Ya fué
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Mau Mau
Guerra Civil y Glamour
Mau Mau

Mau Mau, es mundialmente conocido como una sublevación de kenianos contra la colonización británica de la región. La revuelta impulsada por estos se extendió entre 1952 y 1960. Sí bien no consiguieron la victoria ante el imperio, para muchos historiadores, significó el inicio de la lucha para obtener la independencia, algo que se lograría en 1963. 

“Somos el ejército de la tierra y la libertad”, así se autodefinían los guerrilleros kenianos, poniéndole un aura de romanticismo a la lucha armada.

Por estas latitudes, Mau Mau estaba asociado a la diversión nocturna, algo más frívolo que el original. Era el lugar donde el glamour y el jet set nativo, se juntaban para disfrutar del lujo del lugar.

Fundada por los hermanos Alberto y José Lata Liste, con la idea de que Mau Mau se convirtieran en el lugar más selecto de la Ciudad, y como primer paso para llegar a ese fin, ubicó a la boite en la calle Arroyo, entre Suipacha y Esmeralda, en pleno barrio de Retiro.

Hasta su inauguración, 10 de abril de 1964, las boites tenían mesas altas con taburetes en locales diminutos. Pero en Mau Mau se contaban con sillones y mesas bajas, cosa de que los clientes se sintieran como en el living de su casa.

Claro que para Mau Mau no todas fueron flores. A cinco meses de su inauguración un incendio destruyó todo. Pero 58 días después ya estaba reconstruida y reabierta. “Gastamos 20 millones de pesos para que reviviera ese living”, dijo entonces José Lata Liste. Un living digno de millonario, capaz de recibir unas 300 personas, toda una multitud en comparación con las 100 o 120 que, máximo, se apiñaban en las tradicionales boites.

Los trabajadores del lugar también fueron tomando protagonismo en la noche porteña.  El DJ era Exequiel Lanús; el maitre era “El tano” Fabrizzi, y a cargo de los tragos estaba Hugo Di Doménico. El encargado de la puerta era, “el insobornable”,  Julio Fraga.  Él decidía quién entraba y quién no, era importante la apariencia: los hombres de riguroso saco y corbata; las mujeres, con vestidos de soirées.  El trabajo de Fraga era tan estricto que una vez vetó la entrada de Guillermo Vilas por llevar zapatillas.

Claro que no solo era cuestión de apariencias y de  poder pagar el costosísimo precio de la entrada. Uno debía pertenecer a la “aristocracia” porteña porque en Mau Mau te podrías encontrar con: Rudolf Nureyev o Antonio Gades, hasta Charles Aznavour y Ornella Vanoni; pasando por Alain Delon, Omar Shariff y Geraldine Chaplin o la mismísima Cristina Onassis, que según Sabina, ella: “era tan pobre, que no tenía más que dinero”.

Mientras más ganaba popularidad dentro de la clase alta nativa, la boite ya no solo congregaba al jet set local, sino que en tiempo de dictadura se vio a varios generales disfrutando de este selecto lugar. Pero esto no impidió que en tiempos del dictador Juan Carlos Onganía, la clausura por unos días.

Ya para fines de los 60 la moda había cambiado mucho, zapatos con plataformas, jeen, camisas de colores imponentes, pelo largo, etc.  Con ello ingresó a la boite las modelos de entonces y trajo los desfiles, Así caminaron por la pasarela mujeres como Mora Furtado, Chunchuna Villafañe, Claudia Sánchez, Kooka o Liliana Caldini. 

El mejor ejemplo de esto fue la portada de la revista Gente, que inmortalizó en tapa a una desconocida y morocha, Susana Giménez, a quien sacó del anonimato y la llevó a ser la figura que es hoy.

Hace poco tiempo, cuando la actual rubia dijo que “los pobres deberían ir al campo o tener gallinas” para ganarse la vida, otro peso pesado del espectáculo, como Moría Casán, le salió al cruce y recordó aquella foto de su primera tapa de Gente ocurrido en 1967  y definió a su colega como “un producto de la prensa”. “A Susana la descubrieron un día en Mau Mau bailando y de ahí empezó el shock, que es un producto de la prensa. Está condenada a una tapa y sabe que cada cosa que dice ella va a salir. Esto, dentro de su personalidad, es un acting para que rebote. Le interesa seguir rebotando y que se diga, aunque sea para que la critiquen. No le importa nada”, aseguró.

Los mellizos Lata Liste, también abrieron sucursales de Mau Mau en Madrid y Puerto Banús, en España, donde congregaba en las exclusivas mesas del club nocturno a todo el jet set europeo.

La discoteca cerró en 1994 cuando Lata Liste anunció que «Mau Mau no se abre más, fue un tiempo y un nombre que, por mí y por mi hermano Alberto, no volvería a arriesgar».

Luego de mucho tiempo sin referirse a Mau Mau, en 2002 José Lata Liste, señaló: «Pienso que alguien debe volver con el estilo de lo que es una boite, con la elegancia y el buen gusto que hoy no existen. Alguien lo tendrá que hacer».

En 1998 el edificio fue demolido y allí se construyeron dos torres de 11 pisos.

Ya no quedan restos físicos de Mau Mau, solo recuerdos fotográficos, leyendas contadas de boca en boca y en el imaginario colectivo quedará como una época de lujo y glamour porteño.

Por Daniel Ahumada

Noches Porteñas: «600 para el 600» en Mau – Mau

Fraga – el portero -, inmutable, sólo franqueó la entrada de Mau Mau a los portadores de la llave – invitación – objeto imprescindible para participar del sarao organizado por Dafacc – Dirección Argentina Filantrópico Asistencial de Citología del Cáncer – la noche del 3 de septiembre con el objeto de recaudar fondos para la institución. Su presidenta, la señora Lucrecia Travers de Williams Alzaga se afanaba en hablar del beneficio: «Todos han sido tan generosos con nosotras… las invitaciones (diseño e impresión) fueron donadas por la agencia Havas y Molina; el local, cedido por los hermanos Lataliste; el automóvil, donado por la gente de Viel Temperley».

