Literatura Iberoamericana
Cultivemos el bien, sin mirar a quién; vivamos con el corazón lleno de alegría sin rencor y, con maestría, llenos de esperanza y armonía concluyamos que, en la vida, lo verdaderamente importante es amar… Hagamos de esto una realidad, de nosotros depende.

Por Claudio Valerio
Solo tu Amor…
Cada amanecer es volver a vivir la vida; y, en la misma, no se trata de perder o de ganar… Se trata de avanzar, de caminar; de abrazar al prójimo como parte esencial del pueblo y motor de nuestra patria; de perdonar y aceptar a cada conciudadano tal como es. Porque el valor está en el trayecto recorrido… La vida se nos podrá presentar ligera o pesada; es hacer de cada derrota, o de cada caída, una herramienta que construye.
Incluso en los días más tristes, el apoyo de esas personas especiales es capaz de transformar el frío de las noches de invierno en la calidez de la Navidad. Su compañía logra apagar los llantos silenciosos bajo la lluvia.
Que los sueños y la melancolía se apoderen de nuestros sentidos; que trasciendan la fantasía y se conviertan en relatos fascinantes que vuelvan la soledad en una presencia que nos acompaña y habita en lo más profundo de nuestro ser.
Una mirada de amor comunica emociones profundas, trasciende lo superficial para actuar como un puente silencioso entre almas sin necesidad de palabras. Esta conexión puede ser tanto una expresión poética como una fuerza directa que transforma el silencio en sanación, con una certeza absoluta de pertenencia… La poeta hondureña Karen Iveth Orellana, nos comparte su visión.
Tu Mirada.

Karen Iveth Orellana (Honduras)
Tu mirada, un poema mudo
que recitas sin hablar;
un faro de luz radiante surgido en la fresca madrugada que ilumina el horizonte.
En la profundidad de tus ojos, mi alma se atreve a soñar;
tienen el encanto de un embruje que me seduce y me hechiza de pasión.
Al mirarme te conviertes en mi refugio y consuelo,
aliviando las gotas que resbalan de mi rocío;
penetrando en mis sentidos como ardiente fuego que consume la razón.
Cultivemos el bien, sin mirar a quién; vivamos con el corazón lleno de alegría sin rencor y, con maestría, llenos de esperanza y armonía concluyamos que, en la vida, lo verdaderamente importante es amar… Hagamos de esto una realidad, de nosotros depende.
“Que el amor sirva de medicina para curar el dolor, el aburrimiento y el odio”.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe Un abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga y prospere en todo; y que derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio (© Valerius)
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