Su música manifiesta una toma de posición con orientaciones política e ideológica en el campo cultural, cual fue la mayor batalla que tuvieron que dar?

Creo que la primer batalla fue ganarnos un lugar en la escena musical profesional, porque fueron muchos años, diez años prácticamente de independencia absoluta y de generar las condiciones para auto sustentarnos, crecer y aprender. Fuimos conscientes que estábamos pagando también el precio de cantar lo que cantamos siempre y de que no nos inviten a determinados lugares. Llevó un tiempo largo ganarse ese lugarcito y también creo que las condiciones de la sociedad en sí misma, la toma de conciencia en muchas cosas. Los años de kirchnerismo pusieron en juego muchas cuestiones culturales de manifiesto, revisionismo histórico y situaciones que de alguna manera a los otros en que nosotros también nos vimos reflejados. Y eso ayudó también a salir un poco a la luz, no estar siempre tan ahí de abajo. Entonces creo que sí tuvimos la principal batalla fue ganar el lugar como músicos profesionales y ser tenidos en cuenta en festivales, por dar un ejemplo, porque tampoco es que somos tan tenidos en cuenta porque hay un circuito comercial de la música en el que no entramos y en la radio cuesta muchísimo sonar. Pero si conseguimos de alguna manera el reconocimiento de sectores más vinculados a lo social y a lo cultural. Y eso es un montón. La parte un poco más empresarial de la música, nos deja un poco de lado todavía.

Hicieron un streaming en el patio del Konex, después de ocho meses sin hacer un vivo, ¿Cómo fue la experiencia de adaptarse a este nuevo escenario virtual y cómo impacto la crisis producto de la pandemia en la banda?

Haber podido generar ese encuentro, ese streaming en el Konex, un lugar que es muy importante para la banda porque ha sido el lugar de en los últimos años, de los encuentros más lindos con el público y al aire libre y las fiestas increíbles. Así que por eso, de alguna manera quisimos estar parados en el patio donde siempre nos acompaña la gente, estar nosotros ahí tocando para ellos. Y por otro lado, también poner en movimiento toda la estructura de la banda. No somos solo los músicos, están los técnicos de sonido, luces, asistentes y todo el equipo que somos parte de la banda. Entonces laburamos como si hubiera sido una fecha donde tira toda la carne al asador. Ahora en si la experiencia, la experiencia de exposición fue totalmente positiva, quedamos contentos, pero es muy difícil estar tocando todo un show entero. No veníamos muy ensayados porque no nos estábamos juntando justamente para mantener el aislamiento y no tener a la gente ahí, devolviéndote toda la energía que uno pone. Es muy difícil ese lugar gigante, terminar un tema y uno necesita un poco ahí el calor de la gente. Así que no fue fácil. Le pusimos toda la onda posible, pero no es para nosotros eso. Nosotros necesitamos a la gente ahí. La fiesta en las sonrisas. Este Arbolito es eso. De hecho a nosotros nunca nos gustó tanto ir a la tele ni hacer ese tipo de shows. Nos gusta estar ahí, sentir a la gente y estar en la fiesta compartida. Así que no fue fácil nada, pero estuvimos contentos igual de haberlo podido hacer.

¿Con más de 20 años de trayectoria, como ven la banda con todo lo que han hecho no solo desde lo musical sino desde el compromiso con las causas sociales?

Arbolito en Acción

Todo este andar de todos estos años con la banda y lo que hemos compartido con un montón de gente, nos ha enriquecido enormemente. Aprendimos muchísimo, no sólo de nosotros mismos. Hemos atravesado muchas experiencias y situaciones a veces difíciles, porque ya son 23 años y no es que vamos a la par en todo. Cada uno de nosotros ha formado familia en distintos momentos de nuestras vidas y todo eso hay que hacerlo funcionar, humanamente en años. También el que hemos apostado muchísimo la banda todas las 24 horas del día durante muchos años y eso no es fácil. Así que eso es. Ese es un gran logro. Y después todo lo que representa en sí la banda que tiene mucho que ver con una manera de pensar, con una postura, con una mirada del mundo. También nos enriqueció mucho y nos deja parados en un lugar. Así que es muy positivo para todos. Digamos todo, todo esto que fuimos transitando.

Por último un mensaje de reflexión para aquellos y aquellas que se inician en la música.

Bueno, no sé si soy bueno para dar consejos, pero yo estoy por mi parte tremendamente agradecido a la música, tiene un montón de elementos y condimentos que nos hace estar bien, estar en armonía. Primero la música es un juego, un juego que implica un montón de compromiso y un montón de entrega y que devuelve un montón de satisfacciones, porque en ese juego está jugar con los sonidos. Los sonidos generan muchas sensaciones físicas y emocionales y después todo lo que uno puede plasmar, porque no son solo los sonidos, las letras, la danza, los encuentros, la música es una enorme compañera para conectar con gente que uno no conoce. Así que me parece que los que estén con con idea de meterse por este camino, háganlo con el mayor amor y el mayor compromiso posible, porque es muchísimo lo que vuelve. No es un rubro fácil, digamos en la parte económica, pero hay un montón de cosas que se pueden hacer con ingenio y con ganas e ideas, porque se puede hacer de todo, desde dar clase hasta tocar, producir, grabar, componer de todo. La música es un universo amplísimo y yo lo recomiendo.

Ezequiel Jusid (voz, guitarra acústica y guitarra eléctrica) y Agustín Ronconi (voz, flauta traversa, quena, charango, violín y guitarra) crean Arbolito. En 1998 se integran Diego Fariza (batería y bombo leguero), Andrés Fariña (bajo eléctrico y coros), Pedro Borgobello (clarinete, quena y coros) y Sebastián «Chino» Demestri (percusión y accesorios).

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