Para aclarar: la fiesta se llamó «600 para el 600» y fueron invitadas ni más ni menos que 600 celebridades previo abono de siete mil pesos con derecho al sorteo del «fiatino» color yema de huevo.

En realidad se trataba de una celebración casi íntima, no obstante la cantidad de asistentes. No hubo pisotones, aglomeraciones ni desmayos. Parejas de rigurosa etiqueta danzaban alegre y discretamente en un círculo que en ningún momento desbordó la pista. Señoras empolvadas y poco escotadas, niñas de la sociedad porteña en pantalones de colores pastel de ricos géneros y señores con smoking tradicional. La consigna fue estricta: hasta los acreditados fotógrafos y cronistas sociales tuvieron que ataviarse de gala, situación bastante incómoda para el que trabaja entre cables y flashes.

Mozos amabilísimos cubrían con whisky escocés y vituallas comestibles las mesitas engalanadas por conocidas personalidades: secretario de Difusión y Turismo, Luis Máximo Prémoli; embajadores de Italia, España, Francia y Estados Unidos con esposas; príncipe Ladislao Radziwill; María Larreta y Manuel Lamarca, ejecutivos de Fiar, Bartolomé Mitre y señora, Percy Forster, familia Fortabat en pleno, Jaime Braceras, Williams Alzaga, Luis Santa Coloma y Felisa Alvear, Jorge Oría y Emma Estrugamou, Salvador Oria y Elena Cantili, Jeannette Arata de Erize, y Erize.

El conjunto de Alta Tensión puso a prueba a los más entendidos en materia de ritmos casi beat, tarareados, zapateados, bamboleados con digno ritmo. Relojes de Ricciardi y pasajes a Chile caldearon los ánimos hasta el momento del sorteo más importante de la velada: el Fiat 600, que resultó pasar a manos de emocionadísima y tartamudeante modelo profesional Norma, quien con lágrimas en los ojos lo puso en marcha con deleitoso placer. Wilson Simonal, afamado cantante brasileño, Donald con su hermana Patty y Bubby Lavecchia organizaron «sanata» conjunta poniendo a prueba inhibiciones y desparpajos; micrófono en mano, hicieron creer que todos podían cantar tan bien como ellos.

Panorama, Septiembre 1967

Quiénes Fueron los Mau Mau

Para los Argentinos a este nombre lo asociamos con un boliche de onda de la década del 60′ y 70′, pero realmente Mau Mau tiene un significado que muy pocos conocen. La historia tiene como ubicación geográfica Africa, concretamente Kenia, y como actores a las tribus Kikuyus, un millón sobre ocho millones de la población del país, viven cerca de Nairobi, y ocupan un área inferior al 2 % de la superficie de la Nación. Para una mejor lectura el 2,9% de la población (los blancos europeos) se reparten el 61% de las rentas del país. Esta tribu poseía un gran arraigo, en especial a los espíritus de sus antepasados y las tradiciones del Dios soberano «el Muene Niaga». En 1937 se cristaliza el rechazo a los europeos a través del libro «Al pie del Monte Kenia», escrito por Jomo Kenyatta («lanza de fuego»), que describe su civilización como superior a la inglesa. Y en 1948 se lleva a cabo ese sentimiento, es cuando aparece la expresión «Mau Mau», que significa «juramento», pero también «el que se oculta».

Este movimiento, dirigido según parece por un consejo de nueve ancianos, el Kiama Kinene, se basa especialmente en prácticas mágicas y sobre todo en parodias de la religión católica: misas negras, cánticos, sermones, en los que Cristo es sustituido por un Cristo negro que expulsará a los blancos. Pero lo primordial parece ser el juramento. Antes de la rebelión, para ingresar al movimiento debió prestarse el siguiente: «Cuando decidamos obligar a los blancos a partir cumpliré un papel activo para expulsarlos y matarlos. Si veo a un africano robar, lo ayudaré. Debo pagar. Debo pagar 62 chelines y 6 peniques a la Confraternidad Mau Mau, pero no debo preguntar el destino de este dinero. Si alguien me pregunta si soy miembro de los Mau Mau, debo responder que soy miembro de la Kau (Partido Kenyan African Union) que yo muera enseguida si traiciono este juramento».

Posteriormente durante la rebelión, el juramento decía: «Debemos jurar que los que nos estorban y ayudan a los blancos, morirán durante el sueño con sus mujeres e hijos. Los guerreros beberán la sangre de sus enemigos…». El 20 de octubre de 1952, el gobierno inglés proclama el estado de emergencia y empieza a actuar contra los Mau Mau, en 1953 condenan a Kenyatta a cadena perpetua, con 8.000 efectivos, artillería y aviación atacan a 40.000 Mau Mau armados solo con lanzas y algunos centenares de fusiles. Estos encontronazos siguieron hasta que en 1960, se levantó el estado de emergencia, y los ingleses anunciaron que estaban dispuestos a otorgar la independencia a Kenia. En las elecciones de 1963, triunfaron dos partidos, la Kanu (Kenyan African National Union), de Kenyatta, y la Kadu (Kenyan African Democratic Union) de Ngala. En mayo se acordó la autonomía y el 12 de diciembre se proclamó la independencia, y Kenyatta fue el primer presidente de la República. Ahora, luego de este artículo cuando escuche esta expresión dejará de pensar lo que fue un boliche de onda, o no?

Por Dr. Jorge Ambrosini

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