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Manuel Belgrano
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano
Manuel Belgrano

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770, hijo de Domenico Belgrano (oriundo de Oneglia, actual Imperia, en Liguria) y María Josefa González. Doctorado en Leyes con medalla de oro en las universidades de Salamanca y Valladolid, participó en los sucesos que desencadenaron en la revolución del 25 de mayo de 1810, de la cual surgió la Primera Junta de Gobierno patrio, en la que formó parte como vocal, junto a su primo por línea materna, Juan José Castelli (hijo de un médico veneciano).

A fines de 1811, los españoles de Montevideo empezaron a hostigar las costas del Paraná para hostilizar al nuevo gobierno instalado a Buenos Aires. Por eso, la Junta encargó al abogado y economista Manuel Belgrano la tarea de fortificar la orilla cercana a la villa del Rosario, 300 kilómetros al Norte de la capital del Plata. Llegó a la zona el 10 de febrero con un regimiento de infantería, reforzado con milicias locales, y dio inicio a la construcción de dos baterías, una sobre el mismo barranco, a la que llamó Libertad, y la otra sobre una isla, hoy desaparecida, a la cual bautizaría con el nombre de Independencia.

El 13 de febrero Belgrano propuso a la Junta una escarapela que debería unificar los estandartes de las distintas unidades militares, porque, escribió, “la situación era un signo de división, coma una sombra que, si fuese necesario, debería alejarse». Justo cuando en el Gobierno se recibió la nota, llegó también a Buenos Aires la noticia que el Congreso de Caracas había declarado la independencia de Venezuela el 5 de mayo de 1811. Para disminuir la tensión local y satisfacer el sentimiento popular, en ese momento muy independientista, el Gobierno aceptó la iniciativa de Belgrano con un decreto del 18 de febrero, adoptando una «escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata» de color azul celeste y blanco, de uso obligatorio por las tropas, pero permitiendo también llevarla a cualquier civil como «distinción de nuestro actual sistema».

Belgrano entregó las escarapelas a sus tropas el día 23, informando al Gobierno que «se puso en práctica la orden del 18 del corriente para el uso de la escarapela nacional que mandó V.S., cuya decisión fue acogida con gran alegría y que expresó el deseo de los verdaderos hijos de la Patria en el sentido de que se pronuncien otras declaraciones de V.S. que puedan confirmar a nuestros enemigos sobre la firme resolución que hemos tomado de sostener la independencia de América».

Por José Maragó

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